¿Cómo comenzaste en el mundo del espectáculo?

Pues en un centro cultural, un día a la semana. Empecé como aficionado a los veintitrés años, media vida, tengo cuarenta y ocho ahora. La interpretación me empezó a llenar, el teatro me empezó a llenar y comencé a trabajar en el tema de la improvisación. Estuve con Impromadrid y luego probé con los cursos de clown. Néstor Muzo, un maestro que está especializado en clown gestalt, donde se trabaja en la profundidad del clown, me descubrió que lo que quería hacer yo en esos momentos, que era stand up comedy, encajaba con el formato y la perspectiva del trabajo de los clowns. La formación continuó, siguió con más clowns, Gabriel Chamé, Ramón Merlo… y luego lo complementé con clases de interpretación con Alicia Hermida en la Academia de la Barraca. Pero fundamentalmente la base es clown.

Si no fueras actor ni estuvieras relacionado con el mundo del espectáculo, ¿te imaginas en otro rol que no fuera en el mundo cultural?

Me imagino trabajando en una oficina, con una base económica que me dejara tiempo para el teatro… (risas)-

Imagínate que te toca la lotería y pudieras hacer lo que quieras respecto a montajes teatrales o artísticos. Si pudieras hacer un proyecto cultural ideal, ¿qué sería?

Seguramente sería un proyecto del tipo lo que fue La Barraca en su momento: Tener un espacio en un pueblo donde haya un pequeño teatro y donde la gente, que muchas veces no tienen donde pasar esos fines de semana intensos de aprendizaje teatral, pudiera trabajar y disfrutar … Es un sueño que he tenido yo, so soy de un pueblo de aquí cerca de Madrid, de Villaconejos, y tuve la idea de un espacio donde fuese un montón de gente, un sitio donde tener ese pequeño espacio de encuentro teatral en un pueblo de Madrid. Sería algo humilde.

¿Qué es lo último que has visto en teatro en Madrid?

“Cluster” en una obra de tres horas de la Compañía Exlímite, dirigida a un público muy especializado, pero me pareció una gran obra.

Vamos a hablar sobre tus estrenos…

Nosotros como compañía tenemos dos obras ahora mismo. Una es “Amanece que no es mucho”, que es un monólogo, una adaptación al teatro unipersonal de la obra de José Luis Cuerda “Amanece que no es poco”. Y luego tenemos una comedia de cuatro actores que se llama “La Pasión de Jarret” que es la parodia de una predicación evangélica.

 ¿Por qué tendríamos que ir a ver “Amanece que no es mucho”?

Es una versión libre de teatro que persigue ser interesante en sí misma, es decir, que entretenga más allá de ser fiel a la obra. Hay que recordar que el lenguaje de la película tiene un léxico muy fino y una sintaxis excelente que en teatro podemos desarrollar. Creo que “Amanece que no es poco” ha quedado siempre como una obra muy divertida y muy surrealista, pero se ha olvidado que también es una obra muy bien escrita.

«La Pasión de Jarret” es una locura. Nos hemos juntado tres actores que hacemos humor muy distinto y una excelente actriz»

Y en cuanto a “La pasión de Jarret”…

“La Pasión de Jarret” es una locura. Nos hemos juntado tres actores que hacemos humor muy distinto y una excelente actriz. Gon Solo ha sido muchos años monologuista, Nacho Morán ha trabajado en Payasos Sin Fronteras durante muchos años, yo haciendo performance y un teatro muy hacia afuera y Ester Abad, actriz también con formación clown. Entonces juntamos tres tipos de humor muy variados que combinan muy bien, de una manera sorprendente y el público se divierte mucho porque no se espera nada. La obra es muy divertida y siempre ha gustado. En todos los espacios en los que hemos estado el público ha quedado muy sorprendido.

Hablando de espacios y de público, ¿crees que en la Comunidad de Madrid se apoya lo suficiente el mundo del teatro y de las artes escénicas?

Creo que hay que quedarse con lo positivo, es decir, Madrid es el centro neurálgico del teatro. Hay mucha gente que viene de toda España para tener aquí su oportunidad y hay movimiento escénico. Y luego siempre hay que ver opciones de mejora. Por ejemplo, ahora con el tema de subida del precio de la luz no se habla nada de lo que están pagando los pequeños teatros, que es una burrada. Lo que son ayudas, el querer ayudar a las compañías, es algo que siempre queda en duda tanto en la Comunidad de Madrid como en el Gobierno central. Yo siempre digo que este es un país en el que se valora lo mismo que te dediques al teatro como que juegues al pádel.

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