Tengo que reconocer que desde Werthemier y Peslier tomaron caminos diferentes, la elegante casaca blanquiazul no está entre mis preferidas. Es como si la partida del Divino Calvo haya hecho que para mi los caballos de los hermanisimos hayan perdido algo de encanto. Pero la verdad es que este año tienen varios caballos que me están comenzando a hacer tilín (y tolón). La actuación del otro día de Pao Alto me encantó, y creo que es un tres años llamado a figurar en la elite de su generación… y mañana reaparece Solsticia, una potrita con unos papeles que son muy atractivos… vayamos con ella, que como diría el gran Pepe Rodriguez, hay que andar.

De padre Le Havre, un ganador del Jockey Club: No suma, pero tampoco resta. Bueno vale, reconozco que suma, pero es que es un sire que nunca me ha hecho ojitos. Comenzó entre el peloton de los modestos, en plan gregario de lujo, con un fee de 5.000 euros. Y vino el boom, la burbuja inmobiliaria versión Normandía, que le hizo dispararse primero a los 7.000, luego a los 20.000, más tarde a los 35.000 para servir en 2017 y 2018 a la astronómica cifra para ser un semental radicado en Francia de 60.000 €. Mucho lujo y oropel, nombre y tarjeta de presentación, pero ni un solo producto por encima de 120. Lo mejor, las dos yeguas de Caro Avenair Certain y La Cressoniere, ambas ganadoras clásicas para la 101 Aerotrasportada. Y si a esas dos la sumamos la estupenda Villa Marina propiedad de Dario Hinojosa, pues es más española que el chotis y se merece la Cruz Laureada de San Fernando. Y por cierto, como abuelo materno de La Cressoniere, Galileo (apunten para después). Bueno, al margen de filias/fobias, se puede decir que es un buen semental en busca de ese macho que le haga destacar, pero tiene un porcentaje estupendo de Black Types en relación su book. Suele dar distancia, y sus prodcutos tienen fama de delicadillos… Venga vale, lo reconozco, es un buen semental que como abuelo materno se le espera con mucha curiosidad.

Vayamos a la parte de las féminas. Pues en este caso, Solsticia viste de color púrpura diseño Chanel (guiño), perteneciente a una línea clásica de Wertheimer que se remonta hasta a Featherhill (medio hermana de Indian Rose). Nuestra protagonita es el primer producto de Solilea, una valor 90 que siempre dio la sensación de tener más dentro de lo que mostró, pero que su valor principal no estaba en sus actuaciones sino en sus genes. Y es que es una hija de Galileo (vayan unas líneas más arriba) y la gran Plumania, colocada del Diane y ganadora del Gran Premio de St Cloud y que ya ha dado un ganador de Grupo II. Clase, calidad y fondo con envoltorio Wertheimer y aroma a Chanel nº5.

Solsticia debutó a final de verano pasado con un cuatro puesto en Longchamp en un lote que ha funcionado bastante mal (incluso muy mal), pero no hay que tenerle miedo al miedo y aquí hemos venido a jugar. Y por cierto, es la tercera generación que es entrenada por Fabre.

 

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