Primero fue el jazz, luego la novela negra y por último la televisión. Porque sin duda uno de los grandes fenómenos audiovisuales de los últimos años ha sido sin duda la irrupción de las series de televisión provenientes del norte de Europa. Países como Dinamarca con la reconocida “Borgen” o Suecia con “El puente” han conseguido romper con su hábitat natural para ser reconocidos en las televisiones de medio mundo. Productos bien trabajados, sinceros y sobre todo con un toque de autenticidad que han hecho que los grandes estudios pongan el foco en estos hasta hace poco tiempo desconocidos mercados. Y si bien la mayoría de las series exportadas desde el norte de Europa han sido de carácter policiaco o político, tampoco han renunciado a trabajar otros géneros, como ha sido el caso de la noruega “Skam”, donde se cuenta el día a día de un grupo de adolescentes del norte de Oslo de una manera fresca y cotidiana y con un planteamiento de producción muy original, con una interacción entre clips, RRSS y programación tradicional. “Skam” se estrenó en Noruega en septiembre del 2015 y su éxito fue brutal, vendiéndose rápidamente el modelo a diferentes países europeos como Francia, Italia o España, e incluso a Estados Unidos. Sin duda un buen producto, trabajado, original y como se ha demostrado, muy exportable.

“En septiembre del 2015 se estrenó “Skam” en Noruega y su éxito fue brutal, exportándose el modelo a diferentes países europeos como Francia, Italia o España, e incluso a Estados Unidos”

Y en estas Movistar adquirió los derechos anunciando que trabajaría con Zeppelin TV siguiendo el formato original noruego (“Cada día son como cuatro o cinco minutos que se suben a las redes, y que en principio se podrán ver en abierto, y después, el viernes o sábado de esa semana, se monta el episodio” anunciaría Domingo Corral, Director de Ficción de Movistar) aunque adaptando el guion a las peculiaridades españolas. Y para que resultara más realista se buscaron actores desconocidos para el gran público, cerrándose sus perfiles en las Redes Sociales. La idea era que se tuviera la sensación de estar observando la vida real de un grupo de adolescentes.

En septiembre del año pasado Movistar emitía el primer episodio de “Skam” (“vergüenza” en noruego). Y se vio que era un buen producto. Porque su primera temporada fue notable, en la que si hubiera que destacar un adjetivo este seria “natural”. Las tramas estan bien construidas con ritmo pero sin resultar tan agobiante que te obligue a sacar bandera blanca. Los personajes son creíbles, y no todo es blanco o negro, porque no son “modelos”, ni de comportamiento ni físicamente, sino diversos, como puede ser cualquier instituto español en estos momentos. Pero sobre todo “Skam” destacó por la interpretación de los chavales, no conocidos por el gran público, que han conseguido que no vieras a uno de los sotacaballorey de los jóvenes habituales en las series españolas haciendo otro papel más… Así Irene Ferreiro, Celia Monedero o Tommy Aguilera están realmente brillantes en sus respectivos papeles, ofreciendo unos registros muy cercanos al público que se dirige, siendo una serie que a diferencia de productos como la exitosa “Elite”, ha rechazado usar determinadas caras como reclamo (que difícil parece en España no apostar por siempre el mismo puñado de jóvenes) y asume el riesgo de ofrecer unos personajes de cierto perfil bajo, huyendo de absurdos (y lejanos) histrionismos.

“Pero sin duda como la revelación de la serie por ahora se puede considerar a Alba Planas en el papel de Eva, donde ha demostrado tener un gran desparpajo y cercanía, pero sin estar exenta de cierta sensibilidad”

Pero sin duda como la revelación de la serie por ahora se puede considerar a Alba Planas en el papel de Eva. Alba, que se mantuvo alejada de la prensa por decisión de su productora, llevaba estudiando interpretación desde los 8 años, siendo este su primer papel relevante. Y la joven Alba ha demostrado tener un gran desparpajo y cercanía, pero sin estar exenta de cierta sensibilidad. Y si de Tom Cruise siempre se ha dicho que “corre” muy bien, de Alba se podría decir que su forma de llorar es realmente cinematográfica.

Con el lanzamiento de la segunda temporada, y siguiendo el modelo noruego, el protagonismo recaerá en otro de sus personajes, en este caso Cris (interpretado por Irene Ferreiro), explorando una situación diferente. Si en la primera temporada la serie se centraba en el tema del acoso y la marginación en el micromundo de las relaciones adolescentes, en esta segunda temporada parece que se encaminará al tema del nacimiento de una supuesta relación entre la protagonista y Joana. Habrá que ver si el armazón de la serie no se resiente por la ausencia de Alba que tan bien supo sostener el entramado de la anterior temporada, aunque por ahora, y tras la emisión de dos capítulos, parece que “Skam” ha sabido mantener la frescura y el interés que tuvo en su primera temporada. Porque afortunadamente no todo es Elite, ni asesinatos, ni grandes tragedias. Y es que hay vida ahí fuera.

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