La popular serie de HBO terminó hace unas semanas su quinta temporada de manera abrupta, rompiendo con su regularidad de diez episodios al cerrarla en tan sólo ocho capítulos.

Un final decepcionante tras un comienzo con muy buen ritmo. Esta vez Silicon Valley no ha estado a la altura de sus anteriores entregas. La falta de desarrollo ha precipitado un desenlace demasiado corrido para llevar a cabo de manera óptima la fórmula normalmente empleada por sus guionistas. Hasta ahora, habían dedicado unos cuatro capítulos a la presentación del nuevo problema al que se debían enfrentar  los integrantes de la empresa tecnológica Pied Piper, con el personaje de Thomas Middleditch a la cabeza, tras los cuales se sucedían otros cuatro episodios en los que acumulaban una serie de fiascos a la hora de resolverlo para acabar con cuarenta minutos vertiginosos con dos resoluciones distintas: un fracaso consecuente seguido de un triunfo milagroso.

«La reducción de capítulos en esta última temporada ha pasado factura pese a su fluido arranque y al mantenimiento de los diálogos hilarantes, las buenas actuaciones y el humor freak and geek»

La reducción de capítulos en esta última temporada ha pasado factura pese a su fluido arranque y al mantenimiento de los diálogos hilarantes, las buenas actuaciones y el humor freak and geek. Se ha notado también la ausencia del carismático T. J. Miller y de su personaje, Erlich Bachman, así como un mayor desarrollo de la empresaria Mónica, encarnada por Amanda Crew, que si bien en el pasado supuso una vuelta de tuerca al Principio de la Pitufina, en ésta apenas ha hecho acto de presencia y sus intervenciones han resultado prácticamente irrelevantes para la trama.

Por otro lado, tampoco ha resultado beneficiosa la incorporación de un personaje improbable como es una inteligencia artificial muy humana utilizada como deus ex machina argumental. La serie se había caracterizado en todo momento por recurrir a innovaciones técnicas probables dado nuestro marco actual, siendo particularmente interesante la lucha del cuarteto protagonista por crear una red de Internet libre y descentralizada, pero la aceptación de la I.A. requiere de una importante suspensión del juicio pese a la comicidad que aporta.

«La aceptación de la I.A. requiere de una importante suspensión del juicio pese a la comicidad que aporta»

En cualquier caso, el final ha dejado abierta las puertas de al menos una temporada más bastante interesante, en la que Pied Piper se enfrentará al reto de superar definitivamente su estado de start-up y consolidarse como una suerte de gigante del sector tecnológico. Al creador de la serie, Mike Judge, le toca ahora reconfigurar el software para volver a su mejor versión de su sistema operativo.

 

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