Aprovechando la publicación de su última novela “Carmen la rebelde”, nos acercamos a charlar con su autora Pilar Eyre. Simpática, dicharachera, polémica y siempre con un punto sarcástico en sus respuestas, Pilar se muestra encantada de responder a nuestras preguntas

 

¿Qué te ha aportado el periodismo?

Voy a empezar con una frase tópica, esa de busca algo que te guste y no trabajarás ni un solo día de tu vida… Escribir, leer, leer, escribir, son tan consustanciales en mi vida desde que tengo uso de razón, que no me concibo sin ellos… es como si me preguntaras, ¿qué te ha aportado tener los ojos castaños? ¡No lo sé! ¡No sé cómo se vive con los ojos azules! Y sería demasiado pretencioso por mi parte, pensar que estoy aportando algo a la profesión.

 

Naciste en el franquismo. La sociedad era diferente a como es ahora. Los ideales eran otros; mucho más machistas, con patrones preestablecidos, mentalidades más cerrada. ¿Alguna vez han intentado aprovecharse de ti en el trabajo por tu condición como mujer?

Claro que sí, no creo que ninguna mujer en el mundo no se haya sentido agredida alguna vez por el hecho de ser mujer… Exhibicionistas a la puerta del colegio, masturbadores en la playa, el mismo hecho de bailar en los guateques, ese codo clavado en el esternón del contrario, era un acto de defensa… En el metro, el tío que te tocaba el culo o una teta antes de bajar… Luego, cuántos besos robados, cuantas frases susurradas con desesperación, “no, eso no, me tengo que ir, para, para” y al final la pasividad para no tener más problemas, porque crees que tú lo has provocado. Jefes abusadores… además de que yo, como muchas mujeres, siempre me he sentido atraída por los “chicos malos”.

 

“No creo que ninguna mujer en el mundo no se haya sentido agredida alguna vez por el hecho de ser mujer”

 

Primero fue la prensa, medios como La Vanguardia o Interviú. Sin embargo, luego saltaste a los estudios de radio y platós televisivos. Una de tus especialidades es la crónica social, ¿dirías que este género hoy en día es más necesario que nunca?

Hombre, a ver, la crónica social es un divertimento, entretiene, es un juego… pero necesaria necesaria como el comer… pues no es, no nos engañemos (aunque muchos comen/comemos, de ella).

 

 

Los Reyes… Has hablado de ellos en numerosas ocasiones y de distintas formas: en novelas, entrevistas, etc. ¿Qué te resulta tan atractivo como para querer centrar gran parte de tu vida?

Son Shakespeare y Corín Tellado, son Plutarco y Alejandro Dumas, son Agatha Christie y 50 sombras de Grey, hay incestos, violaciones, parricidios, amores, desamores, ay, si pudiéramos escribir todo lo que pasa o lo que ha pasado en esa familia…

 

En el momento que decidiste comenzar a escribir sobre los borbones, ¿cómo fue? ¿Cómo conseguiste la información?

Aunque empecé haciendo información laboral en un periódico, pronto mis jefes pensaron que sería divertido hablar de gente bien, duques y reyes con cierta ironía y distanciamiento y me empezaron a enviar a Marbella… Ahí “avisté” a mis primeros Borbones, y sobre esta piedra construí una iglesia.

 

“Los Reyes son Shakespeare y Corín Tellado, son Plutarco y Alejandro Dumas, son Agatha Christie y 50 sombras de Grey, hay incestos, violaciones, parricidios, amores, desamores…”

 

Afirmas que el antiguo rey, Juan Carlos I, posee un fondo repleto de melancolía, ¿por qué?

La enfermedad crónica de los borbones es la depresión, que antes se llamaba melancolía o spleen. Hay numerosos testimonios de que ya la padecían la reina Isabel II, Alfonso XII, Alfonso XIII y don Juan Carlos (junto a un desmedido apetito sexual). Hay días en que don Juan Carlos no abre la boca, está triste, todo lo ve negro, y solo se confiesa a algún íntimo amigo… Llora con facilidad y se acuerda de su hermano muerto.  Pienso que ha estado con tantas mujeres porque busca consuelo en ellas, así ha sido desde joven, sus primeras novias lo recuerdan alternando momentos de frivolidad increíbles, con otros de profundo abatimiento.

En 1985 comenzaste en el mundo literario, ¿qué o quién te impulsó a querer lanzar un libro?

Ya había escrito varios, que no llegaron a publicarse. Supongo que fue la necesidad de escribir a todas horas, no había periódico o revista que aguantara eso… Y, además, tenía (y sigo teniendo) tantas historias en mi imaginación…

 

Y si tuvieras que quedarte con una de tus obras literarias, ¿cuál sería?

“Franco Confidencial”

 

“Mi color favorito es verte” es una novela autobiográfica que cuenta la historia de tu último amor, ¿qué sientes al saber que, posiblemente, centenares de personas están leyendo lo que sucedió y cómo te sentirse? ¿No te da miedo que te juzguen? 

Como dice Concha Velasco, yo no he venido a este oficio para pasar desapercibida… Jajaja, fuera bromas, la verdad es que todos los que nos dedicamos a esto tenemos un componente exhibicionista, aunque lo neguemos… Y todos nuestros libros son autobiográficos, ¡aunque hablemos de marcianos, en realidad estamos hablando de nosotros mismos! Lo único que me corta a la hora de seguir autobiografiándome (y conste que tengo mucho qué contar) es la opinión del que más quiero: mi hijo.

 

En tu poder tienes datos que nadie conoce. Además, de mucha gente. ¿Alguna vez has sentido miedo o algún tipo de presión por la cantidad de confidencias que sabes?

Sí, es cierto, sé mucho. Pero que las personas particulares estén tranquilas, porque tengo muy mala memoria y se me olvida todo. Ahora, de personajes relevantes, eso lo tengo grabado a fuego en las circunvalaciones de mi cerebro. Y en cuanto al miedo… algo que leí en twiter y que he puesto en mi estado de washap: “al miedo siempre le escucho, pero casi nunca le hago caso”.

 

“Al miedo siempre le escucho, pero casi nunca le hago caso”

 

“Yo, si no hubiera sido por los hombres sería presidenta de un grupo mediático, habría ganado un Nobel… No sé, hubiera hecho muchas cosas.” ¿Qué reflexión es la que lleva a sacar esta conclusión?

Soy muy enamoradiza y he perdido mucho tiempo sufriendo, amando, persiguiendo sueños imposibles. Y, sigo, porque, como en la ranchera de José Alfredo Jiménez, “nada me han enseñado los años/siempre caigo en los mismos errores/otra vez a brindar con extraños/y a llorar por los mismos dolores.”

 

Si mañana te despertaras y hubieras vuelto 40 años atrás en el tiempo, ¿crees que volverías a hacer y a vivir todo lo que has hecho y has vivido o la dirección sería justo la contraria?

He cometido muchos errores, demasiados, los profesionales son los que menos me lastiman, pero he amado a personas que no lo han merecido, le he fallado a amigos queridos, no he sido todo lo buena hija y todo lo buena hermana que hubiera deseado… ¡Ojalá pudiera volver atrás con todo lo que sé ahora!

 

¿Ha sido dificil investigar la historia de Carmen Moragas?

Difícil, sí, pero también apasionantemente divertido. Los años veinte del siglo XX es una época intensa y riquísima, chocan la edad media con la modernidad, y mi Carmen es una avanzada a su tiempo, una luchadora indómita y rebelde que apura la vida hasta sus últimas consecuencia.

 

 

¿Ha recibido presiones para no contar estas cosas? ¿Como se lo ha tomado la familia de Carmen?

Siempre escribo mis libros en absoluto secreto, hombre, a ver, a mí tampoco me gustaría que hablaran de la vida sexual de mi abuela, francamente… Comprendo que los familiares de mis biografiados se molesten, pero, como decía Alfonso XIII ¡son gajes del oficio!

 

¿Crees que Alfonso XIII fue un ser desgraciado?

Lo tuvo todo y lo perdió todo, juzga tú misma…

 

¿Crees que estuvieron realmente enamorados?

Carmen, en la única ocasión en que habló públicamente del rey, dijo, “era generoso, fue muy desdichado, y nos amamos mucho”.

 

¿Que buscaba Carmen Moragas en el monarca?

Lo que todos los seres humanos: amor, pasión, compañía, sexo, romanticismo, aventura, ternura, fantasía, risas… En una palabra, sentirse viva.

 

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