Patricia López Arnaiz lleva tiempo dedicándose a la interpretación, sin embargo, fue en 2017 gracias a la cinta El guardián invisible, basada en la novela de Dolores Redondo, que empezó a tener una mayor visibilidad a nivel nacional. Ese mismo año participó en la exitosa y ambiciosa serie, La Peste, de Movistar+ y ahora interpreta a Teresa en La otra mirada, que se emite todos los miércoles en TVE.

¿Cuándo te diste cuenta de que querías ser actriz?
Realmente nunca he tenido esa vocación tan clara. Digamos que me di cuenta a raíz de haber hecho trabajos. Yo creo que fue con El guardián invisible cuando dije: esto es lo mío. Si había notado antes el placer el del entrenamiento y la formación, pero nunca antes en mi vida había pensado en una profesión. Yo tenía mi trabajo y dedicaba mi tiempo libre a entrenarme y a hacer cursos.

¿En qué trabajabas antes de ser actriz?
Era pluriempleada. En los últimos años trabajaba en una sala de conciertos de Vitoria que se llama Hell Dorado. Yo estaba en la oficina haciendo producción. También trabajaba en un colegio de monitora. Había un servicio de custodia por la mañana y un comedor, así que tenía tres trabajos. Iba al cole, estaba con los niños y luego me iba a la oficina. Lo importante para mí era tener tiempo para hacer cursos, pero hasta ese momento me había preocupado por el cómo, no por el a qué dedicarme, pero tenía claro que donde yo me sentía a gusto era en la interpretación. Fue entonces cuando empecé a trabajar en lo audiovisual y me di cuenta de que podía en poner en práctica el lenguaje y la formación que había aprendido.

«Con esta profesión me di cuenta de que estaba más consciente, más despierta. Esta profesión te ayuda a conocerte mejor»

¿Qué es lo que más te gusta de la profesión?
Por un lado, me gusta mucho el vínculo para con la vida real porque hay cosas que luego puedes llevar a la vida. Todo el trabajo que tiene que ver con la atención, la conciencia, la consciencia del cuerpo, lo que pasa por mí; la manera en que me hace estar en la vida. Con esta profesión me di cuenta de que estaba más consciente, más despierta. Es muy guay, porque esta profesión te ayuda a conocerte mejor. Hay cosas muy misteriosas que tienen que ver con qué órganos trabajas, porque al final, en esto, trabajas con tu persona entera, y de repente entras en cosas que te hacen pensar ¿qué está pasando?¿Cómo he llegado hasta aquí? Creo que en este trabajo hay algo muy potente que ponemos de nosotros mismos.

©Alex Roló

¿Y lo que menos te gusta?
Realmente lo más duro es que hay rodajes que son muy intensos. ¡Yo alucino! Me siento como recién llegada y alucino con la cantidad de trabajo. De repente el trabajo toma una importancia muy grande en tu vida, consumes mucho tiempo, muchísima energía. Es un esfuerzo enorme y puede ser agotador. Yo ahora mismo con la serie duermo muy poco porque llegas a casa, te pones a estudiar… diría que una de las cosas más duras es madrugar muchísimo, pasar frío, cuando te toca pasarlo, o calor. Yo por ejemplo, el calor intenso lo llevo mal porque siento que la sangre se va a la punta del dedo gordo del pie y no me llega el riego a la cabeza y me cuesta mucho concentrarme. Yo creo que sobre todo son las dificultades que tienen que ver con lo físico.

«Teresa es como un alma libre que de repente llega a un sitio donde la tradición tiene un peso enorme, y a veces puede ser una mujer un poco torpe porque es impulsiva»

Cada vez hay más series lideradas por mujeres como La otra mirada, Vis a Vis, Las chicas del cable… ¿Está empezando a cambiar un poco la industria?
Sí, al final no deja de ser moverse por una cuestión de mercado y estamos en un momento en que todo el tema de la mujer se está visibilizando mucho y la gente lo está pidiendo. Yo por ejemplo, con La otra mirada estoy flipando porque hay algo que me parece súper chulo, y es que lo están viendo muchísimas chavalas jóvenes, y ves que hay una generación de chicas súper powers con unas ganas de empoderarse enormes y esto es lo que quieren ver. Quieren ver historias de mujeres que cuentan sus propias historias y no mujeres que estén ahí de acompañantes de las figuras masculinas. Creo que sí hay un cambio, porque ahora es uno de los temas que se está pidiendo a gritos en todos los ámbitos: literatura, teatro, audiovisual…

¿Cómo definirías a Teresa, su personaje en la otra mirada?
Teresa es una mujer bastante adelantada a su tiempo. Es una mujer que no tiene arraigo, que tiene una libertad intelectual para la época que le hace tener esa visión crítica, especialmente para ver el lugar de la mujer en la sociedad. Es como un alma libre que de repente llega a un sitio donde la tradición tiene un peso enorme, y a veces puede ser una mujer un poco torpe porque es impulsiva. Quizá es una mujer que a veces no tiene mucho tacto, aunque a la vez tiene mucha capacidad empática. Al principio se la ve como una heroína, pero ella también tiene sus agujeros y estos tienen que ver mucho con lo emocional, con el vínculo con los demás, los miedos… y creo que eso es lo interesante de Teresa. Es cierto que no me gustaría que cuando se vayan viendo sus agujeros pierda valor su heroicidad, su parte más atractiva, porque creo que son compatibles. Es una persona independiente que en un momento determinado le puede pesar la soledad.

©Alex Roló

En La Peste, que se ambienta en Sevilla, interpretas a Teresa Pinelo y en La otra mirada, también ambientada en Sevilla, interpretas a un personaje llamado Teresa también. Las dos son mujeres fuertes para la época en la que viven. ¿Qué paralelismos ves entre los dos personajes?
Tienen ese vínculo. Una es toda explosión y la otra es toda implosión, aunque ambas tienen ese vínculo de fuerza. Ahora que me preguntas eso, pienso hasta que punto todos los personajes que haga una actor van a tener un vínculo final que eres tú misma. (Sonríe). Siempre va a haber un núcleo común.
En este caso, yo creo que ambas son mujeres fuertes y valientes, mujeres que han tenido la suerte de tener una cultura y un bagaje que les ha hecho abrir los ojos y tener esa capacidad crítica y una libertad intelectual poco usual para la época.

A pesar de que pasan cinco siglos entre La Peste y La otra mirada, los derechos de la mujer no parecen haber cambiado mucho…
Lo interesante para mí de hacer época es que a veces para ver el momento presente necesitamos perspectiva. Es como cuando vives algo y necesitas cierto tiempo para darte cuenta de lo que estaba pasando. Los seres humanos somos bastante inconscientes y vamos con retardo. Es verdad que hay cosas que han cambiado, se han conseguido muchísimas cosas y se conseguirán más, pero hay una cuestión de fondo que es la mentalidad, y lo que estructura y ordena la sociedad no ha cambiado. De hecho nos ha pasado de estar rodando, aún no se ha visto ese capítulo, y quizá va a parecer algo oportunista, pero el guion estaba escrito mucho antes, pero estábamos rodando en paralelo a hechos que han estado pasando y que han aparecido en los medios. Ha sido alucinante.

¿Qué es lo primero que te llamó la atención de los guiones de La otra mirada?
La primera vez solo pude leer los primeros capítulos. Todo vino muy rápido y no tuve tiempo de leerlo con tranquilidad, pero sobre todo me atrajo el espíritu de Teresa. Ella tiene una personalidad que me atrae y me apetecía hacer algo así, un personaje fuerte, que ya había trabajado con la anterior Teresa, pero esta Teresa es más expresiva, un poco boca chancla, más tirada para adelante y también más torpe y descarada.

Os han puesto a competir los miércoles con la nueva serie de Antena 3, La Catedral del Mar y con Supervivientes, uno de los pesos pesados de Telecinco. ¿Crees que puede afectar a la continuidad de La otra mirada?
Pues es un ámbito que desconozco, pero me parece una pena, porque hay gente que se siente dividida porque quiere verlo todo. Entiendo que funciona así, pero me da pena porque me gustaría que todos tuviéramos sitio. No sé si va a afectar, sí que hay gente que se ha hecho fan de la serie, hay muchas chicas jóvenes, que es lo que me hace mucha ilusión, que están disfrutando mucho de la serie. También ahora tenemos la posibilidad de poder verlo en internet en otros momentos, pero no sé si eso se tiene en cuenta a la hora de renovar la serie.

©Alex Roló

En La otra mirada eres profesora en una academia de señoritas. ¿A día de hoy que cambios hacen falta a nivel educativo para que no se repitan hechos tan de actualidad como casos de acoso y agresiones a mujeres?
Yo creo que es una cuestión de introducir una visión feminista trasversal en la sociedad, en todos los ámbitos. En el caso de la educación pues igual, pero esto tiene que venir de arriba y para ello, se tendría que querer. No sirve con que haya una asignatura. Creo que todo debería mirarse desde el prisma feminista para ir modificando esa mentalidad de la que hablábamos antes y para ello ir al origen, que está en la educación, y así intentar generar una nueva manera de entender el género.

«Me encantaría hacer algún personaje decrépito: una yonqui, una alcohólica, una payasa, una tía torpe…irme a un extremo».

Ahora hay mucha controversia con el feminismo. Algunos consideran este movimiento de feminazi y no creen que se quiera la igualdad…
Hay una confusión que tiene que ver con los términos. Muchos no saben lo que significa la palabra feminismo. El feminismo habla de una igualdad de derechos, y en este sentido creo que hay mucha ignorancia. La ignorancia es legítima, yo soy ignorante y todos somos ignorantes, pero a la hora de ponerse a hablar apasionadamente y llevar una idea hasta el final, primero tienes que informarte bien. Hay que dar tu opinión desde la humildad, sabiendo que a lo mejor no controlas ese tema. Entiendo que se pueden tener opiniones a la ligera pero hay que ser humilde de saber que lo haces desde el desconocimiento. En redes se ven ahora muchas conversaciones con una agresividad, una ira…que parece que detrás hay un no querer resolver. Por eso feminismo, patriarcado…son palabras que hay gente que las está desvirtuando porque se entienden mal y despiertan rechazo automático sin que se conozca el sentido real. Es un peligro del lenguaje.

¿Te ha cambiado mucho la vida profesionalmente desde que rodaste La Peste?
Sí. Fue desde El guardián invisible que he ido enganchando un curro con otro y me ha cambiado la vida totalmente, claro. Incluso me he venido a vivir a Madrid esta temporada, hasta verano. He cambiado de trabajo y mi rutina, mi manera de repartir el tiempo, las personas con las que lo comparto. Realmente estoy en un proceso. Yo voy a volver a mi casa, al campo y voy a decir ¿qué ha pasado? (risas), ha cambiado mi vida en todos los aspectos. He probado las mieles de Madrid y no sé qué va a pasar, no sé cuánto tiempo voy a poder seguir trabajando de esto. Estoy surfeando la ola y viéndolas venir, constatando que me gusta este oficio, que me gusta Madrid y que tengo claro que me gustaría seguir trabajando en esto.

«En El árbol de la sangre vamos a ver relaciones humanas. Va a ser una historia con bastante pasión, secretos, y muchos juegos y símbolos».

¿Cuál dirías que es la gran peste del siglo XXI?
Yo creo que es la misma peste del siglo XVI, que es la ignorancia.

En noviembre, te vamos a poder ver en El árbol de la sangre, de Julio Medem. ¿Qué vamos a poder ver en la cinta?
Pues yo no la he visto todavía, pero creo que se va a ver el sello Medem, aunque todavía se me hace difícil imaginarme como habrá quedado el relato. Lo que vamos a ver son relaciones humanas. Es un árbol genealógico en el que se mezclan tres familias y veremos las relaciones entre las distintas personas que se entretejen y creo que va a ser una historia con bastante pasión, secretos, y supongo que como yo he visto en guion, muchos juegos y símbolos. Es un lenguaje muy Medem.

©Alex Roló

¿Cómo es Patricia cuando se apagan las cámaras?
Voy mutando. Voy por fases. Me gusta mucho pasear, me gusta improvisar, no comprometer todo mi tiempo, me gusta guardar tiempo para improvisar. Salgo a la calle, empiezo a pasear y las cosas se van sucediendo. Igual acabo en el Jardín Botánico que acabo en el Reina Sofía. También me gusta mucho bailar. Los últimos años he estado yendo a una sala donde hacia contemporáneo y para mí fue un descubrimiento maravilloso y me sienta súper bien a todos los niveles. También me gusta mucho leer, ir al cine, al teatro, aquí en Madrid, hay mucha cultura de teatro.

¿Qué tipo de papel te apetecería hacer ahora?
Me encantaría hacer algún personaje decrépito: una yonqui, una alcohólica, una payasa, una tía torpe…irme a un extremo.

A quemarropa

Un libro: en ensayo: Microfísica  sexista del poder, de Nerea Barjola; en poesía El don de la briedad de Claudio Rodríguez y novela Galbeston, de Nic Pizzolatto.

Una película española: Los santos inocentes, de Mario Camus.

Una película extranjera: Una mujer bajo la influencia, de John Cassavetes.

Un sueño por cumplir: hacer un personaje en teatro que me eleve.

Uno de tus mayores miedos: ¡Qué pregunta más difícil! Tendría que pensarlo mucho porque es una pregunta seria y delicada.

Una canción: archipiélago, de Duluth.

Un grupo musical: Las buenas noches

©Alex Roló

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