“No creo que lo que hemos visto hasta ahora (de Apple) sea algo que de alguna manera nos obligue a cambiar nuestro pensamiento en lo que se refiere a nuestro software y enfoque de negocio» Olli-Pekka Kallasvuo CEO de Nokia

Muy pocos pudieron aventurar en enero de 2007 cuando Steve Jobs anunciaba el iPhone, que la industria tecnológica y nuestras vidas iban a cambiar de una forma tan profunda. Ni siquiera el que por entonces era el mayor fabricante de móviles del planeta, Nokia. Incapaz de reaccionar ante el éxito del iPhone y posteriormente de Android, Nokia perdió bruscamente su cuota de mercado en el segmento de móviles, su principal negocio.

Pero probablemente pocas compañías estaban tan preparadas para sobrevivir ante un hundimiento tan radical como inesperado. Y es que la historia Nokia es sin duda la de una compañía en permanente adaptación. Fundada en 1865 como una empresa de pulpa de madera para la producción de papel, con el tiempo entró en el mercado del caucho y sus derivados. Su expansión continuó en 1922 con la adquisición de una empresa de cables, un sector por aquel entonces en auge ante la necesidad de desarrollar las redes telegráficas y telefónicas. De esta división surgiría el departamento de electrónica que marcaría la historia de la compañía finlandesa.

Ya en los años 60 Nokia sufrió una profunda restructuración que otorgó protagonismo a sus negocios de cable y electrónica, para poco después entrar en el negocio de las redes y las telecomunicaciones. Décadas de innovación y trabajo, de abrazar la disrupción que llevaron a Nokia a lanzar en 1987 el Mobira Cityman 900, su primer teléfono móvil, al tiempo que ese mismo año cerraba su histórico de negocio de cables.

Una historia de éxitos desde ese momento que se vio frenada con el lanzamiento del iPhone, dando lugar a una de sus épocas más oscuras con el lanzamiento de productos al mercado que en ningún momento pudieron hacer frente al emergente liderazgo de Apple y Google.

“(En referencia al iPhone) Creo que es el teléfono más caro del mundo. Y no es atractivo para los clientes corporativos ya que no tiene teclado. (…) Así que, lo miro y digo, bueno, me gusta nuestra estrategia. Me gusta mucho.” Steve Ballmer CEO de Microsoft

Es en 2011 cuando Microsoft irrumpe en la historia de Nokia. Ambas compañías deciden unir sus caminos en el mercado móvil para hacer frente a los nuevos líderes. En primer lugar, tratan de crear un nuevo sistema operativo, MeeGo, y después sellan una alianza que ponía a Windows Phone como el sistema operativo de los nuevos Nokia, lo que significaba dejar atrás el otro exitoso software Symbian. Fruto de esta colaboración surgirían los conocidos Nokia Lumia.

La nueva alianza no proporcionó los frutos esperados, pero Ballmer seguía viendo en Nokia al perfecto compañero de viaje hasta el punto de que, en 2013, decide comprar su negocio de móviles, con la intención de reproducir el modelo Apple, por una sorprendente suma superior a los 5.000 millones de dólares. Un esfuerzo económico que no logró que la empresa de Redmond triunfara en el mercado móvil. Curiosamente el éxito de Ballmer en su estrategia de lograr un dispositivo móvil íntegramente diseñado por Microsoft llegaría poco después de su salida de la compañía en 2014 con Surface, que él mismo había presentado en 2012, pero esa es otra historia.

Volviendo a Nokia, cerrada la operación con Microsoft, la compañía finlandesa ya sin su negocio estrella optó, una vez más, por transformarse en una compañía diferente, como tantas veces ha hecho ya durante su larga historia. El futuro de Nokia estaba en las redes, un negocio hasta entonces secundario. El responsable de esa división pasó a ser el CEO y se adquirió el 50% que no poseía de la joint venture Nokia Siemens Networks.

Pero el gran paso hacia ese nuevo rumbo se produjo en abril de 2015 cuando Nokia compraba otro histórico del sector, Alcatel-Lucent. El gigante tecnológico franco-americano estaba en horas bajas, pero disponía de activos rentables como su división de redes IP y los famosos laboratorios de investigación Bell Labs. Del fracaso del negocio móvil surgía un nuevo líder mundial del sector de redes de telecomunicaciones por encima de rivales como Ericsson y Huawei.

Anclada en un sector fuerte como el de las redes, Nokia sabe que debe seguir innovando para superar su siguiente fracaso, que, por experiencia, sabe que tarde o temprano llegará, y lo hace en múltiples áreas. Los Nokia Bell Labs continúan siendo un referente en cuanto a nuevas tecnologías; los teléfonos móviles vuelven a formar parte de su oferta con un conjunto de terminales basados en Android y el reinventado Nokia 3310, un homenaje a tiempos pasados. El icono empresarial finlandés también ha entrado en el sector del “digital health” con la adquisición de Withings y ahora vende desde relojes inteligentes hasta básculas de baño. El último negocio en el que ha entrado es el de la realidad virtual.

Una vez más, Nokia lo ha hecho, ha superado otra crisis, que no será la última, y por ello, trabaja para afrontar la siguiente.

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