“Siempre me ha gustado usar el miedo, tomarlo y comprenderlo, hacerlo funcionar y consolidar una situación en la que tenía miedo, tomarlo todo y trabajar desde allí.” Shirley Jackson

Los gérmenes de la literatura de terror dan para un cuadro tan extenso como sus fantasmas. Si bien el género reconoce en 1765 con El Castillo de Oranto de Horace Walpole su primera novela ­´oficial´, la historia es mucho más extensa y los vampiros y las momias son solo la superficie de los arquetipos que se muestran tan comunes en Halloween como en las pesadillas que comienza a acecharnos cuando somos pequeños.

Si desenterramos en la superficie oportuna podría parecer que los maestros del terror y el horror, quienes sembraron la semilla gótica para este tipo de literatura y su posterior construcción moderna, se apoyan principalmente en la figura del hombre como componente creativo y protagonista principal para la impresión de las palabras. Poe, Lovecraft,  Lord Byron y Stoker son los continuos referentes indiscutibles cuando se trata de construir una antología que se aferra a la oscuridad para afectar a sus lectores, pero antes y durante la evolución creativa de estos nombres también existieron una Mary Shelley,  una Anne Radcliffe, una Shirley Jackson y una Daphne Du Maurier. Es decir, mujeres escritoras que también hicieron del género de terror un túnel perturbador y espeluznante, además de un espacio de inspiración evidente para posteriores autores que contribuyeron al espacio moderno de la bibliografía de terror que ha proliferado en el presente.

Estas son escritoras que como sus consocios expusieron y exponen sus propios monstruos con las palabras. Son mujeres que en su vivencia de sociedades restrictivas, épocas vitorianas y estereotipos modernos se agitaron y agitan con el mismo terror que los llamados maestros del género para crear tal vez un monstruo más sensible, tal vez más perturbador, tal vez una mezcla de ambos, pero definidamente de la talla y espanto de autores como Stephen King y Clive Barker.

Maestras del terror existen por cantidades y aquí enumeramos a algunas para comenzar con la cuenta regresiva de Halloween y la noche de los muertos.

 

Daphne Du Maurier

Escritora británica, autora de relatos como Jamaica Inn, Rebecca y The Birds, adaptada a la pantalla grande por el director Alfred Hitchcock. Maurier no es solo fuente de inspiración para uno de los directores de suspense y crimen más alabados de todos los tiempos, es también un nombre propio que hizo una carrera después y a pesar de merodear bajo estereotipos sociales.

Aunque fue catalogada como novelista romántica, gran parte de sus historias se aferraron a lo paranormal y a las irresoluciones de la vida diaria para afinar el género de terror con matices góticos y reflexivos.  Sus relatos cortos y cuentos siempre fueron más fieles al género: The Birds, Dont look Now y The Blue Lenses mezclan el romance con lo gótico al adentrarse en la inquietud que verdaderamente genera la literatura de este tipo.  Historias en donde una mujer persigue a su esposo desde más allá de la tumba, o en donde otra mujer se obsesiona con un muñeco sexual masculino mecánico muestran la diversidad de su paleta escritora, así como la capacidad de inquietar no solo mediante fantasmas sino mediante la ficción popular que se haría tan adictiva en un futuro no muy lejano.

 

Joyce Carol Oates

Gótica, inquietante, moderna y poderosa, entre muchos otros adjetivos con los que se podría describir a la escritora norteamericana Joyce Carol Oates nominada al Premio Pulitzer y al Nobel de Literatura por su vasta obra y por sus infames historias que no solo se limitan a los fantasmas. Su colección Haunted: Tales of the Grotesque o su relato Where Are You Going, Where Have You Been?, inspirado en el asesino enserie de la vida real Charles Schmid son solo el inicio de una obra construida entre elementos góticos y una férrea posición social. Sus trabajos reúnen todo lo necesario para asumir el terror moderno entre extremos sociales, violencia, seducción y especialmente las peligrosas psicologías de la mente humana para crear una eterna y admirable bibliografía en donde no solo hay terror hacia lo paranormal, sino hacia lo ‘normal’ que nos rodea día a día.

 

Tananarive Due

Due es una de las autoras de terror contemporáneo más prolíficas actualmente. Sus obras incluyen la serie African Immortals, la novela de la casa embrujada The Good House y Ghost Summer y obras como The Between y Trial Day que conjuran una combinación esencial entre fantasmas y realidades sociales. La autora y periodista norteamericana lleva al lector al abismo con sus relatos y entiende a la perfección la raíz del suspense y el caos en la literatura. El realismo psicológico que aplica en sus historias envuelve a sus personajes en una perfecta nube espectral que recrea la estela moderna de los cuentos de terror.

 

Shirley Jackson

Jackson es en pocas palabras una olla de verdades incómodas servidas con veneno, algo parecido a sus historias en donde mansiones embrujadas, familias malditas y amores espectrales surgen de la mano de una pluma particularmente ágil cuando se trata de retratar turbaciones universales. Shirley Jackson fue una escritora estadounidense que hizo de la idea del hogar y la familia el coctel perfecto para tener pesadillas por las noches. Entre sus historias más conocidas se encuentra The Lottery, The haunting of Hill House y We have always live in the castle pero su obra – que incluye más de cien relatos- es un cofre repleto de inquietudes e historias macabras en donde su prosa es lo único necesario para estimular el espanto hacia sus límites absolutos.

Jackson es una de las grandes escritoras de horror del siglo XX, y a pesar de sus problemas depresivos y personales construyó una gran bibliografía literaria en donde le da al género todos los elementos necesarios para brillar sin caer en lugares comunes o estereotipos embrujados.

 

Anne Rice

Anne Rice podría ser algo así como la reina de los vampiros, porque Drácula fue solo el principio y tras cientos de remodelaciones y adaptaciones los vampiros como criaturas paranormales se han vuelto un tema común en la cultura popular. Pero incluso antes de ese renombre pop de pieles brillantes y amores adolescentes Rice fue responsable de lanzar unas de las series más extensas e intensas sobre vampiros en el mundo lector contemporáneo.

La escritora norteamericana ha creado una crónica que se explaya en cientos de generaciones para describir a una especie para la cual escribió una esencia aparte. No es solo Lestat el vampiro y la famosa Entrevista con el vampiro, son también trece tomos de sangre e inmortalidad en donde el mito vampírico es tratado con una profundidad rara vez vista, o leída.

Rice es también creadora de las Crónicas de la brujas de Mayfair y de la Trilogía de El Mesías, entre otros, cada una más brillante que la otra en su oscuridad.

 

Ann Radcliffe

Considerada una de las fundadoras de la literatura gótica,  Radcliffe marcó su carrera con el libro The Romance of the Forest (1791) que sigue a Adeline y la misteriosa huida de su familia, así como las oscuras reliquias del pasado que encuentra en Francia una vez deserta de su hogar. El libro es también un examen sobre el pensamiento y la vida intelectual de la Europa de finales del siglo XVIII. Radcliffe además inspiró a escritores como Sir Walter Scott, Edgar Allan Poe y Jane Austen con The Mysteries of Udolpho .

De su vida personal se sabe muy poco y su bibliografía, aunque no tan extensa como la de autoras nombradas anteriormente, defiende intensamente el terror sobre el horror para estimular al lector a través de la imaginación en lugar de las penurias físicas.

 

Charlotte Riddell

Nacida en Irlanda del Norte 1832, Riddell  ha sido apodada como la novelista victoriana de fantasmas por excelencia. Su bibliografía incluye 56 libros y entre sus logros literarios no solo se encuentra el escribir, sino el ser copropietaria y editora de la St. James’s Magazine, una de las revistas literarias más prestigiosas de la década de 1860.

Ridell inicialmente escribía bajo apodos masculinos como F.G. Trafford y R.V.M. Sparling, esto cambió eventualmente siendo capaz de publicar bajo su propio nombre.  Historias como  “The Open Door” y “Nut Bush Farm”- además de decenas de relatos súper naturales- recrean en su propia originalidad el estereotipo de los hechizos que se adhieren a la superficie de los objetos con fantasmas y viejas mansiones embrujadas. Y si bien ser escritora durante la época victoriana era algo más que complicado, Riddell lo consiguió con espectros y alucinaciones incluidas.

Hay un gran número de autoras femeninas que siguen el borde del terror, entre ellas Patricia Briggs, Laurell K. Hamilton, Ruth Rendell, Val McDermid, Joan Hall Hovey, Sue Grafton, Karin Slaughter, Clara Reeve, Carmen María Machado, Mary Shelley, Nancy A. Collins, Nancy Holder, Kelly Armstrong, Marjorie M. Li, Patricia Cornwell, Kathy Reichs, Mo Hayder, y cientos de nombres más.  El terror puede ser bastante transgresivo, especialmente desde que su evolución en el campo literario nos ha llevado de historias de fantasmas victorianas a espacios en donde se mezclan el realismo, el romance, los cuentos de hadas, el horror y el terror per se para crear un híbrido que no precisamente desacredita el género, sino que le da un giro moderno y amplio para experimentar y redescubrirse en sus líneas.

El escenario final normalmente no solo es aterrador, sino íntimo e incómodo. Ahora, bajo la pluma femenina es tal vez  igual o más espeluznante que en historias universalmente reconocidas  sobre Drácula y otros corazones delatores.

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