Atención, pregunta: ¿van los jóvenes al cine? Poco, ya no les interesa. Es lo que probablemente estarás pensando. ¿Razones? Varias. Las series han acaparado la atención mediática en los últimos años desbancando al otrora todopoderoso mundo de Hollywood y sus estrellas. El público juvenil adora Juego de Tronos, pero también Narcos y tantos otros éxitos de Netflix o HBO.

Y es que las plataformas de streaming representan muy bien las necesidades de las nuevas generaciones. Ya no necesitas ir al cine, o atarte a la pantalla de televisión que siempre está ocupada con el fútbol. Basta con un móvil o un tablet para ver tantos capítulos como quieras de tu serie favorita.

Pero la cosa no queda ahí. Muchos apuntan a que el formato de las series con capítulos de hasta 50 minutos o una hora ya no es el más indicado para los milenials. Prefieren formatos más rápidos y fáciles de consumir mientras coges el metro o el bus camino a la universidad. O directamente los hay que prefieren consumir su tiempo subiendo fotos a Instagram y viendo las publicaciones de personajes famosos o simplemente de sus amigos. Las redes sociales representan ya una buena parte del tiempo de ocio.

Todo lo anterior sumado a la macro tendencia de los videojuegos, una industria cada vez mayor y en continuo crecimiento. Quién no tiene una consola con 15 años y en muchos casos varios años antes. Quién no queda a esas edades con compañeros de clase o amigos de la urbanización para echar unas horas con el juego de moda.

Pues bien, aquí viene la sorpresa.

Este verano se me ocurrió ir al cine un martes a finales de julio. Al entrar me di cuenta de que no había nadie. Miré hacia la taquilla y estaba cerrada. Durante una fracción de segundo pensé si aquello ya no era un cine, si estaba cerrado, etc. Pero no, al fijarme en la barra donde te sirven la bebida y las palomitas me di cuenta de que la taquilla había sido trasladada allí. Y no sólo eso, a la chica que vendía las entradas y te ponía las palomitas le daba tiempo además para leerse un libro. Un panorama desolador, la verdad, que no se me iba de la cabeza y que me dejó un poso de preocupación. Siempre he sido muy aficionado al cine y, aunque reconozco que desde que soy padre tengo pocas ocasiones para acercarme, sigo considerándolo una pieza básica de nuestro modelo cultural y de ocio.

Tal fue el impacto que me causó la situación que esa misma noche al llegar a casa tras disfrutar del último film de Christopher Nolan, decidí indagar en internet sobre el tema. En la búsqueda me topé con los datos del Ministerio de Educación y reconozco que varios de ellos me sorprendieron.

La estadística ofrecida es el porcentaje de personas que ha ido al cine en el último año, y, volviendo al tema de los jóvenes, la franja de edad entre los 15 y los 19, según las cifras oficiales, es la que más va al cine con un porcentaje de asistencia superior al 86 por ciento. Dato similar al bloque de 20 a 24 años. Así que, cuando todo parecía apuntar lo contrario, los jóvenes sí van al cine, de hecho, son los que más lo hacen, claramente por encima del resto. El dato de asistencia en los últimos tres meses es también alto, cercano al 70%.

Estos datos apuntan en la misma dirección a lo que ocurre en EEUU. Uno de los factores clave está siendo la evolución en la producción de Hollywood, concentrada cada vez más en la creación de blockbusters de acción y aventura destinados a los períodos vacacionales, que muchas veces adoptan el formato trilogía para maximizar los beneficios.  El número de estrenos anuales tiende a disminuir, en 2014 por ejemplo, la cifra fue un 24% inferior a la registrada una década atrás.

Pero las conclusiones no acaban ahí. La asistencia al cine tiene una directa relación con la edad. Desde las franjas mencionadas el porcentaje va cayendo progresivamente. Hasta el punto de que los rangos por encima de los 65 años son los que menos interés muestran por la gran pantalla con números entorno al 30 por cien. Dicho de otra forma, el cine no atrae a nuestros mayores, una reflexión que probablemente debería plantearse la industria cinematográfica. Puede que requieran una oferta de contenidos o un formato diferente y, vistas las tendencias demográficas, este sector de la población cada vez más numeroso no puede ser ignorado.

Me gustaría resaltar otro dato que me llamó poderosamente la atención y sobre el que alguien debería hacer un profundo análisis. Las cifras de asistencia al cine varían de forma considerable en función de la comunidad autónoma. La Comunidad de Madrid sobresale sobre el resto con una afluencia en el último año del 70%, más de cinco puntos de diferencia con la siguiente, Navarra. Por detrás, a cierta distancia, País Vasco, Baleares y Cataluña. En el otro extremo Galicia con apenas un 40% y Extremadura con un 43%. Números para preocuparse.

Resalta también en el mismo informe la información relativa al nivel de estudios. Las personas con enseñanza universitaria fueron al cine en el último año superando el 76% y un 58% en los últimos tres meses. Por el contrario, aquellos que no completaron la educación básica reducen esas cifras al 22 y 14%, respectivamente, una brecha muy significativa. Las diferencias salariales y el elevado coste del cine seguro que contribuyen a acrecentar la diferencia, pero es demasiado amplia para atribuirla sólo a ese factor.

España sigue siendo uno de los países con mayores datos de asistencia al cine de Europa, pero las estadísticas oficiales ofrecen una realidad que merece la pena analizar ampliamente. Un sector tan relevante en nuestra cultura, que no pasa por su mejor momento de creatividad y auge (el último fin de semana de agosto fue el de menos recaudación en EEUU desde 2001), pero que no deja de ser muy importante por creación de puestos de trabajo y repercusión, requiere un mayor interés por parte de la sociedad y sus fuerzas vivas.

Y respondiendo a la pregunta inicial, los jóvenes sí van al cine, pero nuestros mayores no. Y tan relevante como este dato es que hay autonomías con una asistencia realmente baja y que el nivel de estudios también está muy relacionado con los niveles de asistencia.

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