Queremos que nos caliente el sol la piel cuando vamos por la calle. Queremos no tener que llevar puestas mil capas de ropa. Queremos que llegue ya el buen tiempo y que se vaya el invierno. Por eso mientras esperamos, echamos una ojeada a las tendencias que vienen y contamos cuántos días faltan para poder llevarlas puestas.

Y es que la temporada Primavera-Verano ’18 viene cargada de unas combinaciones muy apetecibles, que seremos todos testigos de ver cómo inundan las calles silenciosamente.

Veremos terciopelo conviviendo con total looks en blanco porque el cambio climático también se ha hecho un hueco en nuestro armario y hay que adaptarse a cada día y ya no hay la famosa «ropa de entretiempo» porque siempre tenemos que tener de todo a mano por si acaso. Además el blanco nos aporta ese toque de luz que es tan necesario en cualquier outfit y lo encontraremos por doquier en botines, bolsos, sneakers,…

A su vez, vienen pisando fuerte y en clave monocolor el rojo y el ultra violeta, los colores vitamina (naranja, fucsia, amarillo) y los tonos pastel (el lavanda será el rey entre ellos quitándole el puesto al rosa millenial).

Por supuesto, los metalizados siguen viviendo su época dorada. Mejor dicho, plateada, porque el plata será el color insignia de esta tendencia. Una vez que lo pruebas y ves lo bien que sienta, no te lo querrás quitar. Atrévete a brillar. Y vale todo: cotas de malla, lentejuelas, raso, tornasolados, acolchados.

Y al igual que empezaremos a ver más colores en la naturaleza, también las prendas se cubrirán de estampados: trajes de dos piezas de cuadros que son muy prácticos en el día a día, obras de arte plasmadas como si nuestra ropa fuera un lienzo y flores e inspiración oriental para prendas más delicadas.

Pero sin duda el estampado estrella será cualquiera que esté formado por el blanco y el negro: lunares, cuadros, rayas, etc. Muy combinable, atemporal y muy ponible. Apuesta segura.

Nuevos escotes que destierran a los tradicionales. Tendremos mucha asimetría, hombros al aire, cuellos chocker y un sin fin de reinvenciones de los clásicos. Todos ellos vienen para modernizar y van a quedarse un tiempo.

Para hacernos la vida diaria más fácil, contaremos con el incombustible tejido denim, el de los vaqueros, que viene presente desde la cabeza hasta los pies. La prenda fetiche en este tejido será el mono y aún conviviremos con la rescatada moda del western, lo que nos llevará a combinarlo con sombreros y botas.

Por si todo esto aún pareciera poco, contaremos con altas dosis de feminidad y sensualidad gracias a las prendas de vinilo que envolverán nuestro cuerpo y encima evitarán que nos mojemos si nos alcanza alguna nube espontánea. El chubasquero será tu mejor aliado.

Nos falta sólo un último toque. Son los pañuelos y las plumas. Los primeros abandonarán nuestros cuellos para hacerse presentes en nuestros zapatos en lugar de los cordones y las asas de los bolsos. Las plumas también decorarán nuestro calzado y accesorios: pendientes, colgantes, detalles en la ropa.

He intentado resumir las tendencias que nos aguardan a la vuelta de la esquina, aunque lo que de verdad me gustaría es ponérmelas todas ya.

Mientras seguiremos bajo nuestros gorros y dentro de nuestros abrigos esperando que lleguen los ansiados días de primavera y poder ver tanto el sol como toda esta moda por nuestras calles.

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