Dicen que es el oficio más viejo del mundo. Y es que desde el Código de Hammurabi hasta el Decamerón de Boccaccio, desde las Crónicas de Heródoto hasta los anuncios de La vie en rose, la prostitución ha sido una constante en la vida del ser humano, y como no podía ser de otra manera, de sus representaciones artísticas.

Pintadas, escritas, filmadas o esculpidas, las prostitutas han sido reflejadas desde diferentes ópticas que van desde la degradación social hasta refugio de amores frustrados. Han sido mujeres liberadas e influyentes, perversas y maltratadas. Y en que todo tipo de creadores se han sentido fascinados por un fenómeno que a lo largo de la historia ha estado presente en la religión, en la economía y en la política.

Y es que no es descabellado afirmar que el arte moderno tal y como lo conocemos nace en un lupanar, ya que en «Las señoritas de Aviñón», considerada la obra que inaugura lo que se conoce como arte moderno, representa a las prostitutas del burdel sito en el Carrer Avinyó de Barcelona, lugar frecuentado por Pablo Picasso y el grupo de artistas al que pertenecía.

“En historias de vicio y mujeres sin duda un referente ha sido el francés Henry Toulouse-Lautrec. De familia adinerada y de alta alcurnia, desde joven mostro una extraña fascinación por los más sórdidos locales nocturnos del París de finales del XIX”

Toulouse-Lautrec: El amigo de las putas

Si de vicio y mujeres hablamos un referente sin duda ha sido el francés Henry Toulouse-Lautrec. De familia adinerada y de alta alcurnia, desde joven mostro una extraña fascinación por los más sórdidos locales nocturnos del París de finales del XIX, ambiente que reflejó magistralmente en sus cuadros y carteles. Porque más allá de la sífilis, de la absenta o de su dudosa reputación, hubo un tiempo en que los lupanares inspiraron a la multitud de artistas que hicieron de París la capital mundial del arte. Lautrec los conoce muy bien y de hecho elige vivir en estos establecimientos donde su corta estatura (por una enfermedad degenerativa no alcanzaba el metro cincuenta) no parece importar tanto como en los salones aristocráticos a los que pertenece su familia. La noche de Paris era una sucesión de borracheras y drogas, y el mundo de la prostitución era un laboratorio en el que los artistas buscaban un tema moderno por excelencia y poder acceder al desnudo femenino, y ahí su personalidad, talento y la creatividad hicieron de Toulouse-Lautrec un referente para sus coetáneos. Y es que para el pintor francés las prostitutas no son «femmes fatales» ni víctimas, sino mujeres con una vida parecida a la de cualquier otra persona. A veces las representa aburridas, a veces preocupadas y otras (muchas) exultantes. Toulouse-Lautrec murió de sífilis a los 37 años pero le dio tiempo a legarnos una visión única de la bohemia de esa época.

“Si se habla de realismo y de magia no podía faltar una prostituta en alguna de las geniales creaciones de García Márquez, y así hay que destacar la inolvidable Delgadina de “Memorias de mis putas tristes”

 Gabriel García Márquez: Más allá de “100 años de soledad”

Pocos escritores en las últimas décadas XX han logrado tanto éxito de crítica y ventas como el colombiano García Márquez. Principal representante del llamado “Realismo Mágico”, se caracteriza por incluir elementos fantásticos en una historia en principio real, consiguiendo que el lector ni siquiera se cuestione la verisimilitud de los hechos. Y si se habla de realismo y de magia no podía faltar una prostituta en alguna de sus geniales creaciones, y así hay que destacar la inolvidable Delgadina de “Memorias de mis putas tristes”, donde narra la historia de una relación de amor entre un anciano periodista y una niña de clase obrera, quien decide vender su virginidad para ayudar a su familia. El escritor colombiano destila ternura, tornando de una posible relación puramente comercial a una historia donde un viejo que quiere seguir sintiendo y acaba enamorándose de una niña.

“Pretty woman”: La prostitución más edulcorada

Pocas películas han logrado un impacto y una popularidad tan acusada como “Pretty Woman”. Estrenada hace 30 años, lanzó al estrellato a una maravillosa Julia Roberts y a un encantador Richard Gere, y cada vez cada vez que se repone en televisión vuelve a estar entre las emisiones más vistas. Y es que Pretty Woman más que una película es un icono. Dulce, divertida y optimista te hace vivir una especie de cuento maravilloso de final feliz. Pero curiosamente el final original era diametralmente diferente, ya que en la primera versión la película finalizaba mostrando a Edward Lewis (Richard Gere) echando a Vivian (Julia Roberts) de su coche, tirándole encima los 3.000 dólares que le había prometido, dejando a la prostituta abandonada en un sucio callejón, muriendo más tarde por sobredosis. Pero el estudio que tenía los derechos quebró, entrando Disney en el proyecto… y lo que iba a ser una película clasificada para adultos sobre una prostituta en Hollywood Boulevard paso a ser un maravilloso cuento de hadas para todos los públicos.

“Lo que iba a ser una película clasificada para adultos sobre una prostituta en Hollywood Boulevard paso a ser un maravilloso cuento de hadas para todos los públicos llamada Pretty Woman”

Belle: El homenaje de una ciudad a una prostituta

Si hablamos de Ámsterdam, más concretamente del Barrio Rojo, es difícil no asociarlo a su famoso “Barrio Rojo”, una de las zonas más turísticas de la ciudad holandesa. Situado en la parte antigua de la ciudad, ya en el siglo XVII aparecieron las primeras vitrinas en esta zona, donde las prostitutas mostraban sus encantos. Y es que en Holanda la prostitución es legal desde los albores del Siglo XX, Al contrario que en otras ciudades, el Barrio Rojo de Ámsterdam, lugar donde se reúne este gremio, es una zona permanentemente llena de turistas y bastante segura incluso por las noches.

 

Y ahí es donde puedes encontrar a Belle, una estatua de bronce de no gran tamaño, donde se representa una prostituta apoyada, insinuante, en el marco de una puerta. Esta estatua está considerada el primer monumento dedicado a las profesionales del sexo. Así, en la placa de la escultura se puede leer “Respect sex workers all over the world” (Respeto a todos los trabajadores del sexo en todo el mundo). Belle se ha convertido en una de las esculturas más buscadas y fotografiadas por los visitantes de la ciudad holandesa.

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