Es indudable que uno de los sectores de la sociedad que más afectado se va a ver por la pandemia que estamos sufriendo es el mundo de la cultura y el entretenimiento. Así durante un tiempo todavía indeterminado eventos como los conciertos de música, los diferentes acontecimientos deportivos o los rodajes cinematográficos van a tener que adaptarse a nuevos protocolos y exigencias, estando actualmente en una situación de casi parálisis y sin un horizonte cierto a corto plazo. Pero dentro de la producción cultural hay una industria que en esta crisis ha demostrado una capacidad de respuesta que no por esperada ha sido menos llamativa, y ese no es otro que el sector de la animación y los efectos visuales.

“… hay una industria que ha demostrado en esta crisis una capacidad de respuesta que no por esperada ha sido menos llamativa, el sector de la animación y los efectos visuales”

“Nuestro sector, aunque obviamente se ha visto también afectado por la pandemia, sin duda ha demostrado una fortaleza y una gran capacidad de reacción y adaptación a esta nueva situación”, comenta Nicolás Matji, presidente de Diboos, Federación que engloba al 80% de las productoras de animación y efectos visuales. Y es que el mundo de la animación cuenta con un importante valor añadido en estos momentos, ya que su adaptación a esta nueva situación laboral basada en el teletrabajo no ha supuesto mayor inconveniente para una industria innovadora y eminentemente digital, pudiéndose decir que su producción y rendimiento no ha sufrido merma alguna ni en cantidad ni por supuesto en la calidad.

Hay que recordar la relevancia que ha adquirido la industria de la animación y de los efectos visuales en España, donde siendo solo el 4% del total de las empresas audiovisuales generan el 20% del empleo del sector, dando trabajo a cerca de 8.000 profesionales (del cual un 35% es empleo femenino), y creando ininterrumpidamente en los últimos años puestos de trabajo cualificados y de gente joven según datos del Libro Blanco del sector. Así mismo hay que resaltar que además de su producción intrínseca, es una industria indispensable para un sector que cada vez va a tener más importancia en esta nueva situación como es el de los contenidos interactivos y digitales.

Si a esta rápida adaptación a las circunstancias actuales y a su gran reconocido prestigio internacional (el 70% de la facturación de las empresas españolas dedicadas a la animación proviene del exterior) se le añade los recientemente aprobados nuevos incentivos fiscales en línea de lo regulado en los países de nuestro entorno y que permitirá por fin competir con ellos en igualdad de condiciones, se podría asegurar que es altamente probable que esta industria sea capaz de atraer todavía en mayor volumen inversión extranjera, tan importante como casi imprescindible en este escenario económico tan complicado al que nos enfrentamos. Porque a diferencia de otros ámbitos de la industria cultural, el mundo de la animación tiene que ser puesto en valor no como un sector a mantener, sino como una industria que puede ser parte de la solución dada su capacidad de generar riqueza y empleo estable y de calidad y sobre todo sin que signifique un desembolso para las arcas públicas, circunstancia esencial dadas el horizonte económico que se nos presenta. Pero para ello debe ser apoyado desde los poderes públicos siguiendo la línea marcada de los anunciados incentivos fiscales, dotándole de herramientas necesarias como son  las ayudas a desarrollo y nuevos formatos, una mayor inversión en animación por parte de las televisiones públicas, la simplificación de los trámites burocráticos, establecer un porcentaje mínimo de inversión en contenido de animación en los diferentes canales de televisión y plataformas digitales, así como una especial sensibilidad hacia la animación en la próxima transposición de la Directiva Audiovisual Europea. Porque está claro que este último aspecto es indispensable y una gran oportunidad para que la animación Made in Spain siga creciendo y vaya un paso más allá, creando potentes marcas globales con denominación de origen española. “Confiamos en que el gobierno, las televisiones y las plataformas formen parte de un diálogo constructivo sobre estos y otros asuntos que sin duda será beneficioso para todos” se mostró esperanzado Nicolas Matji al ser preguntado sobre este tema.

“Muy pocos sectores culturales (por no decir ninguno) ofrecen unas perspectivas de crecimiento tan solidas como la industria de animación y los efectos visuales…”

Y es que muy pocos sectores culturales (por no decir ninguno) ofrecen unas perspectivas de crecimiento tan sólidas como la industria de animación y los efectos visuales, donde España se ha labrado un prestigio y una reputación internacional  con éxitos tanto en los efectos visuales como en animación de la importancia de Wonderpark, Klaus, Tadeo Jones, Buñuel en el laberinto de las tortugas, The Mandalorian,  Juego de Tronos, Pocoyó, Virtual Hero, Momonsters, Bebés Llorones, etc. muy por encima de lo que sería de esperar por el peso y volumen de nuestra industria audiovisual.

Aprovechemos la ventaja de tener un sector tan competitivo y reconocido a nivel internacional para dotarle de las armas necesarias para que pueda ser un referente en la creación de empleo y de ayuda a la recuperación de nuestra industria audiovisual, porque su éxito será el éxito de todos.

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