Desde luego la enfermedad es inherente al ser humano, y el padecerla puede condicionar su biografía, y si quien la padece es un pintor, podremos intentar encontrar su impronta al estudiar su obra.

Porque todos los cuadros pintados por un artista nos muestran de una manera o de otra la historia de su existencia, por ello vamos a asomarnos hoy a la obra de Juan Gris, el gran pintor cubista madrileño, e intentar descubrir a través del estudio de su biografía y de su correspondencia el papel que la enfermedad  asmática crónica que padeció y que le llevó una muerte prematura, pudo ejercer en la realización de su obra .

Hay un frase del pintor que quizás sirva para revelarnos muy bien la sintomatología de la enfermedad  asmática que padeció, cuando refiriéndose al ahogo que sentía en el pecho durante sus ataques, escribía :

“Un pecho cuadrado quiere ponerse sobre mi pecho redondo”

Y quizás no existan mejores palabras para definir de una manera totalmente plástica, la sensación de angustia por la de falta de aire en sus pulmones que llegaba a experimentar el pintor cuando padecía un ataque agudo de asma.

Las figuras geométricas cuadradas y redondas, que al artista tanto le gustaban, y que utilizaba continuamente en su  pintura cubista, le servían también para describir esa sensación de ahogo que experimentaba cuando estaba inmerso en un ataque de asma. Era  entonces  cuando para el, su pecho intentaba cambiar de forma y de ser redondo, quería transformarse en cuadrado. Quizás sean estas sensaciones las que nos quiera mostrar en su autorretrato, constituido por decenas de elementos cuadrados de diferentes tonos ( fig 2)

Fig 2: Juan Gris autorretrato

 

BIOGRAFÍA

Nace en Madrid en 1887 en una familia acomodada, su verdadero nombre es José Victoriano González Pérez y desde pequeño tuvo una gran afición por el dibujo. En 1902 ingresa en la Escuela de Bellas Artes de Madrid, abandonando los estudios en 1904. Después fue  alumno de José Carbonero, que era un pintor muy reconocido en esa época, pero sus caminos por el mundo del arte iban a ser muy diferentes a los de su profesor, y así lo escribe el artista en un carta dirigida a su amigo Eduardo Cirlot :

“Nunca fui a la escuela de Bellas Artes, pero si muy poco tiempo, menos de dos años, a casa de un pintor que me hastió pronto de la buena pintura”

Colabora como ilustrador de las revistas Blanco y Negro y Madrid Cómico y es partir de 1906 cuando comienza a firmar sus obras con el pseudónimo de Juan Gris, que ya  le acompañó toda su vida. Tras la muerte de su padre decide irse a Paris, y lo hace sin realizar el servicio militar, por lo tanto fue siempre considerado como prófugo, no tenía pasaporte, y por ello no podía ni salir de Paris, ni  tampoco regresar a España.

Se instala en la plaza de Ravignan, en el Bateau Lavoir,  en el mismo edificio donde trabajaba Picasso, y allí habitó durante  mas de quince años. Se establece  desde entonces una relación de amistad entre los dos  pintores españoles, que son vecinos de taller, y además ambos estaban  interesados por el cubismo.

En esta época escribe :

“Cuando llegue a Paris en 1906 visité inmediatamente el taller de Picasso donde conocí a la pandilla de Apollinaire, Max Jacob y otros. Vendí mis primeras obras a Sargot y expuse con los independientes en 1912”

Fig 3  Juan Gris retrato de Picasso (1912)
Fig 4 las casas de la calle Ravignan (1910)

 

 

 

 

 

 

 

 

En esta época comparte su amistad con Picasso y se dedica sobre todo a explorar el cubismo sintético que utiliza para hacer el retrato de su amigo (fig 3) y también para pintar el entorno en que vivía ( fig 4 ). Las condiciones de vida para el pintor entonces eran muy duras, ganaba algo haciendo ilustraciones para revistas, hasta que conoce a Daniel Kahnweiler que se convierte en su protector, amigo y marchante, y que le describe así cuando le vió por primera vez en el Bateau Lavoir, una tarde que iba al estudio de Picasso:

Era muy joven, sus cabellos negros, su tez cetrina casi mulata, pero lo que llamaba la atención de su rostro eran sus ojos, negros muy grandes y de corneas azuladas , Picasso me dijo que era Juan Gris”  (Fig 5)

Fig 5. Autorretrato de Juan Gris

Es entonces también cuando Juan Gris entra en contactos con los artistas de vanguardia como Modigliani (fig 7)

Fig 7 Juan Gris pintado por su amigo Modigliani

Compartió su vida con dos mujeres la primera Lucie Belin modista, con la tuvo un hijo en 1909, que el pintor envió a Madrid donde fue educado por su hermana Antonia, y después convivió con Jossette Herpin hasta su muerte.

 

 SU OBRA PICTÓRICA. EL PINTOR CUBISTA POR EXCELENCIA

Su vida creativa es sólo de diez y siete años, es el creador del cubismo analítico que va mucho mas allá del cubismo sintético de Braque o de Picasso. En su obra tiene una gran importancia la pintura de Cézanne y también la de pintores clásicos españoles como Velázquez o Zurbarán, con su trabajo pictórico siempre quiso elevar el arte moderno a la categoría de los pintores clásicos.

(fig 10) Bodegón con cebollas de Cezzane

El pintor llega a captar ya en sus primeros cuadros inspirandos en Cézanne toda la esencia de su pintura representándola como formas geométricas características del movimiento cubista. Podemos ver con detalle estas transformaciones observando los cuadros de ambos autores de forma parcial (fig 11).

(fig 11) Cézanne como inspirador del cubismo en la obra de Juan Gris

SU ENFERMEDAD

Ya en diciembre de 1919 comienza a quejarse de cansancio en sus cartas y en el mes de mayo de 1920 ingresa por neumonía en el Hospital Tenon, donde permanece hasta el mes de agosto, trasladándose después a Beaulieu, y escribe en esta época:

“Sigo con fatiga, aun así el aire de aquí me sienta bien, me siento mas fuerte y voy a comenzar a pintar de nuevo, ahora solo dibujo todos los dias” .

Sin embargo decide abandonar Beaulieu diciendo:

“Con la humedad de los últimos dias me resiento un poco del pecho y me da miedo permanecer aquí”.

Intenta junto con su mujer regresar a Paris, pero por las condiciones tan insalubres de su estudio en la calle Ravignan, se instalan en Bandol y allí en su convalecencia comienza a pintar cuadros que tienen como motivos las ventanas que se abren al exterior, mostrándonos en ellos los elementos que le  acompañaban en el interior de su habitación en los días de convalecencia de su enfermedad, especialmente su guitarra y sus libros. Las ventanas para el artista eran su medio de comunicación con el exterior, ya que debido a su extrema fatiga no podía salir demasiado de su taller, y en su pintura parece querer  mostrarnos lo pequeño de su existencia cotidiana, de una manera o de otra la enfermedad cambia su forma de vida y comienza también a influir en su obra.

En esta época el pintor establece una gran amistad con Matisse, otro artista interesado por el tema de las ventanas en sus obras, aunque la idea de Matisse al pintar la ventana, se centra sobre todo en mostrarnos más  el interior de la habitación que el exterior, mientras que en el caso de Juan Gris, la representación de la ventana tiene como objetivo mostrarnos ese exterior que se encuentra detrás de ella, y del que el artista no podría disfrutar por su enfermedad.

(Fig 12) La visión desde la ventana de Juan Gris

 

(Fig 13) La visión desde la ventana según Matisse

En 1923 su salud mejora algo y se traslada a Céret con su mujer, entonces disfruta de los carnavales y del baile, que era una de sus aficiones favoritas, e inspirándose en ellos  pinta sus cuadros de arlequines.(fig 14)

 

(Fig 14) Los arlequines de Juan Gris

Su amigo y marchante Kahnweiler le ayuda económicamente y le consigue una casa al lado de mar en Boulogne sur Seine con muy buenas vistas a la montaña de San Claude, con mejores condiciones que su estudio de Paris, pero allí de nuevo tiene que confinarse en el interior por su mala salud, y nos vuelve mostrar en sus cuadros su tema favorito, la ventana.

(Fig 15) La ventana desde las colinas (1923)

En la época que pasa el artista en Boulogne sur Seine  es cuando toma como inspiración para su obra los cuadros de Rafael, como antes lo había hecho con Cézanne, es de nuevo otro pintor quien le inspira, pero como siempre Juan Gris sabe captar su esencia misma desde la modernidad de su pintura.(fig 16)

(Fig 16) Las Vírgenes de Rafael en la obra de Juan Gris

En esta época aumenta su notoriedad en Francia y Alemania y su obra comienza a tener un cierto éxito, el 15 de mayo de 1924 lee en la Soborna su conferencia titulada “De las posibilidades de la pintura”. Aumenta la cotización de sus cuadros y puede empezar a vivir con mas desahogo, sin embargo esto coincide con un deterioro mayor de su salud.

 

LA ENFERMEDAD A TRAVES DE SU CORRESPONDENCIA

Podemos saber la evolución de su enfermedad a través de sus cartas, así el 6 de Febrero de 1926, escribe:

“Todos los dias durante un mes salimos menos pues no estoy contento con mi salud. Todas las tardes tengo cerca de 38º y esto es algo de fiebre, he escrito a Allendy y me recomienda reposo absoluto después de comer y una nueva receta que ya he encargado a Paris.Tengo pequeños esputos con sangre, esto no dice nada bueno pero no me resigno a hacer el papel de enfermo”.

Su salud se va deteriorando, aunque con algunos episodios de mejoría, y vuelve a escribir el 17 de febrero :

“Creo que ahora con el reposo diario todo va mejor, permanezco echado de dos a cuatro y ya no tengo fiebre.”

El 1 de marzo de nuevo experimenta una ligera mejoría y entonces escribe :

“Estoy mejor he tenido una bronquitis larga y aguda se me han hecho análisis de esputo y temían bacilo de Koch pero solo tengo una anemia bastante pronunciada, desde hace ocho dias me encuentro mucho mas fuerte y tengo mejor aspecto” (1 de Marzo 1926)

Esta aparente mejoría según la opinión de su marchante y amigo Kahnweiler pudo hacer que los médicos no sospechasen en un principio la gravedad de su enfermedad. El Dr Valette le visita y simplemente le diagnostica una hipertensión arterial, también en aquella época su hijo Jorge  que vivía con el en Paris estaba enfermo con unas anginas muy virulentas, por ello el 28 de noviembre el pintor escribe :

“Al cuidar a George a pesar de mis precauciones he debido contagiarme pues desde hace tres días tengo un fuerte dolor de garganta”

(Fig 17) La mesa del músico (1926)

En esta época el artista pinta el cuadro “La  mesa del músico” (fig 17) en este caso el pintor ya no incluye el tema de la ventana, se había aislado debido a su enfermedad  en su mundo cercano, mostrándonos como motivo del cuadro  los objetos que le acompañaban en el interior de su habitación, su guitarra que siempre tocaba, sus partituras, su pipa y sus libros.

El 10 de diciembre de 1926 escribe diciendo como la enfermedad ha cambiado sus hábitos de vida:

“Una pequeña bronquitis me ha debilitado un poco estos dias, pero gracias a sinapismos todo va mejor. No me reconozco, nunca salgo por la noche, no tomo café sino tila, casi no fumo con tal de que esto dure”.

De nuevo experimenta una ligera mejoría y dice que ha vuelto a poder trabajar en obras de gran tamaño y el 20 de diciembre escribe de nuevo:

“Creo que mi salud va mejor casi siempre tengo una temperatura normal y he empezado a trabajar en grandes formatos. Pero desde que llegue al sur tengo crisis de asma que me hacen sufrir mucho, me paso la noche sentado en una butaca, Jossette me ha traido un aparato para fumigaciones en la nariz que me alivia bastante”

 

(Fig 18) Una de sus últimas obras, «La cantante» (1927)

Estas son su últimas obras de gran formato a las que se refiere en sus cartas, y a pesar de estar realizadas cuando su enfermedad comenzó a agravarse,  son cuadros coloristas y alegres, muestras del cubismo mas sútil, que realmente no se corresponden con las condiciones de vida tan difíciles que tenía el pintor por su enfermedad en esa época .

A pesar que para Juan Gris la pintura siempre fue también una especie de escritura plástica, no nos muestra con ella sus debilidades y sus tristezas sino todo lo contrario, por ello nos regala estos cuadros tan coloristas y alegres coincidiendo con la etapa mas dura de su enfermedad. Su carácter extrovertido y su innata simpatía le impedían mostrar las penalidades de su vida en su obra.

Porque para su amigo Kahnweiler él, como todos los pintores clásicos, no realizaba una obra propiamente autobiográfica, el mismo Kahnweiler comenta por ejemplo que a pesar de ser conocido por todos el gran éxito que tenía con las mujeres, en toda su obra solo pinta un desnudo femenino.

El 30 de diciembre de 1926 aún podía dibujar y se sentía satisfecho de lo que hacía al escribir:

La tensión me ha subido y es difícil de controlar, tomo nuevos medicamentos contra el enfisema que saben a podrido e inyecciones de morfina para las grandes crisis, pero no estoy descorazonado hago la vida del perfecto enfermo y dibujo casi tres horas al día, hago cosas que no parecen del todo mal”

Pero el 16 de Enero de 1927 cuando escribe de nuevo, nos dice que aún trabaja pese a la gran intensidad de los ataques de asma:

“Las crisis fuertes me destrozan, al día siguiente no puedo hacer nada , y lo mas latoso es que el asma no se cura jamás, es un verdadero achaque que destroza los nervios y el corazón, aun así trabajo cada día dos o tres horas incluso los días siguientes a las crisis en los que no tengo fuerzas, no se, a veces me digo si mis cuadros no huelen a pintura de enfermo”

Podemos deducir que para él, lo mismo que para su marchante  y amigo Kahnweiler la pintura realmente era una escritura por lo tanto sería su medio de expresión en esos momentos tan duros e intensos de su enfermedad, y el mismo nos habla del miedo que tenía de que “sus cuadros olieran a pintura de enfermo” sin embargo el artista logra al pintarlos el efecto contrario, ya que  sus cuadros no nos muestran nunca esta sensación de enfermedad, porque sus últimos trabajos exhalan todo lo contrario, son cálidos y luminosos, algo que quizás tenga que ver también con su carácter alegre y generoso, siempre le gustaba bailar al sonido de su fonógrafo, participar en concursos de baile y tocar la guitarra.

Pero los síntomas de su enfermedad cada vez se vuelven mas intensos, así el 19 de marzo de 1927 vuelve a escribir:

La ultima noche ha sido muy mala, el médico no sabe exactamente a que obedecen estas crisis, me ha dado nuevas pócimas y me ha hablado de una inyección para la fiebre del heno. Debo irme lejos de aqui del mar, a un sitio alto, sufro mucho, el ahogo no me abandona”

 A pesar de que en principio podemos pensar que la enfermedad podría haberse diagnosticado como una alergia  pulmonar grave ,cuando se desplaza a Puget-Thérniers huyendo de la humedad del mar, su medico le diagnostica un ataque de uremia y le dice que los ahogos no eran mas que una consecuencia de la hipertensión y de la dilatación de la aorta aconsejándole el regreso a Paris.

Allí en abril de 1927 experimenta una gran crisis aguda de asma que es tratada según la terapeútica de la época  con globos de oxígenos y ventosas escaríficadas. Después se recuperó algo y pudo volver a salir a trabajar, pero como no podía prescindir del tabaco, fumaba cigarrillos de vez en cuando, que el mismo decía que partía por la mitad para evitar el agravamiento de su enfermedad.

A primeros de mayo de 1927 quedo ya postrado en la cama, entonces consulta a varios médicos y realmente cada uno tenía una opinión diferente de su enfermedad, el profesor Achard tenía por la juventud del paciente un pronóstico optimista, aunque los profesores Laubry y Bezancon opinaban lo contrario, y desgraciadamente el 11 de mayo de 1927 Juan Gris fallecía como consecuencia de su enfermedad pulmonar asmática.

(Fig 20) Último autorretrato de Juan Gris

El papel tan importante desempeñado por Juan Gris no solo en la pintura, sino en todo el movimiento intelectual que dio lugar al cubismo analítico fue en principio muy poco reconocido en España, de forma que los museos españoles solo comenzaron a incluir obras suyas entre sus colecciones a partir de 1980, y hubo que esperar a que pasasen setenta y ocho años de su muerte, en el año 2005  para que el museo Reina Sofía le hiciera un homenaje y una exposición antológica.

Pero en la pintura lo bello y lo bueno siempre triunfará y prevalecerá, puede tardar mas ó menos, pero finalmente lo conseguirá, en ocasiones el éxito rápido del público puede ser un mal síntoma, porque la pintura debe ante todo llegar a la sensibilidad del espectador del cuadro, y esto no es algo que se logre de una manera rápida y superficial.

Que sirva este articulo para reivindicar la obra de nuestro gran pintor español Juan Gris y también su personalidad tan especial.

Su marchante y gran amigo Daniel Henry Kahnweiler al preguntarle muchos años después de la muerte del  pintor, el por qué de la entrañable amistad que le unió al artista durante toda su vida dijo:

“Era un hombre en el que sigo pensando con ternura, un hombre admirable desde todos los puntos de vista, el hombre mas puro y el amigo mas fiel que pueda imaginarse”.

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