Fotografías: Juan José Saavedra y Beatriz Jericó

Su pelo rojizo le delata: Fran Cantos es pura energía y calidez. Nacido en Málaga pero residente en Madrid desde hace casi diez años, interpreta al líder de la Manada en la nueva dramaturgia de Jordi Casanovas: Jauría. La obra, una adaptación dramática del caso de la Manada, estará en cartelera en el teatro Kamikaze hasta el próximo 21 de abril.

 

Lo primero de todo, como pasa un técnico audiovisual a ser actor…

Guau [risas]. Bueno, lo de actor siempre me venía rondando, incluso antes de técnico audiovisual, pertiguista, que yo fui de sonido. Previamente venía de la topografía. Soy topógrafo, como José Sacristán en Un lugar en el  mundo. Me llamaba la atención y bueno poco a poco… Sorprendentemente me vino muy bien la crisis porque ya había tomado la decisión previa de dedicarme a la interpretacion. Vino la crisis y fue la justificacion perfecta para retirarme del mundo de la topografía.

 

Nos consta que estuviste una temporada fuera de España, cuéntamos un poco tu aventura en Inglaterra

Lo de Inglaterra fue por cambiar un poco de aires, por mejorar mi inglés. No me veía donde estaba y cambié de lugar. Estuve siete meses en Oxford.

 

¿Qué hiciste al regresar?

Empecé a trabajar en Arrayán, que por entonces era la serie más longeva de la televisión española, de Canal Sur y que se rodaba en mi pueblo, Coín. Ahí fue cuando me coloqué como pertiguista cubriendo la baja de un compañero.

Una vez terminé de pagar el coche, que era lo único que me agarraba a tomar cualquier tipo de decisión, me vine a Madrid a estudiar interpretación en el Laboratorio de teatro de William Layton, que es una escuela histórica de teatro de Madrid. Esto ocurrió en el año 2010, me vengo con veintiocho años, así con calma. Voy haciendo todo con bastante sosiego en la vida.

¿Habías tocado ya el mundo del espectáculo?

Había hecho teatro en mi pueblo con una compañía amateur que se llamaba El Teatro Potable, con Jose Antonio González, con Yolanda Monroy, con Antoñito “el Mito”…

 

Una curiosidad: a la hora de actuar, ¿cómo haces para cambiar el acento? ¿cómo te preparas?

Por norma suelo trabajar con esa cosa extraña que se llama “castellano neutro”, que es una invención un tanto especial, y suelo trabajar desde ahí. Soy actor, es mi trabajo, y debo asumir las particularidades de cada personaje. Aunque en la naturalidad del momento y de la vida hablo en andaluz.

 

“Para cambiar el acento suelo trabajar con esa cosa extraña que se llama “castellano neutro”, que es una invención un tanto especial. Soy actor, es mi trabajo, y debo asumir las particularidades de cada personaje”

 

¿Cómo te ha cambiado la perspectiva de los rodajes pasando de estar detrás a estar delante de las cámaras?

Como actor es verdad que asumes el rol de estar delante del objetivo, en la zona iluminada. Cambia la percepción muchísimo. Afortunadamente estar detrás de la cámara y conocer las tripas, el carton piedra y la mentira, facilita mucho. Aunque, por mucho que conozcas la cuestión técnica, el objetivo tiene un poder sobrenatural que parece que te está escudriñando y haciéndote una radiografía más que captar la luz sobre tu piel.

Como una especie de Gran Hermano…

Sí, es curioso porque parece que te desnudas demasiado delante del objetivo, y a veces se hace complicado no mirarlo sin que te cohiba dada la potencia que tiene. Parece que es una especie de juez, de ser superior que te manipula y puede tocarte así, con los deditos.

Si fuera verdad, ¿qué crees que encontraría?

Uf, mucha tontería a lo mejor [risas]. Yo creo que soy un… no sé, buena gente [risas]

 

Siendo actor, ¿en qué medio te sientes más cómodo? ¿dónde te ves trabajando de aquí a cinco años?

Yo me veo trabajando donde me llamen, por supuesto. Ojalá no paren de hacerlo y ojalá los proyectos sean tan apasionantes como lo es Jauría. En mi recorrido por televisión he tenido bastante suerte, y más en teatro. Pero creo que el teatro tiene un componente que me cautiva por encima de cualquier otra forma de actuación.

 

¿Por el público, quizás?

Puede que sea por el público, además notas esa energía. Hay un algo de respirar con el público y de que cada día la función es distinta. En el cine tienes mucho más acotada la interpretación, todo es mucho más concentrado. En el teatro tienes la posibilidad de vivir más el personaje. Pero me fascina el cine y me gustaría verme trabajando ahí.

 

“El teatro tiene un componente que me cautiva por encima de cualquier otra forma de actuación. Puede que sea por el público”

 

Acabáis de estrenar Jauría en el Teatro Kamikaze. Háblamos un poquito de ella…

 

 

Hablemos un poquito más de ti, ¿tienes sueños?

Sí [risas] Es curioso, pero no suelo recordar los sueños desde hace quince o veinte años, salvo cuando duermo mal o tengo una pesadilla. Eso me puede ocurrir dos veces al año [risas]

Claro que tengo sueños, como que todo esto no pare de funcionar y que pueda vivir del mundo de la actuación, poder compartir más mi tierra con Madrid, o formar una familia algún día.

 

¿Cuál es tu filosofía de vida?

“¿Vive y dejar vivir?” [risas]. Tratar de disfrutar al máximo con una base muy grande de respeto por los demás.

 

También eres animalista…

Bueno, ahora tengo dos gatos, cosa que he echado de menos tener desde que vine aquí a Madrid. Tengo un gran respeto por los animales y al medio ambiente.

 

¿Echas de menos Málaga?

Sí, además soy de pueblo y muy de campo. Es curioso, pero echo mucho de menos las estrellas. La posibilidad de ver el cielo, poder ver la noche. Me encanta el campo y la naturaleza. Y es curioso, porque me doy cuenta de cuánto lo echo menos cuando voy allí.

Estando en Madrid, con el mundo del teatro y de otras tantas cosas que me llaman la atención, no siento tanto echarlo de menos.

 

Si salieras de Madrid, echarías de menos…

Para mí es fundamental el teatro en mi vida, por eso estoy aquí. Además, estamos viviendo una época realmente buena en cuanto al mismo, con actores, dramaturgos, directores… que están tomando un peso importante, recuperando la posición que creo que merece el teatro en nuestra sociedad. Eso principalmente, pero también la oferta cultural que tenemos.

 

Un libro

Hace poco una amiga me dijo que tenía mi libro de El lobo estepario, así que voy a decir ese.

 

Una personalidad que te inspire

Mis padres, que tienen muchísima personalidad. Son personas muy sencillas, muy reales, moderadas y empáticas (algo que falta hoy en día) pero con una determinación muy clara de sus ideas, y con la capacidad de vivir en el mundo en el que se vive y tener una opinión propia.

 

Una película

La película que me hizo ver el cine de otra manera fue Magnolia, de Paul Thomas Anderson.

 

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