Actriz madrileña. Hay pocas cosas que me definan más”. Cuando se le pregunta a Eva Rufo que se presente no tiene dudas… Y es que pese a su juventud tiene una larga carrera teatral a sus espaldas. Ahora la podemos ver interpretando a Isabel Puig en la serie “La Catedral del Mar”, y pronto la veremos en La geometría del trigo, obra escrita y dirigida por Alberto Conejero.

Pareces la clásica persona que siempre ha deseado ser actriz
No sé si siempre deseé ser actriz, no tengo ni idea de en qué momento lo decidí, pero me recuerdo queriendo serlo desde muy pequeña. Creo que la vocación ya se manifestaba cuando me ofrecía de voluntaria para leer en alto cualquier cosa en el colegio. Y recuerdo haber visto a mi hermana mayor en un escenario, actuando con el grupo de teatro de la universidad, y pensar: algún día me subiré ahí arriba.

©Alex Roló

Tienes una formación muy sólida, y has trabajado muchísimo en teatro clásico, de calidad, con profesionales de mucho prestigio. ¿El haber trabajado tanto en teatro te da un plus para trabajar en otros medios?
Pues depende de para qué. Este es el camino que yo he ido eligiendo, el camino de la formación y del teatro. Y aún así me sentía muy insegura al principio con la idea de estar ante la cámara. Creía que al haberme acostumbrado a trabajar en teatro me costaría encajar en otro medio tan distinto. Ahora me doy cuenta de que no era más que un prejuicio fruto de mi miedo.

Creo que la formación es importante, pero no imprescindible. Hay actores con un talento impresionante y que suplen cualquier carencia de técnica con una mirada y, por el contrario, otros que suplen la falta de talento con una depurada técnica impresionante. Creo que cada uno debe encontrar su propio camino.

“No sé si siempre deseé ser actriz, no tengo ni idea de en qué momento lo decidí, pero me recuerdo queriendo serlo desde muy pequeña.”

Tras trabajar con autores clásicos ahora has dado el salto a una serie de televisión tan ambiciosa como es la recién estrenada La Catedral del Mar”. ¿Te has sentido cómoda trabajando en este registro? Habrás notado mucha diferencia, supongo.
Ya había participado en varias producciones de televisión, y con la misma productora en “Carlos, Rey Emperador”, y sí, me he divertido mucho. Tenía un equipo enorme y muy profesional alrededor, la producción ha sido impresionante, y gracias a su trabajo era muy fácil imaginarse dentro de ese universo.

Hay muchas diferencias entre el teatro y la televisión, las más evidentes son el tiempo de espera, el trabajo fraccionado, el número de personas detrás de la escena (en el caso de “La Catedral del Mar” más de 120 profesionales), pero la esencia en ambos es la misma, ponerte al servicio del texto y dejar libres la imaginación y la emoción.

¿Qué es lo que más te ha gustado de trabajar en la serie?
Una de las cosas que más me han gustado es que todos los medios, que son muchos, que se han desplegado para la producción de la serie están al servicio de la historia, de lo que le ocurre a los personajes. “La Catedral del Mar” es una historia de superación y de la búsqueda de la libertad, donde Arnau hace todo lo posible por cambiar las circunstancias de su vida y convertirse en el hombre que decide ser a pesar de vivir en una época en la que lograr eso era prácticamente imposible.

©Alex Roló

¿Cómo es Isabel Puig, el papel que tú interpretas? ¿Tienes algo en común con ella?
Isabel es una de las grandes malvadas de la serie; es la hija de un noble arruinado que se ve obligada a casarse con un rico comerciante, que no es más que un alfarero que ha hecho fortuna. Se trata de una unión de conveniencia, donde ella pone el linaje y él el dinero. Isabel tiene una conciencia de clase extrema que la llevará a hacer todo lo posible para que los familiares de su marido, a los que desprecia, abandonen su casa.

Yo pienso que siempre tengo algo en común con los personajes, interpretándolos yo sería imposible no tenerlo. Tienen mi cara, mi voz… mi trabajo está en encontrar qué pensamientos hacen al personaje sentir como siente y decir esas palabras que están escritas. Obviamente hay rasgos de la personalidad de Isabel más alejados de mí, es una persona soberbia, cruel, capaz de abofetear a un niño para humillarlo, por ejemplo. Pero esa soberbia y esa crueldad están en algún lugar aquí dentro, si no sería incapaz de utilizarlas.

“Hay muchas diferencias entre el teatro y la televisión, las más evidentes son el tiempo de espera, el trabajo fraccionado, el número de personas detrás de la escena… pero la esencia en ambos es la misma, ponerte al servicio del texto y dejar libres la imaginación y la emoción.”

Isabel aparece con 20 años para ir envejeciendo durante la serie… ¿Cómo has trabajado este proceso?
Una parte gracias al gran trabajo de peluquería y maquillaje, y fundamentalmente, trabajando con la energía del personaje, haciendo que sea más “cansada”, más “pesada”, por decirlo de alguna manera. Ha sido muy interesante interpretar el mismo personaje en diferentes etapas de su vida.

¿Te ha parece más complicado trabajar en televisión que en teatro?
Para mí, sí, pero quizás es debido a que estoy menos acostumbrada… También es cierto que una vez que das con la tecla, la cámara tiene algo que hace que quieras seguir trabajando con ella.

©Alex Roló

¿Qué es lo que más te gusta de ser actriz?
Muchas cosas… Si tuviera que quedarme con una sola, quizás la búsqueda de cada personaje que hay en mí. La oportunidad de ser muchas personas en una sola vida.

¿Y lo que menos?
La inconstancia del trabajo, la inseguridad, la dificultad que supone mantenerte estable emocionalmente y no sentirte decepcionada cuando estás tiempo sin trabajar.

¿En alguna ocasión has pensado en dejar la interpretación?
Yo creo que no soy solamente actriz, uno nunca es solo una cosa, aunque te ganes la vida desempeñando una sola actividad. Cuando dejé la Compañía Nacional de Teatro Clásico tras seis años acabé muy cansada, y pensé en dejar de trabajar como actriz. Estudié un master en fotografía, y fue uno de los mejores años de mi vida, porque pude colocar mi creatividad en otro lugar. Ese tiempo me ayudó a darme cuenta de lo importante que es alimentarme de otras actividades, aprender cosas nuevas y distintas, porque todo lo aprendido alimenta después cada personaje que interpretas, aunque no seas consciente.

¿Has pensado en trabajar profesionalmente en la fotografía?
Profesionalmente o no, quiero seguir vinculada a ella. Tengo un proyecto personal que estoy desarrollando y que une fotografía e interpretación.

“Tengo un proyecto personal que estoy desarrollando y que une fotografía e interpretación”

¿Te gustaría dirigir?
La gente con la que trabajo siempre dice que terminaré dirigiendo. Pero quién sabe…

Dime un director de cine que admires
Hay tantos, y siempre me dejo a alguien, pero hoy te diría … Jaime Rosales, José Luis Guerín, Víctor Erice, Carla Simón, Mia Hansen-Love, Naomi Kawase, Rodrigo Sorogoyen…

Elige el proyecto de tus sueños… sería en cine, en tv, en teatro
¿Hay que elegir? Uf… todo. Lo importante es estar donde te enriquezcas de alguna manera; es muy complicado elegir. Hay que valorar el texto, el director, el reparto, el presupuesto…

©Alex Roló

Haz tu proyecto de cine, por ejemplo
Resucitaría a Eric Rohmer y a Cassavetes y les propondría un trío artístico. Creo que no me movería solo por la repercusión, que también es importante.

Por otro lado, me encantaría trabajar en proyectos en los que se contaran historias de mujeres de 40 años que no estén supeditadas a lo que le pasa al protagonista masculino. Creo que hay un gran bache en cuanto a edad en los papeles femeninos. Aunque quizás en el teatro se nota menos, porque abarcas un arco más amplio… en el teatro clásico, por ejemplo, los personajes protagonistas suelen tener 18 años, pero están interpretados por mujeres que tienen treinta y muchos. En audiovisual hay una brecha mayor, como si al público no le interesara saber lo que nos pasa a las mujeres una vez que cumplimos los 40. Pero mira “Big Little Lies”, protagonizada por actrices de más de 40. Se han tenido que producir ellas mismas la serie, y son superestrellas consagradas, y ha sido un éxito. Sí que interesan esas historias y aunque se está teniendo en cuenta a la hora de crear nuevos proyectos, lo que hay, creo, es una falta de confianza.

“me encantaría trabajar en proyectos en los que se contaran historias de mujeres de 40 años que no estén supeditadas a lo que le pasa al protagonista masculino. Creo que hay un gran bache en cuanto a edad en los papeles femeninos.”

¿Qué cambiarias en el mundo del espectáculo?
A veces nos vendría bien dejar de mirarnos el ombligo y mirar hacia fuera.

 ¿Cuál crees que tu mayor virtud interpretando?
Quizás una implicación total con el personaje. Sí, el compromiso con él y con el juego.

¿Y lo que peor?
La autoexigencia.

¿Te consideras mejor actriz ahora q hace 15 años?
Sí, sin duda. No porque tenga más herramientas, sino porque tengo más confianza en mis capacidades.

©Alex Roló

¿Cómo ves la actividad teatral en estos momentos tras la crisis tan fuerte que hemos sufrido?
Todo el mundo dice que el teatro está en crisis, pensamiento que es recurrente a lo largo del tiempo. Hace unos años, con la crisis económica, hubo una explosión de creatividad que hizo que a pesar de la precariedad se sacaran los proyectos independientemente de las circunstancias. Compañías de teatro independientes, amigos que se juntaban porque no tenían dónde trabajar, hoy son compañías referentes en la escena española. Han conseguido generar su propio trabajo en línea con su idea de teatro. Esta, para mí, ha sido una de las pocas cosas positivas que han tenido lugar a partir de la crisis.

¿Entonces crees que ahora el teatro está mejor que hace 10 o 15 años?
No, no es exactamente que esté mejor, es que se ha transformado. Por ejemplo, se pensaba que una de las soluciones era el abrir espacios pequeños para dar espacio a toda esa creatividad, pero nos hemos dado cuenta de que no se come abriendo un espacio donde caben 20 personas, no es rentable. Hay que pensar cómo equilibrar la balanza. En mi opinión, no se puede depender por entero de las ayudas institucionales, tenemos que lograr que el arte sea algo rentable, para que podamos vivir de ello. Sé que es un tema súper delicado. Algunos estamos de acuerdo en que la cultura debe tener apoyo al margen de la rentabilidad, porque si no se reduciría a un producto de entretenimiento, pero no puede ser la única manera. Si no hay dinero para todos los proyectos, entonces vamos a buscar ese dinero y lograr que sea rentable.

¿Crees que el teatro suficientemente apoyado?
No lo sé… nunca es poca la ayuda. Si se diera más, mucho mejor, pero entiendo que haya gente que piense que la cultura no sea imprescindible para vivir. Imprescindible es un cirujano. Ahora, a mí, la cultura, el arte, me ayuda a dar sentido a mi vida, pero no puedo obligar a los demás a que consideren que mi sector es el más importante. Sí puedo hacer todo lo posible para que, cuando vayan a verme al teatro, salgan transformados de alguna manera, y quieran volver.

“En mi opinión, no se puede depender por entero de las ayudas institucionales, tenemos que lograr que el arte sea algo rentable, para que podamos vivir de ello.”

A quemarropa

Defínete. Incapacidad para definirme

¿Un defecto? Apego a la melancolía

¿Una virtud? Facilidad para el compromiso

¿Un libro? “Si fueses pájaro lo entenderías”, de David Testal

¿Una película española? El sol del membrillo, de Erice

¿Una película extranjera? Una mujer bajo la influencia”, de Cassavetes

¿Un miedo? A perder las ganas de aprender. Y a perder el miedo. Alguien me dijo que el miedo es una señal de deseo, y tenía toda la razón

 

©Alex Roló

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here