Elena Casanueva, más conocida por su nombre artístico Eskarnia, irrumpió con fuerza en el panorama nacional con un disco inspirado en la obra de Gloria Fuertes, Sola en la sala. Ahora, la cantante, poeta, actriz y activista malacitana vuelve a la carga con un nuevo álbum que nos va entregando con cuentagotas y cuyo último videoclip, Sekía, ya puede visionarse en Youtube.

 

¿De dónde viene el nombre de Eskarnia?

Viene de la palabra “escarnio”. Hacer escarnio es hacer una burla pública, que en cierto modo es algo que yo hago mucho como artista, así que como es una palabra que me representa le he añadido esa “a” femenina y esa “k” en plan anarco-comercial (risas). Además, también viene por esa similitud que tienen las antiguas cantigas de escarnio de la lírica medieval con las batallas de gallos actuales en el rap.

¿Qué significa para ti el rap y como comenzaste en este género musical?

Me introduje en el mundo del rap cuando tenía quince años. En aquel momento yo me había interesado por muchas tendencias musicales, desde el flamenco hasta el rock, pero llegó a mis manos un disco, Los pájaros no pueden vivir en el agua porque no son peces de Frank T, que me impresionó bastante e hizo que me pusiera muy en serio a escuchar rap. Me dejó flipada cómo los raperos decían lo que querían sin tabúes de ningún tipo y sin vetar ningún tema. En plena etapa adolescente, que se tienen tantos complejos, para mí era una liberación y una catarsis descubrir un género que empodera tanto. Un día andaba por la calle y vi un corro de gente que estaba rapeando. Me uní a ellos y solté mi rollo, ya que previamente había estado probándome en casa y escrito mil cosas pero siempre de manera privada, hasta que un chico se me acercó y me dijo que sí, que muy guay, pero que ahí estaban haciendo freestyle. Fue entonces cuando ya me flipé del todo al saber que estaban improvisando. Me interesé aún más y, gracias a este chico, que era un inmigrante chileno y se había traído muchísimos discos, me pude introducir en muchos más referentes de los que tenía. Además, con él formé un grupo que se llamaba La Suprema Dinastía y desde entonces hasta hoy me dedico al rap plenamente.

“En plena etapa adolescente, que se tienen tantos complejos, para mí era una liberación y una catarsis descubrir un género que empodera tanto”

¿Crees que el rap es un género musical que permite decir lo que socialmente no se deja decir?

Para mí el rap es en sí mismo una potencia de transformación social. La música en general es muy directa, llega a las personas de una manera única diferente al resto de las artes. El rap tiene esta característica en grado sumo. El rap puede ser un auténtico movimiento y un elemento transformador de la sociedad, como las letras de Keny Arkana en Francia.

¿Qué opinión te merecen los casos de Valtonyc y Hasel?

Los raperos no hacen otra cosa que reflejar en sus letras el descontento del pueblo. Si alguien quema una bandera o la foto del rey, no tenemos que arremeter contra esas personas sino preguntarnos qué razones hay detrás de esa rabia que no es más que un síntoma y una representación del malestar social que hay. Las condenas a Hasel y Valtonyc, que lo único que han hecho es ejercer su derecho a la libertad de expresión, dan buena cuenta del estado de salud nefasto de nuestras instituciones.

“Las condenas a Hasel y Valtonyc, que lo único que han hecho es ejercer su derecho a la libertad de expresión, dan buena cuenta del estado de salud nefasto de nuestras instituciones”

¿Ha de tener el rap conciencia de clase o puede estar desvinculado a una ideología?

Aunque el rap nace como una fuente de reivindicación y rebeldía ante una fuerza opresora, no tiene por qué estar siempre girando en torno a este mismo tema. El rap es pura expresión, por lo tanto, puede hablar de cualquier ámbito de la realidad del artista que le de uso, con libertad de tener una carga más o menos política. Lo que sí debe tener siempre es un mensaje acerca de lo que está pasando y ser un reflejo del ahora. El rap suena a presente.

¿Cómo te definirías políticamente?

No me gusta encasillarme, y eso es algo que se ve reflejado en mis letras. Me gusta incorporar a mi propia manera de pensar lo que me va interesando o con lo que estoy de acuerdo con diferentes planos políticos. Podría decir que soy eminentemente feminista, ya que creo firmemente en la igualdad independientemente de la raza, el género o la condición social. La revolución ha de ser feminista. La esencia del feminismo entronca con lo que para mí es la esencia del hip-hop: paz, unidad, amor y respeto. Esto también comulga con mi postura animalista y antiespecista. Mi posición política siempre estará a favor del desfavorecido, del pueblo.

Con tu primer álbum, Sola en la sala, reivindicas la figura de una poeta casi siempre relegada al plano infantil, Gloria Fuertes, y la sitúas en un marco más adulto. ¿Qué significa para ti la figura de esta autora?

Ha llegado un punto en que Gloria Fuertes para mí es una compañera, alguien que siempre tengo al lado. La tengo presente continuamente. Llegó en un momento de mi vida en el que yo apenas sabía nada de ella, cuando me encargaron un monólogo en 2014 sobre ella y su poesía para adultos, que titulé No se nace al nacer, que se representó en el Teatro Cánovas de Málaga y en Teatralia en Madrid. En este espectáculo combinaba poemas de Gloria Fuertes con la narración de episodios de mi propia vida. Este paralelismo de mis experiencias con la obra vital y poética de Gloria, me incitó posteriormente a darle también una salida musical, ya que sus poemas fluían con mi rap. Ahora estoy preparando una re-edición de Sola en la sala, ya que fue bastante exitoso y se agotaron todas las copias.

“Ha llegado un punto en que Gloria Fuertes para mí es una compañera, alguien que siempre tengo al lado”

Se te ha visto muy activa dentro del movimiento generado para ayudar a que centro cultural autogestionado en Málaga, La Casa Invisible, no sea eliminado por parte del ayuntamiento de la ciudad. ¿Por qué luchas tanto por este espacio?

Porque para mí es el único espacio cultural en Málaga donde el pueblo decide y crea por sí mismo y no depende del ayuntamiento ni de ninguna institución. Necesitamos de estos espacios de libertad para poder crear y opinar sin trabas. Yo empecé en este centro, he evolucionado ahí y gracias a todas las personas que lo conforman puedo ser quien soy. Se me ha permitido crear sin pasar por burocracias que me relentizasen, sin filtros que me coartasen. Es un espacio, además, de fusión, donde diferentes artistas hemos podido conocernos y hacer mestizaje entre disciplinas. Si nos quitan La Invisible, nos cortan en cierto modo las alas.

Hace cerca de un mes estrenaste tu último videoclip, Sekía, perteneciente a tu último álbum que irá tomando forma conforme vayan saliendo cada una de sus canciones previamente. ¿Estás disfrutando con la realización de este proyecto?

Muchísimo. Cada canción es un mundo, no responden necesariamente a un tema común como podría ser Sola en la sala. También se va a diferenciar con el anterior en que éste va a ser mucho más cañero, con más sonido electrónico y más vacilón, con mucha crítica social. Estoy muy ilusionada con cómo van evolucionando los temas. El que has mencionado, Sekía, habla sobre la sequía de vocabulario, cómo a veces no podemos expresar lo que queremos porque no tenemos las palabras adecuadas para ello.

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