Andrea Ros se presenta a si misma como «Madre, feminista y actriz» y es, sin duda, una de esas muchas actrices españolas que, sin ser portada en todas las revistas, ni estar todos los días en las televisiones de España, consiguen perfectamente lo que se proponen. A través de personajes como Celeste («¿A quien te llevarías a una isla desierta?»), Carlota («El diario de Carlota») o Susana Romero («La llamada») ha podido darle voz a esos jóvenes soñadores y valientes que no le tienen miedo a la sociedad en la que viven y están dispuestos a salir adelante sin renunciar a su manera de ser.

 

En la película “¿A quién te llevarías a una isla desierta?” interpretas a Celeste, una chica que se ha formado para ser actriz pero no encuentra la manera de darse a conocer y lograr trabajo de lo suyo. Remontándote a tus inicios, ¿alguna vez te has sentido como ella?

A mis inicios y ahora. Yo ahora mismo no tengo ningún proyecto en perspectiva y así ha sido siempre. Mi carrera ha sido muy inestable. Como las cosas se estrenan en tiempos diferentes a los que se graban, muchas veces parece que estás muy atareada, pero no es verdad. Y como en todo este tiempo he tenido dos hijos, tampoco he podido trabajar tanto. Me he sentido así en muchos momentos y los que quedan por llegar. Habrá muchos momentos en los que me vea así, pero al final te acostumbras un poco a ir tirando como puedes.

Hay una frase de esa misma película que Celeste dice y que da mucho que pensar. Voy a citártela tal cual: “A lo mejor ese es el problema. Creernos especiales y que nadie tenga huevos para venir y decirnos que a lo mejor no lo somos”. ¿Qué piensas de esto?

Que es un poco lo que nos pasa. Yo creo que hay una edad sobre los diecisiete o dieciocho años que te crees inmortal y capaz de todo y que tus sueños se pueden cumplir, pero luego vas poniendo los pies en el suelo y vas teniendo sueños un poco más realistas. Ya no sueñas tan grande y vas teniendo sueños más pequeños que es más fácil que se puedan cumplir. A todos nos pasa que hay una edad en la que te crees la bomba y luego vas viendo que eres una más y que también está bien así.

En el momento que están viviendo los jóvenes ahora mismo, muchas personas cercanas quieren hacerles creer que son especiales pero que su momento no ha llegado aún, en situaciones como las de no encontrar trabajo o no poder dedicarse a lo que les gusta, ¿piensas que eso es sano?

No lo sé. Yo creo que los padres, y ahora que soy madre lo sé, intentan hacer lo mejor para sus hijos. Molaría que nos educaran aceptando que ser normal está bien, que no hace falta ser el mejor en algo. Que en la normalidad está la gracia. Todos somos normales. Hay tres personas que son más especiales o más buenas pero creo que habría que reivindicar la normalidad.

Desde la posición de alguien que ha logrado abrirse camino, ¿qué le dirías a todas las personas que han estudiado una rama artística y no logran que se les tome en serio?

Que sigan y sobre todo que quienes tienen que tomarse en serio son ellos mismos y ellas mismas. Que no hace falta esperar una oportunidad de fuera y que tenemos que sentirnos capaces con nosotros mismos. Les diría que sigan, porque nunca se sabe cuándo llega el momento. Y no siempre tiene que llegar un momento. El tema es mantenerse y seguir siendo feliz dedicándose a esto, aunque tengamos una vida más o menos precaria. No debemos poner nuestra autoestima en manos de los demás. Tenemos que valorarnos nosotros mismos.

Hablando un poco de todo tu recorrido artístico, has estado en algunas de las series más conocidas de España, como Mar de plástico o Aguila Roja y has hecho mucho teatro y mucho cine pero, ¿qué es lo que más te llena?

Yo creo que el teatro. Es verdad que cuando llevo mucho tiempo haciendo teatro me apetece rodar y cuando llevo mucho tiempo rodando me apetece hacer teatro. Echo de menos lo que hace tiempo que no hago. Pero si solo pudiera hacer una cosa, sería teatro. Es lo que más conozco y donde me siento mejor.

¿Qué sientes cuando estás metida en la piel de un personaje?

Me gusta vivir cosas que de otra forma no viviría. Situaciones que en mi día a día no vivo. Me encanta la sensación de poder sentir cosas que de otra manera no podría sentir o pensar. Es guay poder tener discursos que no tienes en tu vida. Decir cosas que no piensas, sentir cosas que no sientes. La idea de vivir otras vidas es guay.

De todos los personajes que has interpretado, ¿cuál es el que, por mas tiempo que pase, te sigue removiendo por dentro?

Yo creo que siempre va a ser Celeste. Esa historia la escribió Jota para una obra de teatro hace casi diez años y yo la vi. Yo creo que ahí ya me removió porque es muy honesta con sus sentimientos y eso siempre te pone a ti un espejo. 

«Me parece importante que las mujeres sepan que ahí estamos las demás para ser una red de soporte para toda aquella que quiera señalar una situación que no le gusta»

Siendo un personaje tan especial para ti, ¿qué sentiste cuando te llamaron para interpretarla después de haber visto la obra?

Jota y yo ya nos conocíamos desde hace tiempo. Vi la obra y él me mandó el guión de la película años antes de que Netflix entrase a producirla. Me hizo mucha ilusión que quisiera contar conmigo para la película porque él me gusta mucho y la historia es muy interesante. Sentí toda la felicidad y el orgullo del mundo.

Eres una actriz que ha hecho un poco de todo, pasando por el terror, el drama, la comedia, pero ¿dónde te sientes más cómoda?  

Pues creo que la comedia pero, no lo sé. Supongo que dependiendo un poco de cómo este, me apetece más una cosa que la otra.

¿Y qué género te gusta más para sentarte en tu casa y verlo en la televisión?

La acción. Me gusta mucho el cine de acción.

Hace un tiempo dijiste que eres una persona que no se queda tranquila si se queda en casa y no dice lo que piensa. ¿Hay algo que te gustaría gritar a los cuatro vientos y te estés conteniendo?

Que me gustaría que la gente fuera buena con el resto de personas.

Con respecto al cine español, ¿qué opinas de que en España siempre veamos las mismas caras en películas y series? A veces parece que no se le dan oportunidades a muchas caras nuevas.

Creo que también es normal elegir caras que sabes que te van a funcionar. Yo, al ser cara desconocida siempre me gusta defender a los actores y actrices que no tienen tantas oportunidades. Creo que habría que dar espacio a más gente. Habría que hacer, para mi gusto, muchos más procesos de casting. Hay muchas cosas que se eligen a dedo y molaría que pudiera haber convocatorias más abiertas para todos los actores y actrices que, o no tienen representante, o no tienen un currículum suficientemente extenso para ser elegidos a dedo.

En tus redes sociales, nada más entrar te identificas como feminista y en una entrevista dijiste que el feminismo te había hecho sentir poderosa pero, ¿cómo crees que te ha ayudado realmente este movimiento?

Me ha ayudado a entender muchas cosas de mi infancia y de mi adolescencia, y muchas actitudes y experiencias que he tenido, sobre todo al relacionarme con hombres. Me ha ayudado a entender un poco todo, a saber cómo quiero educar a mis hijos y qué es lo que necesita ser cambiado de forma rápida.

Has pasado por algunos momentos un poco duros pero tu posición siempre ha sido la de no guardar silencio. ¿Qué le dirías a todas esas actrices o mujeres que están viviendo situaciones parecidas para darles valor?

Me parece importante señalar las cosas que están mal, porque las cosas que están mal siempre pueden estar bien. Hay que trabajar para que esas cosas estén bien y no seguir perpetuando unas actitudes que están completamente normalizadas. Una vez que señalas algo que está mal, tiene que cambiar. Por obligación. Porque ya ha quedado en evidencia. Me parece importante que las mujeres sepan que ahí estamos las demás para ser una red de soporte para toda aquella que quiera señalar una situación que no le gusta. Pero no solo con el machismo. Con todo en general. Si alguien te habla mal o alguien hace algo que a ti no te gusta, esa actitud debe ser señalada por una cuestión de humanidad.

Algunos directores defienden que a un actor primero hay que destruirle para después volver a construirle tal y como quieres que sea y que interprete a tu personaje. ¿Dónde está el limite entre hacer esto y que se convierta en maltrato psicológico?

A mí es una forma de trabajar que no me gusta y que no practico. No es una forma nada sana. Creo que es mucho más fácil si enfocamos nuestro trabajo, que es la interpretación, desde el juego y no tanto desde la terapia o el machaque. Creo que es mucho más interesante jugar a ser otras personas e intentar descubrir emociones y sentimientos que no conocemos. A veces los directores y escritores escriben cosas desde su propia experiencia y tenemos la oportunidad de ponerle palabras a algo que ha sentido otra persona. Me parece un juego y me gusta verlo de esta forma. Una cosa es como trabajo y otra como soy o como siento. No me gusta que venga alguien a destruirme para conseguir nada. Prefiero que me digas qué quieres y ya llegaré yo pero, déjame hacerlo como yo me sienta cómoda.

Los actores y actrices como tu tienen la capacidad de hacer llegar sus mensajes a mucha gente, sobre todo jóvenes, a través no solo de tu trabajo, sino de las redes sociales. ¿Cómo utilizas esta herramienta?, ¿piensas más las cosas antes de publicarlas?

La verdad es que no. También es verdad que uso cada red social para una cosa. En twitter solo hablo de feminismo y política y en instagram solo de mis trabajos. Está como dividido. Pero en twitter, que es donde más me expreso, no pienso mucho. Igual eso es un problema pero es que así es como me gusta expresarme con los demás. Creo que es guay mostrarnos como somos, sin tanto pensar y tanto construir una imagen concreta   

Fuiste la primera Susana Romero en La llamada cuando se estrenó la obra. Si ahora mismo te llamasen por teléfono y te pidieran que volvieras, ¿lo harías?

Si, claro. Fue una función y un personaje muy especial para mí. Una época de mi vida muy especial. Por supuesto que volvería. Es muy guay hacer esa función.

Te volviste de Barcelona a Madrid por ese personaje. ¿Qué fue lo que te cautivó tanto de Susana como para cambiar tu vida de forma tan radical y tan decididamente?

Principalmente Los Javis. Yo ya les conocía, hacía tiempo que les quería y cuando me propusieron esto, fui con los ojos cerrados. Ellos me gustan mucho, me gusta mucho su mundo, su imaginario, la forma que tienen de escribir sobre mujeres y la historia en si. Tenía mucha ganas de hacer un musical y me fascinaba todo ese mundo que, ahora ya conoce todo el mundo pero en ese momento era un pequeño micromundo que tenían ellos y que conocíamos los de su entorno. Ahora todo el mundo puede disfrutar de esas cabezas que tienen.

En todo este tiempo que ha pasado, ¿has vuelto a La llamada para ver el trabajo de las otras actrices interpretando a Susana? ¿Qué piensas cuando las ves?

Sí, me encantó verlo desde fuera. Es una función que se disfruta mucho viéndola. Además yo soy muy fan de Ana Castillo. En cualquiera de sus formas me parece una actriz espléndida.

¿En qué proyectos podremos verte próximamente?

Ahora estoy criando a mis dos hijos que es un pedazo de proyecto. No te pagan pero es un “faenon”.

¿Qué le dirías a día de hoy a esa Andrea de 6 años que en su día decidió ser actriz?

Que lo sea, que siga. Que siga el caminito que le viene por delante y que lo malo estará y lo bueno también. Que siga adelante porque a día de hoy, no cambiaría nada.

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