Rodrigo Sorogoyen pasa por ser uno de los directores de cine más prometedores del panorama español, y es que con solo dos largometrajes estrenados ya ha logrado el reconocimiento unánime tanto del público como de la crítica. Charlamos con él a pocos días de la presentación en el Festival de San Sebastián de su esperada última película, “El Reino”, la cual llegará a las salas comerciales el próximo 28 de septiembre.

 

Curiosamente, pese a estar presente en el mundo del cine desde hace años y muy joven, tu primera vocación fue estudiar Historia…

Sí, bueno, me matriculé en la carrera de Historia porque no me dio la nota para estudiar comunicación audiovisual, y opté por elegir Historia, que siempre me había gustado. Ya sabes, soy de la generación que tiene inculcada que hay que estudiar “una carrera”… Pero yo ya estaba muy interesado en el mundo del cine, y ya había dirigido algún cortometraje amateur, etc. Incluso en mi primer curso de Historia ya me apunté a un taller de guionista. Y en cuanto concluí el Grado de Historia fui derecho a matricularme en la Escuela de Cine.

¿Crees que te ha aportado algo estudiar Historia de cara a tu profesión de cineasta?

Hum… yo creo que sí. Quizás no de una manera concreta, pero sí que me ha aportado. Yo ya tenía un gusto intrínseco sobre la historia en general, y por ejemplo siempre me han atraído las películas históricas, pero no las típicas en plan biopics, grandilocuentes, etc., sino las que narran una historia y unas vivencias que están enclavadas en un momento determinado, y el poder conocer más a fondo la Historia sin duda ha potenciado esa faceta en mí.

Supongo que te gustaría hacer una peli histórica…

Sí, me encantaría.

Pero claro, el problema en que es un género donde se necesitan bastantes medios ¿no?

Pues no creas, depende de como la plantees… No siempre tienes que rodar algo épico, grandioso… Por ejemplo, tengo un proyecto que se desarrolla en la Guerra Civil española pero que realmente no habla de la Guerra Civil en sí, no tiene ninguna carga ideológica, si no que habla más de los seres humanos que se encuentran inmersos en esa locura que del conflicto en sí mismo.

“Tengo un proyecto que se desarrolla en la Guerra Civil española pero que realmente no habla de la Guerra Civil en sí, si no que habla más de los seres humanos que se encuentran inmersos en esa locura que del conflicto en sí mismo”

Tu comenzaste como guionista…

Sí, yo estudié guion. Es más, me sigo considerando guionista por encima de todo y mi primer trabajo remunerado fue de guionista, aunque yo ya había dirigido cortometrajes.

 ¿Qué importancia le das a los guionistas en la realización de una película?

Toda. Yo trabajo con Isabel Peña que ya es una parte de mi, que me complementa, y toda la concepción de la historia a desarrollar es con ella y es con quién más tiempo paso profesionalmente. Por ejemplo, puedo trabajar mucho (y trabajo mucho) con el director de fotografía, pero con Isabel estoy un año escribiendo y trabajando sobre el guion, y luego en el rodaje aunque no esté físicamente, también la tengo muy presente, consultándola constantemente, cambiando diálogos, adaptando escenas, etc.

¿Crees posible hacer una buena película con un mal guion?

No, me parece imposible. Un mal guion imposibilita hacer una gran película.

Tu empezaste profesionalmente en televisión… ¿En qué crees que se basa el actual boom de las series de ficción en televisión?

A ver, había una industria como es el cine que se estaba consumiendo en su aspecto más tradicional, en las salas grandes, y por otro lado había muchos trabajadores y mucho talento en el mundo del cine, y el cine ya no da, no nos engañemos. La gente no va al cine. Yo no lo comparto, porque sigo venerando la sala de cine como inequívocamente el mejor espacio y el mejor medio para disfrutar del cine, pero hay que aceptar que el mundo cambia y hay que adaptarse. El público prefiere quedarse en casa. Y esa gente tiene que trabajar, y quiere seguir contando historias, y si el espectador quiere ver ficción en casa, démosle la mejor ficción posible y metamos más dinero, y más talento, perfeccionemos el producto…

¿Te gustaría trabajar en tv?

Si las condiciones son óptimas, claro que sí.

Si pudieras optar entre hacer una serie de calidad o un proyecto de cine, ¿Qué idea te seduce más?

Hum… no sabría decirte. Me encantaría hacer una serie porque nunca lo he hecho, algo tipo Fariña, o una serie de Movistar+. Si la idea me convence, con mi equipo… sería un reto muy atractivo. Es más, estoy trabajando en ello.

“Me encantaría hacer una serie porque nunca lo he hecho, algo tipo Fariña, o una serie de Movistar+”

¿Vas mucho al cine?

Sí, pero menos de lo que debería porque estoy currando mucho. Es un placer que intento disfrutarlo siempre que puedo.

¿Qué película has visto hace poco q te haya gustado?

Por ejemplo, “Caras y lugares” me gustó mucho.

¿E ir a Estados Unidos a trabajar te motivaría?

Sinceramente no.

Mucha gente dice que tienes un perfil muy adecuado para el cine americano…

Yo creo que no, no soy un director al que se le de especialmente bien el cine espectáculo. Yo quiero, o pretendo, controlar todo, o lo máximo que se pueda. Y en Estados Unidos, por lo menos en los comienzos, eso es imposible…

Tus comienzos profesionales fueron un poco atípicos; tu primera película fue Stockholm, que la financiáis mediante crowfunding…

Esa película se puede considerar como una sorpresa, una alegría. Tuvimos la suerte que hay que tener y lo hicimos todo lo bien que pudimos. No nos ayudó nadie, nadie confiaba, no teníamos el nombre necesario, y nos lanzamos al crowfunding. El rodaje tenía que ser barato, presupuestamos 60.000 euros, lo que nos permitía rodar durante 13 días. Hubo una gran labor de producción, y nos dejamos los cuernos, nosotros no cobramos, nadie cobro, capitalizamos la película… La verdad es que fue una experiencia.

 Fue un comienzo realmente brillante.

Después de eso un productor vio la cinta y nos pide un guion. Isabel y yo fuimos muy precavidos, o muy kamikaces según lo mires, y ya teníamos escrito el guion. Y de ahí salió “Que Dios nos perdone”.

“Stockholm” fue premiada en el Festival de Málaga, incluso ganaría un Goya por el mejor Actor Revelación… fue el principio de tu idilio con los festivales, el cual todavía continua. ¿Tan fácil te parece ganar premios?

Jajajaja; a ver, hay que tener en cuenta que hay muchos festivales, y muchos premios y que tuvimos mucha suerte…

Hablemos de tu siguiente trabajo, el cortometraje “Madre”, el cual ha arrasado en multitud de festivales y ha logrado trascender del cerrado mundo de los cortometrajes… ¿Lo pensasteis como el comienzo de un largo?

Sí, siempre lo imaginé como la primera escena de un largometraje. Teníamos claro que podría funcionar como corto, pero siempre tuve la idea y la esperanza que se convirtiera en una película, y la vamos a poner en marcha próximamente con el mismo equipo del corto, que es prácticamente el mismo que de “Stockholm” y “Que Dios nos perdone”.

“Madre” son 15 minutos de un plano secuencia, ¿fue difícil su realización?

Sí, rodar un plano secuencia tan largo es complicado, es un reto técnico, pero también es cierto que es una forma de trabajar que ayuda mucho al actor. Es un trabajo difícil pero seguramente un actor lo prefiere a estar cortando y retomando la escena continuamente. En este caso había una persona en una situación muy delicada, donde iba creciendo la tensión poco a poco… creo que se daban las condiciones ideales para el uso de este tipo de recurso técnico.

“Siempre imaginé “Madre” como la primera escena de un largometraje, el cual vamos a poner en marcha próximamente”

“Madre” y “Stockholm” han sido producidas por ti, y has podido rodarlas con total libertad, mientras que en “Que Dios nos perdone” teníais una financiación externa importante. ¿Notaste mucha diferencia entre la forma de plantear las películas, muchas imposiciones por parte de la productora?

Sí que la note mucho, pero no me sorprendió. Realmente nunca hubo un desacuerdo o un conflicto relevante. Yo sabía que eso iba a ocurrir, y ocurrió. Pero todo lo que pedían era coherente, y siempre dentro de lo esperable. La idea básica no sufrió ningún cambio, y algunas modificaciones en el guion me gustaron y la compré, y otras en cambio las descarté.

¿Con qué película te quedarías entre “Stockholm”, “Madre” y “Que Dios nos perdone”?

Uff… A ver, “Madre” es un corto… Por otro lado, “Que Dios nos perdone” es mejor película que “Stockholm”, es “más” película, mucho más difícil de hacer, con muchísimos más elementos que “Stockholm”; y cuantos más elementos incluyes en una película, más posibilidades tienes de equivocarte y que salga mal. “Stockholm” era una cosa muy reducida; si el guión funcionaba, los actores tenían que funcionar, y ya está. Intervenían fundamentalmente dos actores, cuando en “Que Dios nos perdone” eran 50, y si uno te falla ya te había jodido la escena.

“Que Dios nos perdone” o “Madre” se pueden considerar Thrillers mientras “Stockholm” se podría decir que es más un drama… ¿En qué género te sientes más cómodo?

No sé, en ninguno en particular, me gustaría tocar todos los géneros…

Con solo tres películas estrenadas has conseguido varios Goyas a las mejores interpretaciones. ¿Te consideras un director de actores?

Yo no creo que haya “directores de actores”. Pienso que es una forma rápida de decir que se te dan mejor la dirección de actores que otras facetas del rodaje, y yo no pienso que se me de mejor eso que otros aspectos de la película. Pero sí, me encanta trabajar con los actores, y son una parte esencial de la película. Es lo que te decía antes del guión, que si no funciona la película no va a ningún sitio… pues con los actores lo mismo. Es indudable que si no funcionan, la película no funciona.

Los expertos siempre resaltan lo bien que eliges los actores…

Yo siempre contrato un director de casting (Juana Martínez fue la responsable en “Qué Dios nos perdone” y Arancha Vélez en “El Reino”), y me enriquece mucho colaborar con ellos. Me proponen una baraja de actores, y algunos les conozco y no les veo para el papel, otros les conozco pero no se me habían ocurrido, y otros ni les conocía y son agradables sorpresas. Y a partir de ahí hacemos el casting, en el cual si me gusta estar muy presente.

Parece ser que en esta faceta intervienes más de lo habitual…

Jajajaja; sí, eso me han dicho.

En unos días presentas en el Festival de San Sebastián tu esperada última película, “El Reino”, donde repites con Antonio de la Torre

Sí, es un pedazo de actor, que puede hacer cualquier papel y en cualquier registro. Se podría decir que es el De Niro español, es un monstruo.

“El Reino” trata sobre el turbulento mundo de la corrupción… ¿Cómo se os ocurrió?

Más bien, habría que preguntarse como no hacer una película sobre ello. Es un tema que está en portada de todos los periódicos, de los noticieros de la radio, en las conversaciones de la gente… realmente ha saltado sobre nosotros.

“La corrupción es un tema que está en portada de todos los periódicos, en las conversaciones de la gente… realmente ha saltado sobre nosotros. Como no hacer una película sobre ello”

En toda la película nunca dices las siglas del partido.

No, hubiera sido un error. Hemos procurado que sea imposible relacionarlo con uno de los dos grandes partidos políticos españoles…

“El Reino” es una película con tintes muy realistas, muy sincera… ¿Está basada en un hecho verídico?

A ver, está muy documentada, pero hemos escogido cosas de diferentes hechos, de un conjunto de sucesos, no es un personaje ni un caso en sí. Hemos ido escogiendo circunstancias y hechos que nos cuadraban bien de determinados casos.

El tema de asumir (o no) la culpa es muy español…

Hum… la culpa es algo tan cristiano y tan profundo… Hablemos mejor de responsabilidad. Sí, se podría decir que asumir la culpa es muy español, muy mediterráneo, pero en cambio la responsabilidad, eso es otro tema… Es absolutamente diferente como se asume en un país anglosajón que en una cultura como la nuestra, es innegable.

“En “El Reino” hemos ido escogiendo circunstancias y sucesos que nos cuadraban bien de determinados casos pero no se refiere concretamente a un personaje ni un caso en sí”

¿Crees que es inevitable que exista corrupción en nuestro país?

Es una idea premisa tan terrible que me gustaría responder que no, pero se hace muy difícil. No por el hecho de ser españoles, sino porque todo está montado así desde el principio, y es muy difícil desmontarlo. Hay una inercia muy muy difícil.

“El poder protege al poder”, se dice en tu película…

Sí, claro, sino no sería un verdadero poder…

¿Si tuvieras que definir con una palabra “El Reino” cuál sería?

Trepidante.

Una razón para ir a ver “El Reino”…

¿Solo una? Porque aborda una temática que está presente en nuestra sociedad a todos los niveles y todos los día a día, y que es noticia un día sí y otro también.

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