Hoy se cumplen 18 años del fallecimiento de uno de los mayores referentes de la historia del cine. Un genio silencioso y elegante que dejó una huella imborrable y una herencia de la que tantos otros han bebido y que otros tantos admiramos incondicionalmente. Escribió 60 guiones y rodó 26 filmes consiguiendo 21 nominaciones a los Oscar y seis estatuillas.

«… “Soy escritor, pero nadie es perfecto”, reza el epitafio que custodia la sepultura de Billy Wilder. Quizá, no haya mejor forma de resumir su filosofía, mordaz e inigualable»

“Soy escritor, pero nadie es perfecto”, reza el epitafio que custodia la sepultura de Billy Wilder en el Westwood Village Memorial Park de Los Ángeles. Quizá, no haya mejor forma de resumir su filosofía, mordaz e inigualable. Vivió con faldas y a lo loco apostando por la comedia como herramienta para hacer llegar su mensaje, y murió dejando para la posteridad su forma de contar historias. Billy tuvo el privilegio de aprender de Ernst Lubitsch —y de convertirse en su sucesor—, de enemistarse con Alfred Hitchcock —al que dijo que admiraba, pero también que no podría trabajar como él, porque siempre hacía la misma película— y de dirigir dos veces a una tentación que vivía en el piso de arriba de nombre Marilyn Monroe, una de sus actrices fetiche. “Me han preguntado si volveré a trabajar con Marilyn y tengo una respuesta clara. Lo he consultado con mi médico, mi psiquiatra y mi contable, y todos me han dicho que soy demasiado viejo y demasiado rico como para someterme de nuevo a una prueba semejante”.

Billy Wilder era hijo de un hotelero judío y se licenció en Derecho por la Universidad de Viena. Comenzó a escribir en un periódico como redactor deportivo, pero poco después se trasladaría a Berlín donde empezó a introducirse en la escena cultural de la capital alemana. La llegada de Hitler al poder en 1933 hizo que, en 1934, huyese con su familia a Francia. En París dirigiría su primer largometraje Curvas peligrosas. Su humor elegante y crítico le sirvió hasta para hablar del nazismo, torrente que se llevaría por delante a parte de su familia. Su madre fue asesinada en Auschwitz, y al ser preguntado años después por su opinión respecto al documental Mein Kampf ( 1961) de Erwin Leiser, Wilder respondió: “Me gustó más el libro”. En 1959, Wilder alcanzaría la cumbre cinematográfica con la irrepetible Con faldas y a lo loco, una película que supondría el punto de partida para una nueva comedia norteamericana mucho más ácida que hasta entonces se había visto dominada por la influencia de Frank Capra.

«Wilder dejó muchas películas y reflexiones memorables, pero de una de ellas, hizo un mantra: “Recuerda que eres tan bueno como lo mejor que hayas hecho en tu vida”. Por eso le recordamos de esta forma»

Uno de los grandes padres de la época dorada de Hollywood, un mito y un pensador con un poder especial para concebir el séptimo arte. Perdición, Días sin huella, El gran carnaval, Sunset Boulevard (El crepúsculo de los dioses), Testigo de cargo, Con faldas y a lo loco, En bandeja de plata, Sabrina, El apartamento, Primera plana…Wilder dejó muchas películas y reflexiones memorables, pero de una de ellas, hizo un mantra: “Recuerda que eres tan bueno como lo mejor que hayas hecho en tu vida”. Por eso le recordamos de esta forma. Su legado es tan inmenso, que le describe perfectamente.

“Me encanta contar historias, como cuando consigo que en una mesa grande todos suelten los tenedores para escucharme. Me imagino el público del cine de una manera parecida. También los espectadores deben olvidarlo todo escuchando y mirando: soltar los tenedores. Quizás sea ese el único motivo por el que muchas de mis películas empiezan con una historia que llama la atención”.

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