Sinopsis:

Igual que en el siglo XX desaparecieron imperios que parecían eternos, preceptos morales que habían durado mil años y dogmas científicos que resultaron falsos, en el XXI vamos a decir adiós a muchas de esas tecnologías, costumbres e ideas que nos rodean desde que nacimos. Y la misma suerte que corrieron los videoclubs, el fax y la URSS, la vivirán en breve muchas de las profesiones y los aparatos que nos rodean, como los volantes y el mando a distancia.

Marta García Aller nos sumerge con su pluma ágil y fluida en la transformación digital que vivimos y en los cambios culturales, tecnológicos y económicos que nos esperan en el siglo XXI. Para ello se ha documentado con expertos de todo el mundo, con ciudadanos de a pie o el alto directivo que sueña con jubilarse antes que los coches sean autónomos.

Reseña:

Comienzo una nueva etapa colaborando con la revista The Citizen en la que os hablaré y reseñaré obras que vayan llegando a mi mesa de trabajo con la humildad de quien se considera un apasionado de las letras, y vive por y para ellas. Si no me he presentado me llamo Ángel Company y hoy vamos a hablar del primer libro que ha caído en mis manos: El fin del mundo tal y como lo conocemos.

Al minuto de llegar este libro a mi mesa busqué por twitter a su autora para documentarme un poco sobre ella y el libro y empecé a pensar que este libro va a dar mucho que hablar. Empecemos: La obra, de no ficción, está estructurada en dos grandes partes: las cosas que se acaban e ideas que se acaban. Tras una introducción en la que nos da un pequeño bocado sobre lo que va a ser el libro y nos pone en situación sobre grandes cambios o fracasos empresariales que han sucedido por no saber aprovechar una innovación o subestimarla demasiado, Marta nos adentra de lleno en las cosas que se acaban.

Y lo hace poniendo un tema muy importante sobre la mesa, el fin del trabajo. Pude comprobar este año en pascua cómo en Reino Unido tan solo un guardia de seguridad controla las cajas registradoras automáticas de un famoso supermercado británico. Según Marta, nos encontramos ante uno de los mayores retos, “la mitad de los trabajos del sector público, incluido el de los policías, serán automatizados antes de 2030”. Si siempre se ha temido a la robotización de las tareas mecánicas, la próxima revolución que está naciendo será una combinación de ésta junto a la Inteligencia Artificial que pasará a sustituir muchos otros empleos que parecían insustituibles. Los retos son obvios, ¿qué haremos en un mundo donde no haga falta trabajar?

Marta plantea en “el fin de las cosas” otra gran cuestión de la que ya se están estudiando másters para su aplicación futura: Big Data, todos los objetos van a estar continuamente transmitiendo información en un mundo totalmente conectado. ¿Os da yuyu? Pues seguimos, esto acaba de empezar. Del hecho de que pasaremos a ser novatos eternamente ya dan cuenta numerosos artículos, toda la información estará en Google y el Big Data, por lo que la creatividad y la capacidad de adaptación será casi más importante que el Grado + máster actuales en los puestos de trabajo.

El fin del dinero parece algo más obvio y una tendencia que acabará implantándose. Mantener el cash en buen estado es costoso y cuando se optimicen y sean muy baratos los costes por uso de tarjeta de crédito/débito, todo se pagará con dinero de plástico. ¿Qué pasará con el dinero negro, el tan famoso B de este país? Los malos acabarán en el Internet profundo (deep web) intercambiando moneros o bitcoins, dos criptomonedas que mientras estás leyendo esté artículo están intercambiando millones de dólares en tiempo real, y si no, echa un vistazo a Bitfinex.com. Facebook, por otra parte, con toda la información a su disposición de 1,8 millones de usuarios, cuando se acepten los pagos entre usuarios, puede convertirse en el mayor banco del mundo, con likes incluidos.

El fin de los automóviles y su automatización en carbots también plantea un reto importante en el que los fabricantes se están poniendo mucho las pilas o baterías eléctricas, guiño, guiño. El fin del petróleo se producirá cuando a nadie le interese este barril que acaban de extraer. Todo este tema plantea retos enormes al actual escenario automovilístico. ¿Acabaremos comprando el servicio de transporte y abandonando la idea de coche propio?

Este interesantísimo libro continúa con el fin de la fotografía, como arte y como valor documental. Ahora estamos en la post-fotografía. Fotografiamos el coche para saber dónde lo hemos aparcado o la tostada con aguacate que estamos desayunando.

También acabarán terminando las tiendas al uso, lo necesario vendrá automatizado a casa y comprar será una experiencia solo por placer, no necesidad.

En la segunda parte Marta nos plantea ideas que se acaban y aquí es donde el libro adopta un lado más humano. A nadie nos sorprende comprobar cómo han cambiado nuestros hábitos a la hora de cenar y deben establecerse normas para que todos dejen el móvil y hablen entre sí. La tecnología ha llegado muy deprisa y para quedarse, y necesitamos tiempo para digerir todos estos cambios.

El fin del reloj biológico, la privacidad, globalización o incluso la muerte son retos a los que veremos solución en los próximos veinte o treinta años, según como vayan las investigaciones y por tanto plantean retos físicos y morales a los que aún no podemos dar solución pero este es un libro estupendo para abrir la mente a todas estas nuevas ideas y tal vez releerlo dentro de mucho tiempo para ver qué ha acabado imponiéndose de todo esto.

Mención especial tiene el lenguaje ágil y claro de la autora cuya lectura ha sido verdaderamente placentera y adictiva para aprender más.

Disculpad, es el mensajero, me acaba de llegar un nuevo libro. Voy a ponerme a leer y cuando lo termine vuelvo con más reseñas, esta vez una novela con muy buena pinta.


Valoración global: 9 Excelente
Editado por: Planeta.
Fecha publicación: Septiembre 2017
332 páginas
PVP: 18,50€

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