“No es que yo sea muy listo, es solo que me quedo con los problemas por más tiempo” (A. Einstein)

Todos conocemos al que probablemente sea el científico más famoso del mundo, Albert Einstein. Personaje carismático a la vez que polémico, ganador del Nobel de Física en 1921 y finalmente exiliado a Estados Unidos para huir de la Alemania Nazi. En América impartió clases en el Institute for Advanced Study de Princeton pero sobre todo firmó la denominada “carta atómica” en la que, ante la posibilidad de que los alemanes estuvieran desarrollando un arma nuclear, animaba a Roosevelt a adelantarse. Esta misiva fue clave para que el presidente norteamericano lanzara el proyecto nuclear que finalmente vería la luz en Hiroshima y Nagasaki.

“Einstein firmó la denominada “carta atómica” en la que, ante la posibilidad de que los alemanes estuvieran desarrollando un arma nuclear, animaba a Roosevelt a adelantarse. Esta misiva fue clave para que el presidente norteamericano lanzara el proyecto nuclear”

La figura de Eisntein sigue siendo muy relevante, tanto que, en 2007, Walter Issacson, prestigioso periodista y biógrafo (posteriormente fue elegido personalmente por Steve Jobs para escribir la historia de su vida, un título que ha alcanzado fama mundial), le dedicó un libro, Einstein: Su Vida y Universo. Inspirándose en él, National Geographic produjo en 2017 la serie de televisión Genius. Recibida con buenas críticas al reflejar de forma acertada muchos de los momentos importantes de la vida personal y científica de Eisntein. Tanto es así que la serie fue renovada para una segunda temporada, esta vez centrada en la vida de Pablo Picasso y protagonizada por Antonio Banderas.

“La imaginación es más importante que el conocimiento. El conocimiento es limitado. En cambio, la imaginación abarca todo”

Una etapa clave en la vida de Einstein es su periodo en Berlín como miembro de la Academia Prusiana de Ciencias, tal y como describen tanto el libro como la serie. Desconocida para el público general, esta histórica institución ha sido clave para la evolución de la física tal y la conocemos en la actualidad. Fundada en 1700 por Felipe III de Brandenburgo, también conocido como Federico I de Prusia, fue la primera academia de este tipo en abarcar los ámbitos de ciencias y humanidades. Ubicada en Berlín, sufrió las consecuencias de la Alemania nazi, expulsando a todos los empleados y miembros judíos. Hoy en día se conoce como la Academia Berlín-Brandenburgo de las Ciencias, nombre que adoptó tras la reunificación de las dos Alemanias y tras haber sobrevivido durante el periodo de dominio soviético de la Alemania Oriental. En su puerta puede verse una placa que recuerda que Einstein perteneció a ella. La Academia Prusiana acogió a Einstein en 1913, permitiéndole acabar el desarrollo de su más ambicioso trabajo, la Teoría de la Relatividad, que amplía uno de sus estudios anteriores, la Teoría de la Relatividad Especial, en la que había deducido una de las fórmulas matemáticas más famosas E=mc2.


Pero la Academia Prusiana no sólo fue la “casa” de Einstein, es la cuna de la física moderna, convirtiendo a Berlín en la capital mundial de la ciencia durante el primer tercio del siglo XX. De ella formaron parte personajes tan singulares como Montesquieu, Voltaire, Kant, Lagrange, Euler o Max Planck, también ganador del Nobel de Física (1918) y que, si bien inicialmente mostró sus reticencias a las ideas disruptoras de Einstein, posteriormente trabó con él una buena amistad y fue el encargado de ficharle para la Academia. Un historial plagado de nombres ilustres con especial incidencia en los avances logrados en física. A las figuras de Einstein y Planck hay que sumar la de Philipp Lenard, Nobel (1905) por sus estudios de los rayos catódicos y el efecto fotoeléctrico. Lenard fue sin embargo uno de los grandes detractores de Einstein y llegó a ser consejero de Hitler. Por el contrario, la Academia también albergó a seguidores de las teorías de Einstein como Heisenberg, conocido por enunciar el principio de incertidumbre, clave para el posterior desarrollo de la teoría cuántica y por el que obtuvo el Nobel en 1932.

“Una etapa clave en la vida de Einstein es su periodo en Berlín como miembro de la Academia Prusiana de Ciencias. Desconocida para el público general, esta histórica institución ha sido clave para la evolución de la física tal y la conocemos en la actualidad”

Años antes, la Academia tuvo entre sus miembros a Hermann von Helmholtz, filósofo, médico y físico alemán que realizó importantes estudios relacionados con la energía, electrodinámica y termodinámica. Gottfried Leibniz es otra figura icónica de la Academia. Reconocido como el último genio universal por su trayectoria en múltiples ámbitos. Hay que recordar que fue filósofo, matemático, lógico, teólogo, jurista, bibliotecario y político. Sus contribuciones en filosofía y matemáticas son notables, siendo por ejemplo el responsable del desarrollo del cálculo infinitesimal. Helmholtz y Leibniz dejaron una importante impronta en la Academia. Una muestra de ello es que hoy en día ésta otorga medallas con el nombre de ambos para reconocer importantes logros científicos.
La Academia Prusiana ha sido durante mucho tiempo un epicentro para el desarrollo de la física y otras materias. Un tipo de institución clave en el desarrollo de la humanidad como puede ser actualmente el MIT en el ámbito tecnológico. Desde aquí el reconocimiento para una entidad que ha aportado mucho más que la figura de Albert Einstein.

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