Fotografía de Carlos Villarejo
Diego Ojeda es un músico, escritor y empresario de éxito. Solo en España ha logrado vender más de 80.000 copias de sus libros demostrando que la poesía no es solo una moda, sino un género que viene pisando fuerte y que ha llegado para quedarse. Actualmente, Ojeda se encuentra en plena gira para presentar “Manhattan”, su último disco-libro.

 

¿De dónde viene el nombre de “Manhattan”, tu último disco-libro?

Hace unos meses viajé por primera vez a Manhattan. Yo nunca había ido y tenía muchas ganas de conocerlo. Coincidió con que el productor me mandó algunas de las primeras maquetas del disco y salí a caminar para escucharlas. Caminando por esas calles con mis cascos puestos sentí una sensación tan brutal que pensé «ojalá la gente sienta algo parecido cuando escuche estos 12 temas». Por eso sentí la necesidad de llamarlo Manhattan, por ese momento y también por alejarme un poco de esos títulos tan recargados y llenos de contenido que solemos poner los cantautores.

Fotografía de Carlos Villarejo

 

¿Cómo crees que has evolucionado desde que empezaste a componer y a escribir poemas?

Pues mis poemas y canciones han evolucionado lo mismo que yo a nivel personal. El 90% de lo que escribo soy yo y por lo tanto todo mi trabajo es un reflejo de mi evolución personal. Ahora tengo una percepción de la vida, del amor y del mundo más equilibrada, e intento controlar los máximos y los mínimos y ser más sosegado.

 

“Manhattan trata sobre el perdón y la aceptación de las cosas que no podemos controlar y que si no aceptamos nos destrozan por dentro”.

 

¿Recuerdas cuál fue el primer poema que leíste, ese que hizo que tú quisieras dedicarte a escribir?

 “No te salves” de Benedetti.

 

¿Es “Manhattan” un libro sobre el amor o sobre el olvido?

 Diría que es un libro sobre el amor de un padre, el amor a uno mismo y el amor por lo que vendrá, y más que sobre el olvido creo que trata sobre el perdón y la aceptación de las cosas que no podemos controlar y que si no aceptamos nos destrozan por dentro.

 

Has dicho en une entrevista reciente que estuviste a punto del suicidio, de hecho así lo dices en Incendio. ¿Qué te salvó de no caer?

 Más que un intento real fue un pensamiento obsesivo que me acompañó durante un tiempo en el que tuve una crisis personal descomunal, no podía quitármelo de la cabeza así que mi terapeuta como terapia de choque me dijo «vete a la última planta del hotel y tírate al vacío». Era arriesgado, de hecho yo aluciné, pero efectivamente cuando me asomé al vacío con esa idea entendí que nunca iba a ser capaz de suicidarme y que tampoco es lo que quería, me ayudó mucho y consiguió que a partir de ahí ese pensamiento desapareciera.

 

 

“He renunciado a la vida de una persona joven normal, he renunciado a cuidar algunas relaciones personales como hubiera debido a hacerlo y he renunciado a mi tiempo”.

 

¿Has tenido que renunciar a muchas cosas para llegar a dónde estás ahora?

 A unas cuantas, incluso a la salud… pero, ¿quién no renuncia a cosas por conseguir sus sueños? No lo digo como una queja si no como una realidad. He renunciado a la vida de una persona joven normal, he renunciado a cuidar algunas relaciones personales como hubiera debido a hacerlo y he renunciado a mi tiempo. Pero como te digo no es una queja, estoy feliz y ahora intento renunciar a menos cosas porque me he dado cuenta de que son fundamentales, tanto como mis sueños.

 

“Poesía son las cosas cotidianas, el entender que hasta en las cosas más insignificantes existe la belleza y lo extraordinario”.

 

Dices en “Incendio” que «me rompieron en mil trozos». ¿Hay que romperse del todo para poder resurgir de las cenizas como el Ave Fénix?

Bueno, es que si no te rompes en mil trozos no hace falta resurgir, si no evolucionar. En mi caso sí que hubo un punto de fragmentación total, de tocar lo más hondo y de ahí solo se puede ir hacia arriba.

Fotografía de Carlos Villarejo

 

¿Qué te aporta, por un lado la poesía, y por otro, las canciones?

La poesía desahogo, es una terapia, yo escribo para mí, para conocerme, para ser mejor persona, reflexionar y aprender. Las canciones un poco lo mismo pero además me conceden el éxtasis que supone cantárselas al público, es un momento indescriptible.

 

Parafraseando a Bécquer…para ti, ¿qué es poesía?

 Poesía son las cosas cotidianas, el entender que hasta en las cosas más insignificantes existe la belleza y lo extraordinario, es una búsqueda constante de esas pequeñas cosas para después contárselas a uno mismo y a los demás.

 

¿Dirías que la poesía está más viva que nunca?

 Sí y no… siempre ha habido altibajos en la poesía a lo largo del tiempo. Quizás el momento de difusión, de creación, de popularidad y la forma en la que se transmite sí dé esa sensación de frescura y de viveza.

“Todo lo que me ha pasado, incluso lo más horrible, me ha llevado a donde estoy y a quién soy y estoy donde quiero estar y soy quien quiero ser”.

 

En “La reina de dudas” aseguras que «Hay demasiado ruido en este mundo frío. Hay demasiados golpes, en corazones pobres. Hay miradas que apuntan al mar»… ¿Hay demasiado ruido y poco silencio para escucharnos entre nosotros?

El hecho de que haya tantísima comunicación, tantísimos emisores, tantísimos mensajes… al final lo convierte todo en algo “ruidoso”. Creo que es importante hacer el ejercicio de centrarse en esos mensajes de los que puedes aprender, que te pueden emocionar y que te ayudan a evolucionar. Cuando hay tantos nudos de comunicación es inevitable que sean más frágiles.

 

En tu último disco libro hay una canción titulada “Una noche y media”. ¿Con quién pasaría Diego Ojeda esa noche y media?

La pasé con una mujer y a día de hoy la pasaría y la paso con otra mujer pero mucho más pequeñita y hermosa que es mi hija.

Fotografía de Carlos Villarejo

 

Si pudieras elegir una sola cosa… ¿cambiarías algo de tu pasado?

Nada… a nivel objetivo quizás podría decir: «pues sí, esto lo hice mal, esto lo cambiaría, ojalá esto no hubiera pasado…» pero todo lo que me ha pasado, incluso lo más horrible, me ha llevado a donde estoy y a quien soy y estoy donde quiero estar y soy quien quiero ser, así que no, no cambiaría nada.

“Mi recuerdo más preciado es el nacimiento de mi hija”

 

¿Cuál es tu mayor sueño por cumplir?

Pues bajando a tierra te diría que seguir por el camino en el que estoy, seguir creciendo y seguir trabajando para que mi vida no cambie demasiado. Si te contesto más en las nubes y como artista quizás te diría cantar en un teatro precioso y enorme con Silvio Rodríguez a un lado y Ricardo Arjona al otro.

 

¿Y tu recuerdo más preciado?

 Sin duda el nacimiento de mi hija, quizás en ese momento no supe apreciarlo con claridad porque estaba en un momento tremendamente complicado a nivel mental y personal pero con algo de tiempo y distancia he comprendido que es con diferencia el recuerdo más bonito de mi vida.

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