Las relaciones entre un médico y su paciente son siempre muy especiales, pero pueden llegar a serlo aún mas cuando del resultado de la actuación del médico depende la visión del paciente, sobre todo cuando este es un pintor y necesita muy especialmente de su vista para poder realizar su obra.

Quizás por esto sea particularmente interesante descubrir las relaciones tan estrechas que se establecieron entre Claude Monet, el pintor impresionista que todos conocemos, y su  oftalmólogo el Dr. Coutela que desde luego no es tan conocido, pero que a gracias a él el pintor pudo llegar a terminar últimos trabajos.

Y también esta relación nos permitirá descubrir mucho del carácter del pintor, que era un paciente muy agradecido cuando su agudeza visual mejoraba, pero que también era un enfermo muy quejoso y descontento cuando los resultados de los tratamientos indicados por su médico no eran los esperados, sobre todo cuando se daba cuenta de que las alteraciones de su visión le impedían hacer lo que el más amaba, que era pintar. Y todo esto podremos saberlo a través de la correspondencia entre el pintor y su oftalmólogo, porque afortunadamente para nosotros en aquella época no existían los teléfonos, y la comunicación medico paciente se realizaba por cartas que se han conservado en la actualidad.

Claude Monet destacó desde muy joven haciendo caricaturas y posteriormente animado por el pintor Eugene Boudin comenzó a pintar paisajes al aire libre y se convirtió en uno de los fundadores del movimiento impresionista, desarrollando en sus obras el concepto de series, donde pintaba un mismo motivo bajo diferentes condiciones luminosas, lo que fue una auténtica revolución en la pintura de la época.

Después de pasar por graves crisis económicas, su obra fue muy reconocida y finalmente adquirió una propiedad en Giverny, donde pasó sus últimos años, pintando las lilas acuáticas de su  jardín para las decoraciones de las Ninfeas del museo de la Orangerie de París, y precisamente pintó estos cuadros coincidiendo con sus mayores problemas oculares.

 

LA ADAPTACION  DE LA TECNICA PICTÓRICA DE MONET A SUS CATARATAS

Sus síntomas comienzan en 1912 , y podemos conocerlos por una carta que escribe a su amigo Gustavo Geffroy :

 Los problemas no me abandonan, ahora son mis ojos los que no funcionan. Hace tres días al ponerme a trabajar comprobé con horror que no veía nada por el ojo derecho. Lo deje todo plantado para ir a ver a un especialista que me ha confirmado que tenía una catarata en  un ojo y que el otro estaba ligeramente dañado también. A pesar de que me han dicho que la cosa no es grave y que después de la operación veré como antes, estoy muy preocupado e inquieto

El estudio de las cartas de Claude Monet nos pueden decir mucho sobre su carácter vivo y espontáneo, cuando descubre que no ve bien, como el mismo nos dice “ lo deja todo plantado “ y rápidamente consulta con varios oftalmólogos , algunos de ellos como el Dr Liebreich, el Dr Valute y el Dr Polack le indican esperar, mientras que otros, como por ejemplo el Dr Moraxque le indica que se opere rápidamente, ante esto el pintor escribe :

“ La gran diferencia de opiniones entre ellos, me espanta“, pero también añade…

 “Mi vista es, a fe mía bastante buena como para permitirme trabajar mucho”

De manera que a Monet se le diagnostica la catarata en 1912, pero sin embargo no se opera hasta 1922, por lo tanto el artista convivió durante mucho tiempo con ella. Y esto quizás pueda explicarse considerando las alteraciones que producen en la visión las cataratas en desarrollo y teniendo en cuenta también las características tan especiales de la obra pictórica de Claude Monet.

Fig. 1 «Niebla en la mañana»

Porque las cataratas inicialmente producen alteración en la refracción de la luz y esto se traduce en una difuminación de los contornos de los objetos vistos, y es precisamente esto es lo que intenta hacer Monet con su obra pictórica, ya que a través de ella el pintor es capaz de mostrarnos sobre todo una impresión, por ejemplo la de la niebla matutina (fig 3), la de la lluvia sobre el mar (fig 4) o la de la bruma en los puentes de Charing Cross y de Waterloo en Londres (fig 5 y 6).

Fig. 4 Lluvia en Étretat
Fig 5 El puente de Charing Cross

 

Fig 6 El puente de Waterloo

 

Porque en la obra de Monet hay un predominio de la impresión producida por el color sobre el dibujo de las formas, y para esto quizás las alteraciones en la percepción visual producidas por sus cataratas podrían ayudarle a lograr esa difuminación de los contornos de sus motivos. En toda su obra, incluso antes de presentar su patología visual, su objetivo era el de captar la luz filtrada y así poder lograr con su arte que una sensación atmosférica se convierta en visual, y quizás las alteraciones producidas por la difracción de la luz dentro del ojo debidas a sus cataratas, podrían ayudarle a captar estas sensaciones tan especiales y poder llevarlas a su paleta.

La mirada de Monet, con su técnica que a veces parece inacabada, pero que es tan certera, es el referente de todo el movimiento impresionista, que es el que más relaciona el arte con la percepción visual, porque considera el ojo humano como un instrumento perfecto, al que no hay más que indicarle la dirección adecuada en que debe mirar, y el mismo creará la forma que sabe que debe estar allí. Por ello es muy importante el tener una visión global a la hora de mirar las obras de Monet, dando siempre el espacio necesario para el ojo pueda asimilar la forma de los objetos en ellas representados. Esta manera tan especial de pintar, fue seguramente la que le permitió al artista seguir trabajando aún cuando sus problemas visuales limitasen su agudeza visual.

Y todo esto nos lo relata el pintor cuando escribe en sus anotaciones personales:

“He tenido siempre la idea de pintar una especie de síntesis de mis impresiones, la catarata en principio no me molestaba, porque tenía motivos muy grandes en lienzos de gran tamaño”

El año pasado he tratado de pintar en pequeños lienzos, pero es imposible, además me he acostumbrado a pintar con pinceles gruesos.

Y si nos fijamos en dos de sus obras que tienen como motivo las nínfeas de su jardín que están pintadas con diferentes edades (fig 7 y 8) podemos encontrar en ellas las diferencias de las que nos habla Monet en sus escritos, en la primera pintada en 1904, el dibujo de las formas es delicado y preciso y ha tenido que emplear para ello pinceles muy finos (fig 7)

(Fig 7) Las Ninfeas pintado en 1904
(Fig 8) Ninfeas pintado en 1916

 

En la obra pintada en 1916 (fig 8), podemos ver como el trabajo del motivo es mucho menos preciso, y que desde luego el artista ha utilizado pinceles mucho mas gruesos intentando darnos como el mismo dice, una síntesis de la impresión de sus sensaciones más que ofrecernos un dibujo exacto de lo que estaba viendo.

Su capacidad de adaptación a sus alteraciones visuales nos la relata también al escribir

“Es inútil romperse la cabeza pensando como he encontrado el sentido del color en mis grandes cuadros …….es  porque he adaptado mi trabajo a mi vista, y la mayor parte de las veces he elegido el color al azar, a veces fijándome por una parte en las etiquetas de los tubos de pinturas y otras veces colocándolos en un orden invariable para mí en la paleta”

Decir «al azar», no es seguramente una buena expresión, ya que el mismo Monet dice que se fijaba en las etiquetas de los tubos de pintura y en la disposición de los colores en la paleta, y llevaba muchos años pintando sus nenúfares, así que desde luego sabía perfectamente, que colores debía utilizar para hacerlo. Lo que puede pensarse que querría decir, es que el déficit de su visión coloreada, lo compensaba con esta forma de trabajar, era su manera de poder seguir pintando como antes lo hacía a pesar de los problemas de su visión, de los que, desde luego, él mismo era muy consciente.

También es importante tener en cuenta que Monet, no copiaba fielmente sus estudios previos cuando pintaba las grandes decoraciones de las Ninfeas, su amigo, el crítico Roussel decía cuando observaba al pintor trabajar en sus cuadros:

«Al principio, miraba de cerca los estudios previos, y cuando se disponía a pintar los grandes lienzos iba y venía sobre la tela para ver el efecto, pero después de que llevaba un tiempo pintando, me daba cuenta de que ya no se movía, o si lo hacía era muy despacio… estaba pintando de memoria, sin mirar el motivo».

Y así el propio artista nos muestra como se adaptaba a sus defectos visuales: ¿No ve todos los detalles? Pues pinta cuadros más grandes. ¿No ve las diferencias cromáticas en el motivo?; Pues aumenta el contraste; ¿No ve los colores fríos?: Pues los ordena de forma sistemática sobre su paleta, e incluso muchas veces llega a pintar de memoria. Y esta adaptación del artista a su obra, muestra que la imaginación y la inventiva de un gran pintor, pueden dar un acento nuevo a sus cuadros, influido por sus defectos visuales.

Pero enfermedad continuó progresando y los síntomas que cada vez eran mas intensos, se pusieron especialmente de manifiesto en el viaje a Venecia, que realizó con su segunda mujer Alice Hoschedé, (fig 9), y es ella misma la que describe en las cartas a sus amigos la manera de trabajar de Monet en Venecia :

«Sí, Monet está trabajando sin cesar completamente seducido por Venecia. No puedo decirle suficientemente la alegría que siento, aunque también temo que se llegue a fatigar …..¡que días inolvidables he pasado aquí al lado de mi marido, siguiendo cada una de sus pinceladas!… para pintar esos reflejos sobre el agua nacarada , que solo él sabe hacer».

(Fig 9) Claude Monet y su segunda esposa Alice Hoschede delante de la catedral de San Marcos en Venecia

Y cuando en diciembre tiene que abandonar la ciudad, el propio Monet expresa su tristeza en su correspondencia «Por no haber venido aquí cuando era más joven y estaba lleno de audacia». Y es que realmente no hay una ciudad más adecuada para pintar los reflejos sobre el agua que Venecia, por ello el pintor se lamentaba de no haberla visitado antes, cuando era más joven y cuando probablemente sus ojos podrían haber captado aun mejor el efecto mágico de los reflejos de la luz sobre el agua de la laguna.

Y si miramos los cuadros que pinta Monet en Venecia podemos ver como en ellos, se van imbricando los tonos rojos y ocres de la gama cálida de la paleta que se mezclan con los azules y violetas de la gama fría tan utilizados primeramente por el pintor. (fig 10 y 11)

(Fig 10) El palacio Mula en Venecia
(Fig 11) El palacio ducal desde la isla de San Giorgio

Y esta utilización de la gama de los ocres llega a su grado máximo en la obra San Jorge el mayor al crepúsculo. (fig 12)

(Fig 12) San Jorge el mayor al crepúsculo

 

EFECTOS DE LA CATARATA SOBRE LA VISIÓN

Todo esto quizás pueda explicarse si consideramos que es lo que pasa desde el punto de vista óptico, cuando en el globo ocular se desarrolla una catarata.

(Fig 13) Esquema del globo ocular

El cristalino es el elemento óptico que todos tenemos dentro del ojo, al nacimiento es transparente y según va pasando el tiempo comienza a tomar una coloración marrón, de manera que la luz al penetrar en el ojo tiene que atravesar este filtro marrón para poder llegar a la retina, por esto muchas veces los pintores con cataratas tienden a utilizar predominantemente en sus obras las gamas mas cálidas de la paleta, los ocres y los marrones. De ahí  la tendencia del uso por Monet de estos colores cálidos en los cuadros que pinta en Venecia.

Las cataratas también producen intolerancia a la luz solar (fotofobia) quizás también por ello, Monet que era un pintor que le gustaba trabajar al aire libre, termina los cuadros que pinta en Venecia en su estudio de Giverny.

Además cuando Monet comenzó a padecer con mayor intensidad los síntomas de su catarata, tenía entre manos el encargo mas importante de toda su carrera, que era realizar la decoración de las dos salas circulares  que habián sido reservadas para su cuadros de las ninfeas en el museo de la Orangerie, que entonces se iba a inaugurar en París ( fig 15). Su amigo Clemenceau, que era primer ministro le había conseguido el encargo por parte del gobierno.

(Fig 15) La sala de las Ninfeas en el museo de la Orangerie de París

La situación era crítica porque el artista debía de terminar las obras mas importantes de su carrera precisamente cuando su vista le fallaba mas que nunca. Clemenceau acudía con frecuencia a Giverny, donde Monet se había hecho construir unas grandes naves para poder trabajar en los cuadros  de las decoraciones, que eran de gran tamaño ,y el mismo comprobaba como el artista retocaba una y otra vez sus obras y las convertía día tras día, según sus propias palabras en «una madeja de treinta colores similares que ningún ojo era capaz de desenmarañar, clara evidencia de cataratas», y le animaba  a operarse, a lo que el pintor le responde, en una carta del 10 de noviembre de 1919:

«Tengo miedo de que una operación me sea fatal, y que una vez curado el ojo enfermo, le toque el turno al otro. De manera que prefiero gozar de mi pobre vista, renunciar a pintar, si es necesario, pero al menos ver un poco lo que me gusta, el cielo, el agua y los árboles, sin contar a los que me rodean. Además he recordado que una artista de talento a la que conozco acaba de ser operada; voy a informarme prudentemente del estado en que se encuentra después de la operación, y entonces podré tomar una decisión, y recurrir a usted. Espero que comprenda mis razones…».

La artista de talento a que se refiere en su carta, podríamos pensar que sería la pintora Mary Cassatt, de la que ya he hablado en otro artículo, y desde luego las referencias que le daría de su intervención, no serían buenas.

Y en esta época, el artista escribe así en relación a su pintura:

«No percibo con la misma intensidad todos los colores y no puedo pintar paisajes con colores delicados, pinto oscuro como en las pinturas antiguas, y al ver mis obras, me dan ganas de rasgarlas con la navaja».

El 17 de enero de 1921, en una carta a Lucien, el hijo del su amigo el pintor Pissarro escribe: «Hoy en día todo me da igual, la pintura me asquea, quiero decir la mía, porque no puedo hacer nada en estos momentos por culpa de mi vista, que se debilita más cada día. Trato de terminar esas Decoraciones, pero sin conseguirlo».

Y ya de forma dramática, refiere a su amigo A. M. Elder, el 8 de mayo de 1922:

«Quería aprovechar el resto de vista que me quedaba para terminar algunas de mis Decoraciones. Me equivoqué. Pues finalmente no he tenido más remedio que aceptar que las estaba echando a perder, y que ya no era capaz de hacer nada bello. Y destruí varios de mis paneles. Hoy estoy casi ciego y he tenido que renunciar a cualquier trabajo. Es duro, pero es así: ¡triste final a pesar de mi buena salud ¡».

También en una carta a su principal marchante Duran-Ruel, que le demanda obra para su galería, escribe, el 7 de julio de 1922 «Trabajo mucho y me gustaría pintarlo todo, antes de perder completamente la vista».

Posteriormente su visión disminuye aún más todavía, y escribe a Bernheim, su amigo y marchante, en diciembre 1922: «Mi pobre vista me hace ver todo rodeado de niebla». Aquí es donde realmente el pintor nos relata la sintomatología de sus cataratas.

 

 LA INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA . SU ADAPTACION A LAS GAFAS

Después de todo esto el artista decide seguir los consejos de su amigo Clemenceau que era médico y que el recomienda un colega suyo oftalmólogo, al Dr Coutela que tenia su consulta en el numero 19 de la rue de La Boétie en París, a donde llega el pintor muy preocupado y un poco asustado, y se encuentra a un médico de cuarenta años muy dinámico y cordial que le acoge en su consulta con una gran deferencia, su paciente no es cualquiera, sino uno de los pintores más famosos de Francia, que debe además hacer un encargo importante para el gobierno, y que depende para ello de su visión.

Las cataratas que como sabemos le habían sido ya diagnosticadas hace muchos años habían evolucionado mucho, de manera que el Dr Coutela escribe en su historia clínica después de haber explorado a Monet:

«Su visión se encuentra reducida a una décima parte en el ojo izquierdo, y en el ojo derecho a la sola percepción luminosa, siendo buena la proyección en este ojo».

Dada la baja agudeza visual del paciente, el oftalmólogo le indica operarse primero del ojo derecho que era por el que peor veía y luego de su ojo izquierdo, pero Monet prefería esperar dadas las malas referencias que tenía de algunos amigos pintores que se habían operado, por lo que el Dr Coutela le indica un tratamiento con gotas para dilatar la pupila en el ojo izquierdo, que era con el que mejor veía, y el paciente se muestra encantado por haber demorado así la operación inmediata. Estas gotas hicieron que el pintor experimentase una notable mejoría en su trabajo y a partir de aquí comienza una relación epistolar muy interesante entre Claude Monet y el Dr Coutela, donde el pintor nos muestra su personalidad tan espontánea y agradecida para con su médico cuando su agudeza visual mejoraba, escribiéndole  en una primera carta:

Mi querido doctor: Quiero comunicarle el efecto prodigioso producido por las gotas que usted me prescribió para el ojo izquierdo. Sencillamente maravilloso. Veo como no había visto en mucho tiempo, y ¡como lamento no haberle consultado a usted antes! Me habría permitido pintar cosas aceptables, en lugar de las mamarrachadas que me he empeñado en hacer, no viendo más que niebla. Ahora en mi jardín puedo verlo todo. Disfruto de todos los tonos. Una sola cosa, y es que el ojo derecho está todavía más velado. ¿Puedo continuar con este tratamiento a fin de terminar lo más urgente? Le agradezco su respuesta.

El propio Monet en esta carta de agradecimiento a su oftalmólogo por su mejoría de visión por el ojo izquierdo, se queja de que por el ojo derecho cada vez ve peor, por ello y a pesar de esta mejoría transitoria, se programa la intervención que se realiza en una clínica en Nevilly. Desde luego la cirugía de catarata en la época de Monet distaba mucho de la que realizamos ahora, con incisiones milimétricas en el ojo y colocando una lente intraocular en el lugar del cristalino, con un período postoperatorio prácticamente inexistente. En aquella época la cirugía era mucho mas compleja, siendo necesario hacer una gran incisión en el ojo y después de la cirugía el paciente debía estar en reposo absoluto, con los dos ojos vendados durante al menos una semana.

Así podemos ver a Claude Monet durante su período postoperatorio, su hijastra y nuera Blanche Hoschede que le cuidó escribe en sus cartas :

«Estaba tan excitado y nervioso, que se movía todo el tiempo, incluso se levantó varias veces y me costó mucho persuadirle de que se quedara acostado, quería quitarse los vendajes, diciendo que prefería quedarse ciego a estar condenado a la inmovilidad. Aunque se quedó más sereno, esta crisis de exasperación retrasó su recuperación y tuvo que quedarse ocho días en la clínica».

Estos días del postoperatorio tan difíciles para Monet, nos pueden explicar su negativa a operarse después del ojo izquierdo. Después de unos primeros resultados más o menos aceptables en cuanto a la visión el pintor comienza a ver peor de nuevo, y es entonces cuando vuelve a escribir una carta a su oftalmólogo, que en este caso no es de agradecimiento como la anterior, sino de disconformidad con su visión después de la cirugía, diciéndole:

«Todas mis disculpas por no haber acudido a la cita. Estoy completamente desanimado y a pesar de que leo, no sin esfuerzos, de quince a veinte páginas cada día, fuera de lejos, no veo nada, con o sin gafas. Y desde hace dos días, tengo unos puntos negros que me obsesionan. Piense que va a hacer seis meses desde la primera operación y cinco que dejé la clínica, y muy pronto hará cuatro que llevo gafas ¡lo que es bastante más que las cuatro o cinco semanas necesarias para poder acostumbrarme a mi nueva visión! Seis meses que hubiese podido emplear mejor, si usted me hubiese dicho la verdad. Habría podido terminar las Decoraciones  que debo entregar en el mes de abril, y ahora estoy seguro de que no voy a poder terminarlas como me hubiese gustado. Esto es lo que más siento, y me hace lamentar esta fatal operación. Perdóneme si le hablo con tanta franqueza, y permítame decirle, que ha sido un crimen ponerme en esta situación. Tristemente suyo. Claude Monet.

Es una carta de un pintor desesperado, de alguien que necesita mas que nadie su visión para poder terminar el encargo mas importante de su carrera con una fecha fija, y sin embargo no se encuentra capaz de hacer nada, por ello al finalizar su carta compara su operación con un crimen. El Dr Coutela respondió a Monet que su visión podría restablecerse con una pequeña operación para abrir la cápsula posterior, que es una pequeña membrana que se dejaba a después de extraer la catarata y que al engrosarse había le había hecho perder visión, y tras recibir esta carta de queja de Monet escribe en su historia clínica:

«Como había previsto, ocurrió la inevitable opacificación de la capsula posterior .Esto no me preocupa, pero causa muchas dificultades a Monet. Esta desolado y completamente desmoralizado en Giverny, y hay días en los que no quiere dejar la cama. Cuando el ojo este tranquilo y recuperado de la primera intervención, procederé a la extracción de la membrana de la capsula posterior».

Y finalmente esta pequeña intervención se lleva a cabo en la casa de Giverny el 17 de julio de 1923 con buena evolución y  así  el 4 de agosto de 1923 Monet escribe al director de Bellas Artes diciéndole :

«Mi estado pese a los momentos dolorosos parece mejorar, los doctores están muy satisfechos, solo yo encuentro que la espera es muy larga; hasta finales de mes no podré usar unas gafas correctoras».

Y desde luego hay que decir algunas palabras a cerca de las gafas que le fueron prescritas al pintor después de su cirugía de cataratas. Cuando el artista las recibe en su casa y comienza a utilizarlas escribe una nueva carta a su oftalmólogo diciéndole:

«Mi querido doctor: Ya puede imaginar la ansiedad con que esperaba las gafas. Acabo de recibirlas hoy, pero estoy completamente deprimido, pues a pesar de toda mi buena voluntad, siento que si doy un paso voy a caerme al suelo. Ya sea con las gafas de cerca o con las de lejos, todo parece deformado, todo se desdobla, y es im- posible retenerlo. Insistir más me parece peligroso. ¿Qué hacer? Espero con impa- ciencia su respuesta. Me siento muy desgraciado. Suyo afectísimo. Claude Monet.

De nuevo el pintor le dice a su médico que se siente “muy desgraciado” porque su visión no es desde luego la más adecuada para poder llevar a cabo su trabajo, pero desde el punto de vista oftalmológico sus palabras de queja al intentar utilizar las gafas son desde luego muy comprensibles, pero para poder entenderlo mejor es necesario añadir algunos aspectos técnicos sobre ellas.

(Fig 18) Las gafas de Claude Monet . Museo Marmottan de París

El cristalino que es la lente que todos tenemos dentro del ojo cuando nacemos es transparente, pero a lo largo de los años esta transparencia se va perdiendo y en la ancianidad normalmente llega a  tomar un color marrón oscuro que impide la visión, es entonces cuando al cristalino se denomina catarata. Por lo tanto cuando se interviene un ojo y se extrae la catarata, realmente estamos eliminando el cristalino, que es un elemento óptico muy importante para la visión. Actualmente este se reemplaza por una lente intraocular que se coloca en el mismo lugar de la anatomía del ojo donde esta el cristalino, pero en la época de Monet estas lentes no existían, por lo tanto la corrección óptica eliminada del ojo por la cirugía había que ponerla en las gafas .

Por esto si examinamos las gafas prescritas a Monet después de su intervención de cataratas (fig 18) podemos ver como el cristal del ojo derecho operado es muy grueso con catorce dioptrías de hipermetropía, y como la visión de cada uno de los dos ojos debe asimilarse en el cerebro, este no puede integrar una imagen de un tamaño y otra de otro, por lo tanto cuando se operaba uno de los ojos había que evitar la visión del otro para conseguir una imagen cerebral homogénea, por ello el cristal del ojo izquierdo de las gafas de Monet llevaba un vidrio esmerilado que le impedía la visión con ese ojo. Desde el punto de vista óptico es muy fácil entender la gran distorsión en la percepción visual de la que se quejaba el pintor al intentar utilizar las gafas, el gran tamaño del cristal le produciría grandes aberraciones ópticas que incluso le impedirían, como el mismo dice en su carta, hasta la normal deambulación por su jardín, por ello probablemente el artista en principio no las utilizó.

Esto también podemos saberlo por las fotografías ( fig 19) que nos muestran al pintor trabajando en los grandes hangares que se había hecho construir en Giverny para poder pintar los cuadros de las decoraciones de las Ninfeas, en las que vemos que el artista que esta trabajando, tiene los pinceles y la paleta en la mano, sin embargo sus gafas están sobre la mesa. Y esto es totalmente explicable desde el punto de vista óptico, ya que es comprensible que el pintor prefiriese utilizar para trabajar el resto de visión que tenía por su ojo izquierdo, que desde luego era mucho mas natural y adecuada para pintar, que la podría lograr con su ojo derecho operado usando el cristal tan grueso que le produciría una gran distorsión de las formas y de de los colores.

(Fig 19) .Monet trabajando en los paneles de las Ninfeas en Giverny

Finalmente Monet consulta con otro oftalmólogo, el Dr Mawas que le reduce la hipermetropía y por lo tanto le disminuye el grosor del cristal del ojo derecho en sus gafas, y finalmente se da cuenta de que puede utilizarlas para continuar pintado, y se muestra encantado con su nueva visión, como se refleja  en sus cartas, así escribe al marchante Bernheim –Jeune:

Discúlpeme pero absorbido por el trabajo, me olvido de todo, pues estoy eufórico por haber recuperado por fin la visión de los colores. Es una auténtica resurrección

También en una carta a su amigo A. M. Elder, escribe Quizás sepa que por fin he recobrado mi verdadera vista, lo que es para mí como una segunda juventud, me he puesto a trabajar del natural con una euforia desconocida y estoy dando una última mano a mis Decoraciones

Y de nuevo son las fotografías las que de nuevo nos muestran como finalmente Monet utilizó las gafas, porque podemos verle en una de ellas tomada el último verano de vida del artista en su casa de Giverny (fig 20). El pintor lleva las gafas  puestas, que eran realmente muy especiales y sorprendentes para los demás,  y así su amigo  el pintor Pierre Bonard, que aparece con él en la foto, después de visitar a Monet anotó en su diario :

Monet lleva unas gafas gruesas, el ojo izquierdo está totalmente tapado por un cristal negro , el otro es extraordinario y se ve como agrandado por una lupa”.

(Fig 20) Monet y su amigo el pintor Bonnard en Giverny en el verano de 1925

Pero al igual que a Monet le gustaba pintar la catedral de Rouen con diferentes luces jugando con la impresión de la luz en el motivo, también le gustaba jugar con los efectos luminosos en sus ojos enfermos, y así tomando como motivo su jardín de Giverny  primero lo pinta con el ojo derecho operado de cataratas, tapándose el ojo izquierdo, y vemos como comienza a utilizar de nuevo la  gama de colores fríos de la paleta, los verdes, los azules y los violetas, y a continuación hace lo contrario, se tapa el ojo derecho operado y pinta el motivo con su ojo izquierdo con catarata y podemos ver el efecto del filtro marrón del cristalino, ya que el pintor utiliza preferentemente la gama cálida de la paleta, los amarillos los marrones, los ocres y los rojos.

Fig. 21) El filtro de la catarata en los cuadros de Monet

Dos años después de hacer este experimento pintando con cada uno de sus ojos por separado, el artista vuelve a pintar su jardín de Giverny (fig 22) y podemos ver como su obra se vuelve mucho mas policrómica, probablemente porque su cerebro ya se habría adaptado al cambio en la visión del color que le había producido la cirugía de cataratas.

Fig 22) La casa de Giverny desde el jardín de las rosas pintado dos años después

Monet estaba finalmente contento con su mejoría de agudeza visual y escribe en relación al hermoso puente japonés que se había hecho construir en su jardín de Giverny :

Es preciso que pinte de nuevo el puente de mi estanque ahora que está cubierto de glicinas …hace tiempo que lo pienso ….no tengo más que cuidar un poco mi vista para poder volver a coger el pincel

Y de nuevo lo pinta después de su intervención de cataratas, pero si comparamos este cuadro con el que pinta el artista en 1899 antes de su enfermedad ocular podemos encontrar entre ambos grandes diferencias. (fig 23)

Fig 23) El puente japonés pintado por Monet antes y después de su enfermedad ocular

En el cuadro pintado en 1899 el artista utiliza pinceles muy finos y la delimitación de cada uno de los elementos del motivo está muy trabajada sin embargo, podemos encontrar un gran cambio en el que pinta después de su cirugía de cataratas.

Este cuadro es para los especialistas en Arte toda una referencia que une el impresionismo de Monet con el arte abstracto del siglo XX, pero quizás y hablando solo desde un punto de vista puramente oftalmológico, conociendo los mecanismos fisiológicos del ojo, podremos verlo desde otra perspectiva, la de una persona capaz de superar una discapacidad visual y que luchando consigue terminar su obra, una obra que además ha marcado un camino muy importante en la evolución de la historia del arte.

Pero también, y desde un punto de vista oftalmológico, podríamos pensar que si Monet hubiera podido ser sido operado de cataratas con las técnicas actuales de cirugía de mínima incisión y se le hubiese podido colocar de una lente intraocular en el lugar del cristalino, probablemente el artista no hubiera tenido que vencer las alteraciones cromáticas y las aberraciones ópticas de sus gafas, y quizás habría podido pintar el cuadro de otra manera, al ser también otra su calidad de visión.

Del estudio de la correspondencia y anotaciones de Claude Monet, podemos conocer de primera mano la repercusión de su enfermedad ocular sobre su obra pictórica, pero también al leer sus cartas podemos saber mucho sobre su carácter que era tan espontáneo y tenaz como para permitirle continuar trabajando en su obra por encima de todo, y podemos saber mucho de su amor por las flores de su jardín de Giverny, que tanto cuidaba y que pintaba sin cesar una y otra vez.

En una de sus ultimas notas, el pintor escribe:

“Cuando muera no quiero flores ni coronas, son honores vanos, además sería un sacrilegio que con este motivo se cortasen las flores de mi jardín”

El pintor fallece el 5 de diciembre de 1926 en Giverny como consecuencia de un cáncer de pulmón, y desgraciadamente nunca pudo ver sus cuadros colocados en el lugar para el que los había pensado, porque las salas circulares del museo de la Orangerie de Paris se inaguraron el 16 de mayo de 1927.

Fig 25). Claude Monet y las decoraciones de las Ninfeas en el museo de la Orangerie de Paris.

 

Recomendaros que cuando visitéis Paris no dejéis de ver estas dos grandes salas circulares del museo de la Orangerie, yo cada vez que estoy allí delante de estas últimas pinturas de Monet, me siento flotar entre los tonos azules y violáceos de su estanque de Giverny, y pienso en el anciano pintor que luchaba con la  alteración percepción de la luz en sus ojos enfermos, con su oftalmólogo, con sus gafas, y que gracias a esta lucha, ahora todos tenemos la suerte de poder disfrutar de estos cuadros tan hermosos y diferentes, pero  también como oftalmóloga pienso en mi colega, en su cirujano en el Dr Coutela, porque también creo con que su trabajo ayudando a ver a su paciente, ha colaborado de una forma muy especial en la elaboración de estas maravillosas obras de arte.

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