¿Sabéis una cosa? Tengo una relación de amor-odio con La casa de papel. Soy de esas personas que si todo el mundo habla bien de una serie, si está de moda… como que soy reacia a verla. No es por ir contra la moda ni hacerme la interesante… simplemente pienso que si tanto éxito tiene es más fácil que se mantenga en las plataformas o los canales más tiempo… asi que me dedico a ver otras que puede que no tengan la misma suerte… hasta que un día las veo.

Tengo una relación amor-odio porque al poco de ver la primera y segunda temporada de esta serie y enamorarme de sus personajes y cantar a viva voz ese “Bella ciao”, mi oficina sufrió un atraco. Entraron con máscaras y pistolas. Tuve un arma a centímetros de mis costillas y tengo la imagen de la máscara mirándome desde arriba grabada en mi retina… y recuerdo que a los pocos días me reía con mis compañeros diciendo que ya no veía al Profesor y su banda de la misma manera… Pero a pesar de las risas lo cierto era que mi corazón se paraba un poco cuando veía alguien con una máscara o con un casco tapándose el rostro.

Pero cuando una serie es tan buena ni el miedo más irracional la detiene, y es que, un buen día, yo decidí que tenía que hacer terapia de shock. Y me planté delante del televisor  a volver a verla y quitarme el miedo que me daban las malditas máscaras…. y me acabó gustando incluso más.

«Pero citando al grandísimo Stephen King “su tercera temporada es aún mejor que la primera. Es emocionante e hilarante”. ¿Qué mas podemos decir nosotros tras esa increíble cita?»

Me gustó tanto que contaba los días para que emitieran la esperada tercera temporada  (y mucho más al ver que saldría Berlín, un personaje fascinate y con un carisma que, lo siento, no tiene Palermo). Y tenía miedo… miedo a alargar una gran historia que no hubieran sabido cortar a tiempo.

Pero citando al grandísimo Stephen King (sí, ese escritor estadounidense que ha vendido más de 350 millones de libros y con gran parte de sus libros adaptados al cine y la televisión) “su tercera temporada es aún mejor que la primera. Es emocionante e hilarante”. ¿Qué mas podemos decir nosotros tras esa increíble cita?

Está claro que esta tercera temporada ha perdido el factor sorpresa pero los guionistas en vez de volverse locos y “fliparse” deciden volver a su origenes y crear una trama centrada en unos personajes que forman parte de nosotros y es que, no nos engañemos, la gente se planta delante del televisor (o el ordenador, o la tablet…) no por la historia (que es maravillosa) sino por ellos: por Tokio, Rio, Nairobi, el Profesor, Helsinki…

«Está claro que esta tercera temporada ha perdido el factor sorpresa pero los guionistas en vez de volverse locos y “fliparse” deciden volver a su origenes y crear una trama centrada en unos personajes que forman parte de nosotros»

Y encima incluimos a la maravillosa Najwa Nimri, una mujer que antes de que salga su rostro en la gran pantalla ya puedes reconocerla por su voz… Una rival a la altura.

La repercusión de esta serie es algo histórico. Más de 34 millones de suscriptores de todo el mundo la vieron en los siete primeros días tras su estreno, convirtiéndose en muchos paises la ficción más exitosa de Netflix (Algunos de habla no hispana). La serie se ha hecho viral y se ha apropiado de una canción para muchos olvidada “Bella ciao”, llevando a debate que una canción popular italiana (creada en el siglo XIX) y adoptada como un himno antifascista  suene ahora en las discotecas de todo el pais perdiendo parte de su significado político. Dicen los críticos que La casa de papel ha devaluado este himno, pero no es así. El Profesor tiene clara una idea: ellos son la resistencia. La utilización de esta canción en la serie es perfecta. Otro tema sería si la gente llega a captar el trasfondo político que envuelve toda la producción o si la gente (esos DJ que se dedican a hacer mezclas con ella convirtiendola en música electrónica o latina…) se quiere aprovechar del tirón para poder ganar dinero con ella.

¿Sabéis el mayor defecto de la tercera temporada de La casa de Papel? Que  tendremos que esperar hasta el 2020 para poder ver el ansiado desenlace.

Por cierto, por si os lo habéis preguntado: no, los atracadores de mi oficina no llevaban máscaras de Dalí.

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Marta Sebastian
Madrileña, enamorada de la ciudad que me vió nacer. Alma gallega. Medio corazón en Mozambique. Respirar y escribir... "Remiendos del pasado" es un sueño hecho realidad, mi primer libro publicado inicialmente con la Editorial Circulo Rojo y tras su paso con la editorial Tagus vuelve a estar disponibe en su cuarta edición. Mi segundo libro "Sueño de Cristal", fue publicado coincidiendo con el inicio del concurso literario de Amazon 2016. Ganadora del premio Eriginal Books en la categoría de Romance. Mi tercer libro "Miradas perdidas" participó con gran éxito en el concurso Amazon 2017.

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