París, finales de 1930; tras el éxito del “Perro Andaluz” el director aragonés Luis Buñuel estrena su película más personal, “La edad de oro”, una extraña y onírica historia de amor pasional con un trasfondo de cuestionamiento de las normas morales y sociales de la época. Esta cinta sería un escándalo que provocaría que se le cerraran las puertas a Buñuel para la financiación de futuros proyectos.

Este es el comienzo de la magnífica película de animación “Buñuel en el laberinto de las tortugas”. En ella viviremos como se origina y se lleva a cabo el rodaje de un documental que marcaría un antes y un después en la realización cinematográfica española como es “Las Hurdes tierra sin pan”. Porque Buñuel fue muchas cosas, y además de un genio trasgresor, fue un adelantado a su época. En esta película conoceremos no solo el rodaje del documental, sino como era, como pensaba y como actuaba Luis Buñuel, una personalidad tan fuerte que ha trascendido a sus propias películas. Pero “Buñuel en el laberinto de las tortugas” no es un biopic a mayor gloria de Buñuel, sino que le conoceremos con sus luces y sus sombras, ya que su director no ha querido endulzar la figura del director aragonés, mostrándonos un Buñuel humano, con la dificultad que ello entraña. Porque como decía Robert de Niro, es más fácil trabajar la figura de un hombre imbuido de grandes ideales que de un conductor de autobús alienado por una vida gris y con problemas.

“Buñuel en el laberinto de las tortugas” es una película sincera. Y es que una de las mayores dificultades de las películas de animación para adultos es lograr que conmuevan al espectador. En este tipo de largometrajes, al tener la posibilidad casi ilimitada de la utilización de recursos fantásticos, existe la tentación de dar rienda suelta al efectismo, y hacer que la forma tenga más relevancia que el fondo, cosa que se ha evitado a conciencia en “Buñuel en el laberinto de las tortugas”. Basada en el aclamado comic de Fermín Solís y dirigida por Salvador Simó, la película se ha llevado a cabo mayormente en Extremadura, la misma región en la que Buñuel rodó el famoso documental. Realizada por la prestigiosa productora de animación Sygnatiap liderada por Manuel Cristóbal, no se ha dejado nada al azar. Así por ejemplo su banda sonora es una maravillosa composición original del prestigioso compositor español radicado en los Ángeles Arturo Cardelús.

Sin duda, “Buñuel en el laberinto de las tortugas” es un gran trabajo. La combinación de tres diferentes “dimensiones” (imagen real del documental, ficción sobre el rodaje y los sueños y recuerdos de Buñuel) componen un relato que logra que el espectador tan interesante como cercano. Sabe conmover, pero sabe hacer reir. Y hacer pensar. La escena donde el equipo de rodaje filma la escuela del pueblo es simplemente brutal. Porque “Buñuel en el laberinto de las tortugas”, es una gran película. Es una película con alma

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