Periodista versus estrellas del fútbol. Lo del versus, contra, es un decir. Qué cual es la relación me piden que les cuente en esta mi primera aparición en este bonito proyecto. En realidad, bonito proyecto es todo el que tenga que ver con el Periodismo.

Hombre/mujer antes era más fácil que ambos mundos tuvieran relación, incluso de amistad. Se viajaba con los equipos. Se compartía hotel. Eran muchas horas juntos. Sabías del embarazo de uno, del papá pachucho de otro. He conocido tipos grandes, me detengo en uno: Juan Carlos Pérez Rojo, probablemente el mejor jugador que ha dado la cantera del Barça. Y mira que los ha dado buenos. Desde el primer momento establecimos una excelente relación. La empatía dirían ahora. Como futbolista, extraordinario. Un delantero jugón, no sé, tipo Marco Asensio. En el Mundial juvenil de Tokio’79 fue elegido mejor segundo jugador del torneo. Le superó solo Maradona. Cuando años después llegó al Barça el inmenso César Luis Menotti preguntó por él: tuvieron que darle las sales cuando le contaron que estaba en el filial. Iba Rojo para estrella grande. Una lesión de rodilla truncó su carrera. Cuando el Mundial 86 debió ser la pareja de ataque española junto a Emilio Butragueño. Es probable que sin aquel percance Bélgica no hubiera eliminado a España en los penaltis de Puebla: habríamos ganando antes. Era un futbolista sensacional. Viví su lucha como si fuera de la familia. Ahora trabaja para el club. Una mañana  en el aeropuerto de El Prat una mano me acarició embarcando rumbo a Granada. Era él, Rojo, que iba en misión de espionaje futbolístico. El aeropuerto… Una de sus hijas murió en el accidente de Spanair/Barajas. Era azafata de la compañía.

Lo vivías todo con ellos. El asunto se fue degenerando con la llegada de periodistas a los clubes. Y entrenadores que les animaron a ir cerrando puertas, relaciones. La mayoría de periodistas que trabajan en los clubes son unos consumados gandules. Cuanta menos relación periodista/jugador menos trabajo para ellos. Excepciones haylas, claro. Pero es eso mayormente. El crack de hoy es una multinacional si es crack gordo y algo parecido si se lo cree. A su alrededor pulula un personal cuyo objetivo es meterlo en una urna y tirar la llave. El fútbol es ahora una trinchera, sí. La élite es difícilmente abordable. Si vas descendiendo en el escalafón puedes encontrar rendijas por donde establecer un contacto cálido, directo, con el futbolista. La tarea es dura y cansa. Te acabas borrando. Y perdemos todos, sobre todo porque el fútbol, como cualquier actividad humana, es efímera. Nunca olvidaré otra tarde en El Prat. Coincidí con el Chapi Ferrer, íbamos a Madrid, a un programa de La Sexta. En estas llegó un chavalín y me preguntó ¡a mí! que como veía al Barça. No conocía al Chapi, que no hacía mucho había dejado el fútbol. Era el periodista al que veía por la tele su referencia. Una broma infantil.

Recuerdo con nostalgia aquellos viajes. Fumando con Cruyff en la cola de un avión. Hablando de arte con Migueli. Bromeándole a Raúl… Hoy es otra cosa y por eso se agigantan los Juegos Olímpicos. La facilidad con que un tipo, y por poner solo un ejemplo, como Gervasio Deferr, gimnasta, dos oros y una plata olímpica, espera diez minutos a que el fotógrafo acabe su trabajo con Yao Ming, que ha aparecido por la villa olímpica y le da dado un abrazo a Rafa Nadal. ¡Es la foto! O como Pau Gasol, tras 40 minutos de conferencia de prensa en inglés y otros 40 en castellano atiende personalmente al colega de una radio al que le falló ‘la casete’. La víspera de jugarse el oro con los yanquis.

La burbuja del fútbol. Una pena. Tú a Boston y yo a California. Cuando lo mejor, y bien que se plasmaba en cualquier texto, era la cercanía, el conocimiento. El llamar al teléfono de la casa de un crack -Hugo Sánchez y tal- no encontrarle y que te atendiera al quinto intento. No había móviles. Ni guasps. Era todo más fácil.

(Nota final. ¿Qué de nuestro lado hay culpa? Seguro. Mucho de lo nuestro también ha ido a peor. En realidad es irrecuperable. Lo lamento por los jovenes periodistas. Y por lo futbolistas jóvenes. No saben lo que se pierden)

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