Nacida en el Puerto de Santa María (Cádiz). Criada entre volantes, lunares y alfileres. Y ahora, diseñadora de moda flamenca con más de veinte años de trayectoria profesional. Ángeles Verano es una auténtica flamenca con arte y simpatía. Así lo revela en su taller, en la sevillana calle Cuesta del Rocío donde sus máquinas van a todo coser y se respira un aire fresco y con mucho color. 

 

De asesora fiscal a diseñadora de moda flamenca… ¿Cómo surge ese cambio?

Un día me di cuenta de que estar todo el día entre asuntos burocrático, no era lo que me apetecía. Yo quería crear y desarrollar el mundo de la moda flamenca, porque lo llevo en los genes. Mi madre fue una de las mejores modistas del Puerto de Santa María.

¿Quién te hizo tu primer traje de flamenca?

Mi madre. Me acuerdo de un vestido que me hizo, para mi muy especial, porque todos los lunares estaban cosidos a mano, era una auténtica joya.

¿Te inspiras en tu madre a la hora de crear?

Siempre, y me hubiese gustado tener la habilidad que tenía ella, ser muy detallista con sus manos. Era capaz de hacer patrones sin haber tenido una formación. Los artistas nacen y, ella lo era.

¿Tienes la misma ilusión ahora que cuando empezaste?

La misma. Me apasiona este mundo y me identifico al 100%. Soy una gran afortunada por hacer lo que quiero hacer. No me doy cuenta de las horas que paso diseñando, porque es mi vida.

¿Nunca pensaste dejarlo?

No, nunca.

“El traje debe de ser un estilismo completo”

¿Qué es lo que no le puede faltar a una flamenca?

El mantoncillo. Es una prenda muy característica, que le da al traje esa esencia flamenca. Un traje de flamenca no es solo el traje, es el conjunto de los zapatos, los pendientes, la flor… un estilismo completo es lo que debe llevar una flamenca.

¿Cómo es la flamenca de Ángeles Verano?

Muy flamenca. Es una mujer atrevida e innovadora, pero sin perder la elegancia. Alguien que tiene su propio estilo y lo transmite en sus diseños.

¿Cómo definirías tu estilo a la hora de diseñar?

Muy marcado. En mí trayectoria he innovado en tejidos y he sido de las pioneras en bajar los talles y eliminar las mangas. He utilizado pieles, transparencias, cueros, pero todo en su justa medida. Todo el que entra en mi taller sabe que ese diseño va a ser exclusivo.

¿Qué sientes cuando ves tus colecciones desfilar por la pasarela?

Satisfacción. Por todo el trabajo y sacrificio que hay detrás. Lo difícil de este trabajo es crear una firma con un sello personal, definido e identificable, y yo lo he conseguido. La gente cuando ve mis colecciones sabe que son de Ángeles Verano, y esa es mi mayor satisfacción.

 

¿Hay algún desfile que te haya marcado más?

Si, el desfile de este año “Caminando entre volantes”, ha sido el mejor desfile de mi vida. No podía haber elegido un sitio mejor, la Fundación CajaSol, un lugar emblemático en pleno centro de Sevilla se llenó de embrujo y magia, junto con mis familiares, amigos y personas conocidas, que me hicieron vivir mí mejor desfile.

“En la moda se puede evolucionar, crear y avanzar, sin perder la raíz”

¿Qué tiene de especial la colección “Caminando entre volantes”?

Caminar sola, eso es lo especial. Reivindicando la flamencura y volviendo a los inicios, rescatando las raíces del traje de flamenca. En esta colección he podido rescatar antiguos bolillos de Isabel Blasco y tiras bordadas de Sevimer, para demostrar que se puede evolucionar, crear y avanzar en la moda, sin perder la raíz.

Este año especialmente, ha sido la flamencura el auténtico brillo de mí colección, utilizando más lunares que nunca.

¿Cómo recuerdas tus 26 años de carrera profesional?

Como un abrir y cerrar de ojos. He sido tan feliz, he vivido tantas cosas bonitas y he conocido a gente tan maravillosa, que con esto me siento más que pagada. Amo lo que hago.

¿Cómo te ves dentro de unos años?

Igual que estoy ahora. Quiero estar unos años más disfrutando de mi trabajo. Y cuando llegue el momento en el que deje de disfrutar de lo que hago, lo dejaré. Y me iré con la cabeza bien alta, y con mucho orgullo de haber contribuido en la evolución del traje de flamenca.

¿Cómo vive la feria una auténtica flamenca?

A tope. La feria es una eclosión de color y alegría. Sevilla cambia por completo. La ciudad se paraliza.

Y para finalizar, ¿te queda algún sueño por cumplir?

No. Este año he conseguido hacer el sueño de mi vida. He podido hacer en solitario un evento en magnitud y con una aceptación increíble de mi clientela y de la sociedad sevillana.

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