Recuerdo que a principio de año leí un artículo de Antonio J. Rodríguez llamado ‘La generación’: historia del último ‘boom’ de la literatura española. En él se relataba el protagonismo alcanzado por mujeres nacidas en los ochenta y noventa dentro del panorama literario actual. Me dije: quédate con todos esos nombres. Y eso hice. Que Alejandra Parejo fuese uno de ellos no me parece nada descabellado. Con su primera novela, «Una familia normal» (Temas de Hoy), nos llega una voz fresca, evocadora y preocupada por los conflictos vitales. Como argumento principal se nos presenta la disyuntiva de la protagonista, Olivia, que se queda embarazada justo cuando le ofrecen el mejor proyecto de su carrera profesional. ¿Debería anteponer el ser madre a pesar de que no crea que es el mejor momento para serlo? ¿Sería una egoísta si se antepone a sí misma y a su trabajo? ¿Cómo podría decepcionar a tantas personas ilusionadas con ese bebé?
La autora no despejará esas dudas en esta entrevista, pero sí nos acercará su mirada sobre algunos temas tratados en la novela y nos contará cómo se creó de cero «Una familia normal» 

 

¿Cuáles son los escritores que han influido en tu creación literaria?

Más que influir en mis textos, diría que hay escritores que han influido en mi vida; al final, escribo porque me encanta leer y me alivia escribir. Para mí, Virginia Woolf o Toni Morrison son imprescindibles, pero también me ayuda mucho leer a contemporáneas como Laura Ferrero, Luna Miguel, Lucía Baskaran o Elisa Levi. Normalmente, los libros que me suponen un reto son con los que más aprendo y que gracias al curso de narrativa de la Escuela de Escritores he aprendido a mirarlos y leerlos de otra manera.  Por ejemplo, en una primera lectura de Las olas, de Virginia Woolf, no entendí nada. Luego, poco a poco, empecé a comprenderla y apreciarla, cambiando la visión que tenía de ella.

«Más que influir en mis textos, diría que hay escritores que han influido en mi vida; al final, escribo porque me encanta leer y me alivia escribir»

Es la primera novela que publicas y lo haces con un gran sello. ¿Cómo ha sido trabajar con una editorial? ¿Por qué Temas de Hoy?

Ha sido lo mejor que me ha podido pasar dentro del mundo editorial. Escribir un libro era un sueño y se ha cumplido con todos los pequeños matices que me podría haber imaginado: unos buenos editores, un equipo maravilloso con el que me siento muy cuidada y arropada… Temas de Hoy ha sido lo mejor de este último año, somos como una familia. Respecto al porqué de su elección, la verdad es que me siento muy identificada con sus valores y el tipo de libros que defienden. Nos elegimos mutuamente y me han dado mucha libertad, me han permitido crear y cambiar lo que viera conveniente, y defender mis ideas hasta el final.

¿Has tenido o te has impuesto alguna rutina de escritura? ¿Ha sido complicado conciliarla con tu vida laboral?

Sí, me impuse unos tiempos. A raíz de una estructura, cada día tenía que escribir un par de capítulos. Si no lo conseguía, lo sumaba al día siguiente. Intentaba siempre cumplir porque para mí es muy importante la constancia, creo que nadie puede escribir un libro si no es constante. Aunque no estaba igual de inspirada cada día o todo lo bien que necesitaba para escribir. En esos momentos pensaba que no llegaría a la fecha de entrega… ¡Pero llegué!

No me costó compaginarlo con mi trabajo porque al ser freelance puedo organizar mi tiempo como crea conveniente. Sí es cierto que cuando mis clientes tenían necesidades en algún momento en el que yo estaba escribiendo la novela, tenía que cortar y poner por delante al cliente.

En el libro se menciona que lo que la protagonista deseaba ser de mayor una buena mamá. ¿De pequeña habías pensado en ser escritora?

Diría que sí, pero nunca me lo planteé de forma explícita. Desde pequeña mi vía de escape ha sido la escritura; de hecho, mi madre siempre me recuerda que no paraba de escribir y que las cosas importantes las decía por carta. Ser escritora lo veía muy lejos y complicado, pero si miro hacia atrás veo que todos los caminos de mi vida me han llevado a esto. Escribo desde siempre y esta es la forma tangible de decir: oye, que al final sí que lo soy.

«Temas de Hoy ha sido lo mejor de este último año, somos como una familia. Nos elegimos mutuamente y me han dado mucha libertad, me han permitido crear y cambiar lo que viera conveniente»

Olivia, la protagonista de la novela, busca tener una familia normal. ¿Qué significa tener una familia normal y por qué lo ambiciona tanto? ¿Crees en la existencia de familias normales?

Lo normal no existe. Lo normal es lo que nos han impuesto desde muchos lados: lo que nos dicen en el colegio, la religión, la política… Lo normal debería ser lo que nos hace felices a cada uno. En este caso, Olivia lo que anhela es tener lo que está bien visto, pero lo que realmente busca es estabilidad, ya que es algo que no tiene.

Para mí existen las familias buenas, las que te aceptan tal como eres y a las que puedes volver cuando sea. Un sitio acogedor en el que puedas ser tú mismo y la gente te arrope. La norma nos quita libertad y no hay nada mejor que una familia buena y libre que se da amor.

Cada capítulo del libro es un año; se alterna entre 1998, con la Olivia niña, y 2018, con la Olivia adulta. Cuéntanos cómo has plasmado esas dos voces tan diferentes de una misma persona.

Comencé escribiendo con Olivia en el presente. Hice unos 10 capítulos y sentí que me faltaba algo. Un día estaba redactando un ejercicio de clase y me salió esta voz infantil. Empecé a escribir como una niña pequeña y me di cuenta de que los pensamientos de los niños no tienen filtro, son más inocentes y puros. Me pareció una voz perfecta para integrarla en la novela.

Olivia en el pasado tiene muchas frases cortas, es muy directa, más con lo que piensa que con lo que dice. No conoce qué son los juicios, juzga un poco por lo que ella cree que está bien sin saber hacia dónde va. Intenté tratarla como una “miniadulta” que es capaz de razonar las cosas a su manera. En cambio, la Olivia adulta tiene muchas dudas, pero sabe lo que se espera de ella. Utiliza frases más largas y elaboradas, con mayor carga de significado. Es más reflexiva.

De pequeña Olivia quería enterarse de todo lo que ocurría a su alrededor, como la mayoría de los niños. Sin embargo, solo conseguía evasivas. Desde tu perspectiva, ¿deberían los adultos tratar de comunicarse mejor con los niños e intentar dar respuesta a todas sus preguntas?

Hay información que no se les puede dar a los niños porque su experiencia no les permite comprender algunas cosas, pero creo que hay que saber qué ocultar y qué no para que tengan herramientas y puedan enfrentarse a ciertas situaciones. Sobre todo, tenemos que comunicarnos con ellos y ponerle nombre a cada sentimiento porque cuando eres un niño y tienes angustia, ansiedad, ira, miedo… Son sentimientos que no sabes organizar y ni ponerle nombre. Creo que sería de gran ayuda para entenderlos mejor.

 

Por mucho que hayan cambiado los tiempos, las mujeres seguimos llenas de exigencias que cumplir: con la maternidad, el cuerpo o el trabajo. Durante la narración, vemos la evolución de los personajes femeninos. ¿Qué crees que hace falta para que todas estas exigencias desaparezcan o se mitiguen?

Tenemos una gran culpa y una gran losa encima que nos hace estar más preocupadas por lo que los demás piensan y quieren que seamos, en vez de pensar en lo que de verdad queremos nosotras. Lo que tiene que cambiar realmente es el discurso hacia las mujeres, la educación, lo que nos dicen, cómo nos hablamos o tratamos entre nosotras, la forma en la que nos retratan las películas, series o libros… Queda mucho por hacer todavía.

«las mujeres tenemos una gran culpa y una gran losa encima que nos hace estar más preocupadas por lo que los demás piensan y quieren que seamos, en vez de pensar en lo que de verdad queremos nosotras»

Uno de los temas en los que se enfoca la novela es en la libertad de la mujer, sobre todo a la hora de decidir si seguir con un embarazo o interrumpirlo. ¿Qué les dirías a todas aquellas mujeres que no se plantean abortar por la presión social y los “qué dirán”?

Les diría que fuesen libres. Yo no puedo dar consejos, pero la libertad de cada uno es lo más importante. Tenemos que decidir libremente qué hacer con las consecuencias que eso conlleve, sin hacer daño a nadie. 

Por último, recomiéndanos un libro que te haya marcado.

Por qué lloran las ciudades, de Elisa Levi (Temas de hoy). Me ha permitido acercarme a la muerte y al suicidio de una manera muy acogedora y desgarradora a la vez. También me ha ayudado a comprender el suicidio y a empatizar con él.

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