“¿Que qué tal “¿A quién te llevarías a una isla desierta?” hum… está muy bien, tienes que verla”

Pero vayamos al principio. Las películas de “jóvenes” son un clásico en el cine. Da igual de que generación se hable, y de qué tipo de jóvenes. Se podría decir que es uno de los “generos” más utilizados del cine. Dudas, alegrías y desilusiones son consustanciales a la juventud que en palabras de Churchill es la única enfermedad que se cura con el tiempo. Desde “Historias del Kronen”, a “Grease”, de “Porkys” a “Clerks” , es muy difícil que de una manera u otra una de este tipo de películas no estén en tus recuerdos cinematográficos. ¿El riesgo? Pues obvio… el tremendo “esto ya lo he visto”. Ya se sabe, películas manidas, de final feliz, con exaltación de la amistad y de la bondad siempre triunfa.

 

“Pues no. Esta es diferente. En serio, hazme caso”

Porque “¿A quién te llevarías a una isla desierta?” es autocrítica. Y además no hay gangs fáciles, ni desesperación sexual, ni refrotamientos forzados. Porque esta más cerca de los “Los amigos de Peter” que de “American Pie”.

 

“Que sí, que están María Pedraza y Jaime Lorente, pero te vas a sorprender, en serio”

Los actores están bien, incluso muy bien. Estan “normales”. El caso de María Pedraza es curioso. En pocos meses ha pasado de ser una influencer que actuaba a ser «una actriz». Y si bien es cierto que su mejora desde sus primeros papeles ha sido continuo, en esta cinta da un salto realmente importante. ¿Mérito del director? seguro, pero de donde no hay, no se saca. Y de María se saca. Está contenida, seria, y sin abusar de miradas lánguidas ni de recursos tan estudiados como manidos. Habrá que ver si otros directores también saben encontrar la “veta artística” de María. Y si bien tanto Jaime Lorente como Pol Monen están muy acertados, sin duda la revelación de la película se puede considerar a Andrea Ros, que interpreta quizás el papel más interesante, pero difícil, de la cinta. Porque su Celeste es brillante, honda, entendible, con recovecos. Es creíble. Punto para Andrea y ahora tiene el servicio. Esperemos que tanto ella como quién tienen que darla la oportunidad sepan hacerlo. Es una gran actriz.

 

“Hay frases que están muy bien… “Nos pasamos la vida diciendo lo que vamos a hacer… y no hacemos nada”. Y hay más, eh, y hay más”

Jota Linares y su equipo han hecho una pequeña gran película, trufada de detalles y guiños. Es una película para buscar y encontrar. La canción elegida, el detalle de la azotea, el MIR versus el cine, relaciones, frases, miradas. Se nota que viene del teatro. En el mejor de los sentidos. Es lo que hay y lo que te imaginas, y haces que te lo imagines. La película te conduce por un buen camino, desde un comienzo interesante y un final adecuado. La Ruta 66 de un puñado de jovenes, un mapa sin estaciones.

 

«Bueno, que hay que verla, en serio. La tienes en Netflix. Y el Jota este mola.»

Jota Linares se puede sentir orgulloso; hace que te conmuevas, pero sin lagrima fácil. Es algo más. Es un drama, pero poco, más bien se puede decir que es una realidad tamizada. Es un desenfoque buscado, como en la primera escena de la cama. Sin duda, director a seguir.  Hace pocos mes es el joven director gaditamno presento «Animales sion collar», un thriller político visceral e intenso, un film dificil de rodar. Ahora da una nueva vuelta de tuerca a su trabajo con una película totalmente diferente. Ha demostrado cintura e imaginación. Y sí, hay que ponerlo (recurso manido pero en este caso es casi obligatorio)… es una de las grandes promesas del cine español

 

“¿A quién te llevarías a una isla desierta?” está dando que hablar. Es lógico. Es muy Netflix, muy “ya”. Seguro que la vas a acabar viendo»

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