No es la primera vez, tampoco será la última, que escribo sobre Gestación Subrogada. Me temo que no será la última vez que escriba acerca de la irresponsabilidad de buena parte de la clase política de señalar a un modelo de familia y de escupir odio hacia las familias formadas por Gestación Subrogada; todo esto aliñado con un silencio que sonroja por parte de mujeres y hombres que son favorables a regular pero callan por miedo a sufrir el linchamiento de sectores radicales y hegemónicos de la sociedad. Y el progreso, queridos y queridas míos, nunca se construyó abrazando el miedo.

«Señalar, negar la filiación y demonizar a las familias formadas por Gestación Subrogada contraviene el artículo 8 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, tal como nos señala el Tribunal Europeo de Derechos Humanos»

Señalar, negar la filiación y demonizar a las familias formadas por Gestación Subrogada contraviene el artículo 8 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, tal como nos señala el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. El Fondo de Poblaciones de Naciones Unidas también considera que la mejor forma de prevenir los abusos es la regulación, y líderes nada sospechosos de explotar mujeres como el Presidente José Luis Rodríguez Zapatero o Mónica Oltra ya manifestaron públicamente que regular es la mejor opción para proteger a los menores  y a las mujeres y personas con capacidad de gestar.

Portugal insiste en el camino de la regulación, incluso su Alto Tribunal ha señalado que la actual propuesta es mejorable pero que la Gestación Subrogada per se “no supone vulneración de Derechos Humanos”. Canadá, Reino Unido o Australia también tienen regulado este procedimiento en su modalidad altruista. El Progreso es imparable, y la ciencia, tal como señalan los tratados internacionales, está y tiene que estar al servicio del progreso de la humanidad y tiene que estar para garantizar el máximo nivel de salud posible, y dentro de la salud se encuentra la salud sexual y reproductiva; en base a eso se han regulado e incorporado al sistema nacional de salud las prestaciones de Fecundación In Vitro: en España también se ha considerado que la salud reproductiva, siguiendo tesis de Naciones Unidas, forma parte del derecho a la salud, que es un Derecho Humano. Quien expone que ser padre/madre (esto es, reproducirse) no es un derecho, tiene muy difícil explicar por qué la FIV o el método ROPA deben seguir en la cartera de prestaciones públicas española.

«La sociedad no está para tener que soportar el miedo ni para tolerar la imposición de una u otra moral. Los políticos no están para practicar el autoboicot o la cobardía»

La sociedad no está para tener que soportar el miedo ni para tolerar la imposición de una u otra moral. Los políticos no están para practicar el autoboicot o la cobardía; la política debe ofrecer soluciones a la gente, mirar hacia fuera y plantear soluciones justas. Entiendo que haya realidades que nos molesten, que nos incomoden o que prefiramos negar, pero la realidad, tozuda, seguirá ahí, aunque practiquemos la hipocresía como estilo de trabajo. El dogma, las religiones laicas, llevan con nosotros muchos años y son tan difíciles de deconstruir como las religiones teístas clásicas. Pero debemos insistir en su deconstrucción si queremos apostar por el progreso.

Arremeter contra las familias formadas por Gestación Subrogada, contra sus hijos e hijas, a los que llaman “alquilados”, contra las mujeres que los gestan, a las que cosifican llamándolas “vasijas”, y contra los padres y madres de intención, a los que llaman explotadores, está más cerca de la conculcación de Derechos Humanos que de otra cosa. La diversidad familiar ha llegado para quedarse, y los derechos reproductivos son de toda la humanidad, no de uno u otro género.

En la gestación subrogada ética que defiendo no se alquila nada: se dona la capacidad de gestar. Como en la donación de esperma o de óvulos se dona el material genético, no se alquila y no se compra, se dona. La Gestación Subrogada que propongo es una donación de la capacidad de gestar: si afirmamos que en la Gestación Subrogada se alquila siempre el cuerpo de la mujer, terminaremos afirmando que los/las donantes de esperma o las/los donantes de óvulos venden su material genético en España. Siguiendo estos planteamientos habría que prohibir también la donación de gametos. A decir verdad, siguiendo esos parámetros, habría que terminar por prohibir todo aquello que atente contra el modelo tradicional de familia, o contra todo aquel modelo en el que el hombre también asuma el rol de cuidados o en el que la mujer cis no sea la que ha gestado y parido su propio hijo.

Reitero mi apoyo a las familias formadas por Gestación Subrogada; reafirmo mi defensa de la diversidad familiar. A los que señalan indecentemente a este modelo de familia decirles que llegará el día en el que el dedo acusador se gire, y serán ellos y ellas los que tendrán que explicar por qué fomentaron el odio hacia este tipo de familia. Cuando un niño sea insultado en el colegio o sus padres sean señalados, toda esta clase política abonada al odio como estilo de trabajo será responsable directa y la sociedad condenará este hecho.

Mientras, somos muchos los que no callaremos. Estaré siempre enfrente de estos odiadores profesionales, de estos políticos metidos a hinchas radicales que ejercitan cada día, con esmero, el arte de la ignorancia y de las vísceras. Políticos que necesitan señalar al no normativo, al diferente, en vez de dialogar serenamente, para sentirse así más importantes en una tribuna que no se merecen. Para anestesiar su nula capacidad política. Pan y circo. Y, repito, vísceras. Muchas vísceras.

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