Los filipinos han hablado. Su próximo Presidente será Bongbong Marcos, hijo del dictador Ferdinand Marcos. La Vicepresidencia se la han confiado a Sara Duterte-Carpio, la hija del actual Presidente, Rodrigo Duterte.

Conocido como el Trump filipino, Duterte ganó las elecciones de 2016 gracias a sus promesas de mano dura contra el crimen y su discurso populista. Su mandato se ha caracterizado por la corrupción, la guerra sucia contra el narcotráfico, el terrorismo de Estado y… su elefantiásica popularidad.

«El próximo Presidente de Filipinas será Bongbong Marcos, hijo del dictador Ferdinand Marcos»

Para su desgracia, la constitución del país no admite la reelección presidencial. Como en México, sólo puedes ocupar el cargo un sexenio en toda tu vida. A propósito, la lógica de esta previsión constitucional, aprobada después de la caída de Ferdinand Marcos en 1986, es evitar que ningún mandatario se eternizara en el poder.

Por supuesto, nadie es culpable de la identidad de sus padres. Aunque Bongbong Marcos y Sara Duterte no sólo no reniegan de sus progenitores, sino que los reivindican. Como mucho, Bongbong Marcos ha admitido “errores” y algún que otro “exceso” en el gobierno de su padre. Sin duda es poco original con los eufemismos, cuando hace referencia al asesinato, la tortura y/o el encarcelamiento de 100.000 filipinos a lo largo de sus 21 años en el poder.

Los analistas se dan de cabezazos contra la pared. Parece evidente que mucha gente que participó en las manifestaciones para echar al padre ha votado ahora al hijo. ¿Por qué ocurre esto? Se culpa a las redes sociales donde el negacionismo filipino se ha hartado de poner en duda los crímenes de Ferdinand Marcos, en especial, su corrupción.

«mucha gente que participó en las manifestaciones para echar al padre ha votado ahora al hijo»

La dictadura filipina de 1965-1986 se considera una cleptocracia. Este término describe aquellos gobiernos autoritarios donde el enriquecimiento personal de su líder y jerarcas se convierte en la principal acción de su gobierno, hasta extremos verdaderamente patológicos de rapacidad.

Alguien me dirá que todos los dictadores roban. Sin duda. Es más, algunos gobernantes que no son dictadores también roban a manos llenas. Por otro lado, incluso si no mete directamente la mano en la caja, todo dictador se enriquece ya pocos reparos le hace los regalos de su corte de aduladores: fincas, mansiones, joyas, obras de arte…

Duterte pidiendo matar a quien viole la cuarenta de COVID.

La cleptocracia implica un salto cualitativo y cuantitativo. El expolio del país por sus gobernantes alcanza cuotas difíciles de comprender, si es que quieren conservar el poder. De ahí que a menudo se plantee que algunos dictadores muestran tendencias sádicas y paranoicas psicopatológicas, otros plantean dudas sobre su salud mental en la necesidad de acumular que manifiestan.

No es fácil estimar las cifras de fortunas obtenidas de manera ilícita, pero Ferdinan Marcos se considera el segundo o tercer gran cleptócrata de la historia. Durante su mandato amasó entre 5.000 y 10.000 millones de dólares. En vida sólo superó su voracidad pecuniaria el dictador indonesio Suharto, quien aún ostenta el récord de saquear entre 15.000 y 35.000 millones de dólares a su pueblo. En la actualidad, se estima que el ex Presidente de Zimbawe, Robert Mugabe podría haber desbancado a Marcos como medalla de plata, aunque no es fácil precisarlo, ya que las estimaciones sobre su fortuna oscilan entre los 4.000 y los 8.000 millones de dólares.

«Sara Duterte-Carpio, la hija del actual Presidente, Rodrigo Duterte, será la próxima Vicepresidenta»

Después de ellos, la lista está más clara. El ex Presidente de la República Democrática del Congo, un dictador de rostro simpático, Mobuto Sese Seko expolió unos 5.000 millones de dólares. Su colega nigeriano, Sani Abacha habría robado entre 2.000 y 5.000 millones. A mucha distancia se encuentra ya el ex Presidente Yuguslavo Milošević, que en plena guerra civil se agenció 1.000 millones de dólares.

Bongbong Marcos, Presidente Electo de Filipinas.

Como suelen hacer los simpatizantes de cualquier dictador, sus defensores minimiza la importancia de sus víctimas mortales. Se acude al argumentario de clásico de “las cifras de muertos exageran”, “100.000 en 21 años y una población de 100 millones no es tanto” o “Marcos no sabía nada”. Sus torturades y verdugos operaban a sus espaldas. Bueno, los nazis han cuestionado la existencia misma de El Holocausto, la cifra total de muertos o que Hitler conociera los detalles, así que supongo que, por amargo que resulte, no hay de qué sorprenderse.

Lo chocante es que la mayoría de los filipinos parecen haberse autoconvencido de que los Marcos no robaron nada. Cuando su régimen cayó, el Presidente estadounidense Reagan dio asilo a Marcos y su familia en Hawái. Allí moriría poco después el dictador. Sin embargo, su esposa e hijos no tardaron en regresar a Filipinas, donde las fortunas gestadas al amparo de su dictadura no tardaron en echarles una mano para rehabilitar su imagen.

«Imelda distó una Primera Dama orillada del poder. […] Mariposa de Hierro la llamaban»

La viuda, Imelda Marcos consiguió hacerse elegir diputada en 1995. Esto le concedió inmunidad parlamentaria para recuperar y gozar su inmensa fortuna y propiedades. Durante la dictadura de su marido, Imelda distó una Primera Dama orillada del poder. Ostentó varios cargos en el gobierno de su marido, entre otras Gobernadora de Manila durante una década. Mariposa de Hierro la llamaban. No por casualidad nos referimos a la tiranía de Marcos como la dictadura conyugal.

Ferdinand e Imelda Marcos

Su gusto por las joyas y la ropa, la llevaron a popularizar su imagen nacional e internacional como icono de la moda. Una consorte fashion es una treta cada vez más habitual de los dictadores para blanquear sus gobiernos con una imagen de modernidad. Además de Imelda Marcos, Asma al Ásad, esposa del actual dictador sirio, o la ex emperatriz de Irán son grandes ejemplos de esta estrategia.

Esta imagen chic y la aparente sencillez de carácter, casi la ignorancia que ha mostrado en todas sus entrevistas, le ha valido una gradual reconquista de la popularidad de su pueblo. ¿Cómo una enamorada de joyas, vestidos y zapatos iba a estar al corriente de los tejemanejes sucios de su marido? Por supuesto, sus poderos amigos la han ayudado a reconstruir su familia como establishment político del país. La propia fortuna exiliada de su marido también ha ayudado lo suyo claro.

Leni Robredo, Vicepresidenta de Filipinas (2016-2022).

Costaba pensar en un sucesor de Duterte peor que Durterte, pero Bongbong Marcos puede serlo, ya que llega al poder de la mano de los mismos círculos corruptos que su padre creó y alimentó.

El sistema electoral filipino hace que el Presidente y el Vicepresidente se elijan por separado. En 2016 Duterte contaba con que Bongbong sería electo como su Vicepresidente. Contra todo pronóstico, Leni Robredo le derrotó en las urnas convirtiendo así la vicepresidencia en la principal portavocía de la oposición a Duterte. Aunque Robredo se ha presentado como candidata presidencial, la historia no se ha repetido y Marcos Jr. le ha ganado esta vez. Tampoco ha habido una alternativa fuerte entre candidatos a la vicepresidencia para desplazar a la hija de Duterte.

Serán seis años dignos de analizar, mejor desde fuera de Filipinas.

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