La semana pasada cuatro chagosianos volvieron a pisar una de sus islas de las que fueron expulsados hace cincuenta años. El acto fue simbólico. No tendrá repercusiones legales, al menos no inmediatas, pero sin duda emocionó a sus protagonistas.

El archipiélago de las islas Chagos se ubica en medio del Índico que el Reino Unido considera el Territorio Británico del Océano Índico. Este puñadito de islas y atolones se encuentra hoy huérfano de población autóctona. En su isla principal, Diego García, existe una base portuaria británica y es que junto a Las Malvinas, las Chagos constituyen una de las más fructuosas reservas pesqueras del mundo. Sin embargo, la mayor parte de su población transitoria es estadounidense, concretamente, militares.

“La semana pasada cuatro chagosianos volvieron a pisar una de sus islas de las que fueron expulsados hace cincuenta años.”

Desde 1974, la C.I.A. y el ejército de EE.UU. disponen de una base en Diego García cuyo siniestro sobrenombre en la zona es “el Guantánamo del Índico”. Aunque poco conocida, esta instalación juega un rol clave en la geopolítica de seguridad y defensa en la región del Índico desde la Guerra Fría. Como anécdota, parece que la misión que acabó con Bin Laden, el líder terrorista de Al Qaeda, en 2011, pudo partir de esta isla o haber sido evacuada desde allí. Aclaremos que esto nunca se ha confirmado.

Para el Reino Unido este archipiélago es un negocio redondo: saca dinero a espuertas de la pesca y, además, cobra un nada modesto alquiler del gobierno norteamericano. ¡Qué suerte que las Chagos estén deshabitadas! Si no, tendrían que compartir con sus habitantes lo beneficios de la pesca y los dólares de Washington. Vaya, esto último suponiendo que a los nativos les hiciera gracia tener una base militar en su isla y no se opusieran.

“Desde 1974, la C.I.A. y el ejército de EE.UU. disponen de una base en Diego García cuyo siniestro sobrenombre en la zona es el Guantánamo del Índico”

Aunque ya se sabe que la suerte se la busca uno. Las Chagos no siempre estuvieron deshabitadas y no fue por propia voluntad que sus habitantes las abandonaron.

En Europa, las primeras noticias de la isla nos remontan al S. XVI cuando el navegante almeriense Diego García, exploraba rutas comerciales a la India por la costa africana bajo pabellón portugués. Merece la pena aclarar que el bueno de don Diego no puso su nombre a la isla principal del archipiélago. Este reconocimiento le llegaría después de muerto.

Cuando los portugueses cartografiaron las islas advirtieron que estas presentaban una curiosa orografía. La silueta de sus largos atolones sobre el mar formando una especie de lagunas internas les evocó las heridas circulares de Cristo en la cruz. Esta metáfora sutil les llevó a bautizar a las islas como “Chagas” o llagas.

Chagos map.PNG

Nuestros vecinos lusos establecieron una pequeña base en las islas, pero esta nunca tuvo población permanente. Las islas eran demasiado pequeñas y estaban demasiado cerca de las Maldivas, que sí tenían población autóctona. En poco tiempo, las Chagos fueron abandonadas por Lisboa.

Mientras tanto, los holandeses habían abandonado la isla de Mauricio, circunstancia que aprovechada por la monarquía francesa para asentarse en Mauricio, Martinica y otras islas índicas, entre ellas las Chagos. Durante el reinado de Luis XV, los negreros franceses secuestraron a habitantes de la zona de Mozambique y los llevaron a las Chagos donde les obligaron a trabajar en plantaciones cocoteros para producir aceite de coco. De ahí les llegaría a las islas su segundo sobrenombre, las islas del aceite. Este es el origen de los chagosianos.

“La silueta de sus largos atolones […] les evocó las heridas circulares de Cristo en la cruz de ahí el nombre “Chagas” o llagas.”

Poco después, los ingleses empezaron a poner un pie en el Índico y a reclamar a Francia la soberanía de las Chagos. Durante algún tiempo la cuestión quedó en meras reclamaciones diplomáticos. Sin embargo, en el curso de las guerras napoleónicas, la marina británica ocuparía Mauricio, Martinica, las Chagos y las demás islas galas de la región.

Archipiélago de Chagos
Silueta de Diego García típica de las Chagos, como una llaga en el mar.

Tras la caída del emperador corso, los tratados de paz de París permitieron que Martinica y otras dependencias insulares retornaran a Francia. No así Mauricio y las Chagos que permanecieron bajo bandera británica hasta 1968.

“Durante el reinado de Luis XV, los negreros franceses llevaron a las Chagos”

Aprovechando su posición de superioridad, los británicos forzaron a los representantes políticos de Mauricio a renunciar a las Chagos durante las negociaciones de independencia. El gobierno de Mauricio no era partidario de ceder el archipiélago para siempre, sino a una cesión temporal, pero acabó accediendo en el Acuerdo de la Casa de Lancaster (1965) ante la imposibilidad de optar a la independencia por otra vía.

Teóricamente el acuerdo obligaba al Reino Unido compartir sus beneficios de la explotación natural de recursos de las Chagos con Mauricio. Pero parece ser que Londres nunca terminó de interpretar bien la cláusula que su propio gobierno había redactado.

“los británicos forzaron a los representantes políticos de Mauricio a renunciar a las Chagos durante las negociaciones de independencia”

Lo peor, sin embargo, estaba por llegar. Washington y Londres querían aprovechar las islas para fines militares y la población estorbaba. Así pues, entre 1967 y 1973, los 3.000 habitantes de las Chagos fueron brutalmente deportados por la fuerza a las Seychelles, Mauricio o el propio Reino Unido.

Las barcazas inglesas eran cargadas a la fuerza de chagosianos y los embarcaban hacia un rumbo desconocido durante días o semanas. Ni hace falta aclarar que embarcaban con lo puesto.

Este el principio de una doble reivindicación: la de Mauricio por recuperar su territorio y el de los chagosianos por regresar a su tierra.

“entre 1967 y 1973, los 3.000 habitantes de las Chagos fueron brutalmente deportados”

En la última década, los tribunales británicos dieron la razón a varios chagosianos. Tenían derecho a volver a su isla. En 2015 el gobierno inglés se comprometió a facilitar este proceso, pero un año más tarde cambió de parecer pues “el contribuyente británico no tenía por qué pagar los costes de repoblar y hacer habitable de nuevo” Diego García u otras islas del archipiélago.

Bandera de los nativos chagosianos (naranja, negra y turquesa) y bandera de Mauricio (roja, azul, amarilla y verde).

El golpe más demoledor para el Reino Unido llegó en 2019. A raíz de una pregunta planteada por la Asamblea General de Naciones Unidas, el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya falló que el Reino Unido no había respetado el principio de autodeterminación de los pueblos colonizados en las Chagos. Demoledora y contundente, el dictamen judicial deja claro que las Chagos son parte de Mauricio y que todo el país y no sólo una parte tenía que haber decidido su futuro.

Por cierto, no tiene desperdicio que durante el juicio el Reino Unido declarara que la deportación de los chagosionaos fue un suceso lamentable y que ojalá nunca se hubiese producido. Eso sí, en cuanto les preguntaron si entonces estaban dispuestos a dejarlos volver respondieran que “no”. El colmo del cinismo.

“el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya falló que el Reino Unido no había respetado el principio de autodeterminación de los pueblos colonizados en las Chagos”

El gobierno británico declaró que no reconocía la resolución judicial. Sin embargo, son sus propios tribunales quienes le empiezan a presionar de nuevo, cargados ahora con más argumentos.

En este contexto, que Mauricio enviara un pequeño barco con cuatro chagosianos bajo su bandera y la de las Chagos sin pedir permiso al Reino Unido sí, sólo es un acto simbólico, un viaje de ida y vuelta. Pero Londres no se ha atrevido a bloquear la llegada del barco a unas islas que asegura le pertenecen ni hecho protesta formal alguna. Veremos qué ocurre más adelante, pero la situación favorece ahora a los chagosianos.

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