Al día siguiente de que el Gobierno del Partido Popular, liderado por Mariano Rajoy, lograra sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado que, aparentemente, le garantizaban la gobernabilidad hasta finales de 2019, prácticamente lo que queda de legislatura, la Sentencia de la trama Gürtel ha borrado la sonrisa del rostro de los populares españoles.

Los jueces reconocen en el redactado de su fallo que hubo una caja B en el Partido Popular, que fueron beneficiarios de lo que robaban algunos de sus miembros y, lo que es más grave, que tienen la certeza de que tanto Mariano Rajoy, como otros representantes del PP, mintieron en sede judicial para evitar el reproche social que representaría reconocer que sabían de la trama corrupta.

Ante este escándalo y la alarma social que provoca, los partidos de la oposición, fundamentalmente el Partido Socialista Obrero Español y Unidos Podemos, han decidido unos presentar y los otros apoyar, una Moción de Censura contra el Partido Popular. ¿Lo han hecho porque les ha sorprendido la sentencia Gürtel? Lo dudo. ¿Lo han hecho porque es insoportable para España algo que todos sabíamos desde hace años, que el PP se financió irregularmente? No, lo hacen por interés partidista.

El PSOE, cuyo líder es el peor valorado y el que menos relevancia y presencia política tiene, al no estar en el Congreso de los Diputados (recordemos que dimitió al no poder imponer su voluntad en el Comité Federal del 1 de octubre y así basar su campaña de reelección como Secretario General del PSOE en el martirologio y la pena) se lanza sobre la Moción de Censura como un sediento a una cantimplora. Es una oportunidad de oro para volver a la primera línea, aunque eso pueda tener consecuencias demoledoras para su propia organización y para España entera.

Podemos, cuyo líder y lideresa han traicionado sus principios y valores y dejado a sus bases con la impresión de ser los tontos útiles de un gran negocio, al comprarse una vivienda de lujo, con enorme jardín y piscina, en una de las zonas más exclusivas de la Comunidad de Madrid, han visto el cielo abierto al poder desviar la atención que estaba fija sobre ellos y su consulta trucha a la militancia y poder ponerla sobre el PP y el PSOE.

El árbitro involuntario de esta contienda va a ser, sin duda, Ciudadanos, nuevamente y, como sucedió en la Comunidad de Madrid hace unas semanas, será la formación de Albert Rivera quien incline la balanza con su decisión. Esto es hartamente delicado, pero también supone una oportunidad de los que aún no han tenido responsabilidades políticas serias para demostrar que son un partido confiable para los votantes.

Si desde el PSOE se ve esta Moción de Censura como una posibilidad de poner nuevamente entre la espada y la pared a Ciudadanos que les está haciendo un roto entre sus votantes y desde Podemos se ve como una forma de agitar la calle, único medio en el que se encuentran cómodos y sacan rédito electoral, no quedará otra que desde Ciudadanos se piense en España y en los pobres españolitos de bien que estamos sufriendo la escalada de precios del petróleo, que dispara el precio de la gasolina y con ello, el de todos los productos que necesitamos para vivir. La frágil y desigual recuperación económica española se tambalea porque se había basado en la bonanza económica internacional y ésta, en los bajos precios del petróleo.

Pensar en España y en la delicada situación territorial en la que nos encontramos, con el desafío secesionista catalán en pleno auge, con un líder como Torra, racista, clasista, xenófobo y radicalmente independentista y una mano que mece la cuna, hoy desde Alemania, Puigdemont, que conforman un tándem diabólico para la estabilidad económica y política de España y para su imagen exterior.

¿Cambiar el Gobierno manchado de corrupción de Rajoy por uno encabezado por Sánchez, llevado de la mano por Iglesias y sus afinidades con los independentistas sería bueno para la “cuestión catalana? ¿Disolver el Gobierno del PP y formar otro con miembros del PSOE, Podemos y Ciudadanos es viable? ¿Para aplicar qué políticas? No olvidemos que se acaban de aprobar los Presupuestos Generales del Estado del PP con las enmiendas de Ciudadanos y PNV.

Quizás Ciudadanos pueda apostar por una solución salomónica, al estilo de las desarrolladas en la Comunidad de Madrid y en la Región de Murcia, exigir la dimisión de Mariano Rajoy, implicado en la trama Gürtel como ningún otro miembro del actual gabinete de gobierno, asumiendo así su responsabilidad en todo lo sucedido y permitiendo al Partido Popular seguir presidiendo España.

Quizás el Partido Popular agradecería apartar de la política una imagen, como la de Rajoy claramente ligada con el pasado corrupto: “Luis, sé fuerte, hacemos lo que podemos” y llevar a cabo así la tan necesitada regeneración, renovación o como quieran llamarla, parando así la sangría de votos que vienen sufriendo desde hace meses.

Con esta solución, la dimisión de Rajoy se podría también contentar o animar o dar la excusa perfecta al PNV para que no se sumara a los apoyos del Gobierno Frankenstein que Sánchez podría estar tentado a encabezar en caso de que Ciudadanos no apoye su Moción de Censura y sí lo hagan Podemos y todos los partidos independentistas/secesionistas.

A estas horas, me atrevo a especular que los socialistas presentarán la Moción de Censura, que Podemos no dudará en apoyarla, que se unirán a la fiesta los independentistas pero que no prosperará porque la suma del PP, Ciudadanos, PNV y Coalición Canaria no lo permitirán. Y para doblar mi apuesta, aunque él no esté por la labor, creo que este será el fin de Mariano Rajoy y esto será bueno para España y para los españoles.

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