Para algunos políticos, el Real Decreto 926/2020, de 25 de octubre, que declara y regula el vigente estado de alarma, se parece mucho al manual de instrucciones de IKEA. Saben que en ese textillo tienen las reglas para usar el estado de alarma, pero quizás les puede la pereza, como nosotros ensamblando el mueble.

Al gobierno de Castila y León es para ponerle el vídeo famoso de la niña: “la que has liao pollito”. No cuestiono la nobleza de sus intenciones, ni siquiera la desesperación con la que las adoptan, pero no pueden bajar a media tarde el toque de queda. Otras comunidades piden volver al confinamiento domiciliario.

«el Real Decreto que declara y regula el vigente estado de alarma, se parece mucho al manual de instrucciones de IKEA»

Hay una cuestión que debemos tener clara: el estado de alarma no es un haz de medidas compartimentado y estandarizado. Los arts. 55 y 116 de la Constitución y la Ley Orgánica 4/1981, reguladora de los estados de alarma, excepción y sitio, fijan unos máximos de las medidas a adoptar en cada uno de estos escenarios. Por tanto, el Gobierno y el Congreso cada vez que echen mano de estos instrumentos de suspensión de derechos fundamentales deben concretar unas medidas dentro de los límites.

Ahora mismo, el estado de alarma vigente no permite bajar de las diez de la noche el llamado toque de queda, ni postergarlo más allá de las siete de la mañana. Por cierto, la franja horaria concreta dentro de esa horquilla, la deciden los presidentes de las CCAA y de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, declarados gestores del estado de alarma, en esta ocasión.

Bien, a partir de ahí surge una cuestión: ¿quién y cómo podría llegado el caso modificar el estado de alarma?

Pues aquí la cosa se complica, ya nos falta el manual del IKEA. Ni la Ley Orgánica ni la Constitución dejan claro cómo se modifica un estado de alarma en vigor.

«el estado de alarma vigente no permite bajar de las diez de la noche el llamado toque de queda»

El Gobierno puede declararlo durante 15 días. A partir de ahí, el Congreso se lo puede prorrogar por el tiempo que solicite, en este caso por varios meses. Sí queda claro que al autorizar la prórroga más allá de la quincena el Congreso puede imponer sus condiciones. Ahora bien ¿qué pasa después de eso?

Varias interpretaciones son posibles. Empecemos por la más radical: si no han previsto un sistema de desactivación anticipada, Congreso y Gobierno están atados de pies y manos hasta que termine el estado de alarma. Esta posibilidad carece de sentido: ¿qué sentido tendría para una democracia persistir en mantener los derechos de los ciudadanos suspendidos sin motivo.

Por tanto, con la constitución la mano, el Gobierno, preferentemente, pero también el Congreso podrían levantar o atenuar las restricciones del estado de alarma.

«Ni la Ley Orgánica ni la Constitución dejan claro cómo se modifica un estado de alarma en vigor»

Bien, pero ¿y para endurecer? Hemos dicho que el Gobierno podría levantar el estado de alama ¿verdad? Bien, entonces, podría levantarlo y aprobar simultáneamente otro más estricto. En quince días el Congreso habría de pronunciarse sobre si lo mantiene y en qué condiciones, incluso el Gobierno podría someterlo automáticamente al Congreso.

Un breve paréntesis ¿durante quince días el Gobierno puede suspender derechos y libertades? Desde luego que no. Para empezar están los límites del estado de alarma. Además, si el estado de alarma o su severidad no estuvieran justificados, los ciudadanos podríamos acudir en amparo al Tribunal Constitucional.

Volviendo al caso ¿qué pasa si el Gobierno no quiere endurecer el estado de alarma pero la mayoría del Congreso sí? Bueno, no olvidemos que el Congreso siempre puede cambiar al Gobierno mediante una moción de censura.

¿Pero qué pasa si el Congreso quiere endurecer el estado de alarma sin cambiar al inquilino de La Moncloa? En mi opinión, a falta de claridad, como régimen político parlamentario, el Congreso no debería soportar más restricciones que las que expresamente le estén atribuidas por la constitución.

«¿qué pasa si el Gobierno no quiere endurecer el estado de alarma pero la mayoría del Congreso lo estima conveniente?»

No existiendo una restricción expresa, entiendo que el Congreso podría endurecer por cuenta propia el Estado de alarma. En última instancia, no previendo lo contrario la carta magna, el Congreso podría reformar la ley orgánica que regula los estados de alarma, excepción y sitio, para atribuirse este poder y los términos de su ejercerlo.

Y, francamente, desde marzo creo que cosas como estas se podrían haber previsto. Incluso se podrían haber previsto, por si acaso, medidas más estrictas en el real decreto que aprobó el estado de alarma en octubre para ahorrarnos este rompecabezas jurídico y centrarnos así exclusivamente en la crisis sanitaria.

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