¿HA SERVIDO PARA ALGO EL COÑAZO DEL DEBATE? Esa es la pregunta del millón que se hacen ahora mismo todos los gurús de la campaña electoral en cada partido político, los sesudos tertulianos de las mil y una mesas políticas en televisiones y radios y los pobres becarios que tienen que llenar páginas virtuales sobre elecciones generales desde hace 4 años, casi ininterrumpidamente.

Las encuestas post tormento chino dicen que solo un 10-12% de los indecisos, se han decidido a quién votar, tras escuchar, durante horas, el monólogo de cada uno de los cinco candidatos, en supuesto debate político, contraposición de ideas, enfrentamiento de programas electorales, combate ideológico de altura. Amén de ser sincera, hubo algunos momentos en que el monólogo era interrumpido para insultar al otro, acusar de pecados propios al contrario o sacar un cachibache del bolsillo mágico para lograr ser el rey de los memes en las redes sociales.

«Amén de ser sincera, hubo algunos momentos en que el monólogo era interrumpido para insultar al otro, acusar de pecados propios al contrario o sacar un cachibache del bolsillo mágico para lograr ser el rey de los memes en las RR SS»

En mi casa no había indecisos, hace tiempo que sabemos a quién no volver a votar, por lo que nos inclinamos a ver un par de capítulos de estreno de Prodigal son, eso sí, con el Twitter abierto en el portátil para leer lo que mi selecto grupo de elegidos contabais sobre el debate y mi maravilloso comando de resistentes con el Whatsapp echando humo. El tostón fue tan largo que aún nos dio tiempo a pasar más de una hora de vergüenza ajena y marcharnos a dormir casi a la una de la madrugada sin que se hubiera terminado. ¿Es que ningún sesudo asesor pensó que la España que madruga no puede irse a la cama a esas horas? Hubiera sido muy considerado que, o bien hubiera sido más corto, o bien hubiera empezado más temprano.

Si me obligáis a tomarme el asunto en serio os comentaré algunas cosas que me escandalizaron, pese a que una ya está curada de espantos:

  • Pablo Casado sacudiéndose de encima la podredumbre que recorre las entrañas su Partido Popular, al grito de “a mí que me cuentan que yo acabo de llegar”, él, que es un profesional de la vida de partido y que se ha rodeado de sus amigos, a los que les salieron los dientes definitivos ya afiliados al PP y viviendo de él.
  • Pablo Iglesias implorando a Pedro que le deje formar parte del futuro Gobierno, por favor, por caridad, por el amor de dios, por la gloria de tu madre, Pedro, te lo suplica Pablo, échale un sueldo público, un silloncito, una cartera ministerial, dale algo payo.
  • Albert Rivera haciendo el memo con chorradas como el ICB, el impuesto que ha costado el bipartidismo a los españoles, según él; sacando un trozo de adoquín de los que los que los bestias de los CDR arrancan en Barcelona para tirar a la policía, interrumpiendo espídico al resto de debatientes y dilapidando la confianza que tanta gente sensata de España, puso en él en las pasadas elecciones.
  • Pedro Sánchez en su burbuja monclovita, silbando cada vez que se hablaba de por qué se habían repetido las elecciones, otra vez; mascullando por lo bajini que él hablaría al final, cuando todos los demás terminaran de atacarle, cada vez que el presentador pretendía darle el turno de réplica y leyendo una sarta de propuestas deslavazadas, sin sentido, sin programa económico que las sustente y con el broche final de seguir con la matraca de Franco, esta vez contra la abominación de fundación que lleva su nombre.
  • Abascal, populista, racista, machista, xenófobo, cual Cid Campeador de la hipocresía, presumiendo de todo lo que nunca ha encarnado, atacando mamandurrías y privilegios de los que ha vivido siempre y proponiendo recetas que harían pasar al fascista Salvini por moderado: los españoles primero. Como un Torra rojigualda, los catalanes primero. Como un Otegi con el toro de Osborne, los vascos primero…

Y así, el domingo tenemos que ir otra vez a las urnas, para elegir cual es el menos malo de nuestros nefastos líderes políticos, con el temor de que el resultado sea similar al anterior y nos encontremos otra vez con el juego de tahúres de hacer como que quieren pactar, pero solo la puntita, mientras que la economía se ralentiza, el Mediterráneo sigue llenándose de cadáveres, el Brexit es un potro desbocado que amenaza con llevarse a la Unión Europea por delante, Donald Trump asfixia nuestros campos con sus aranceles proteccionistas (los americanos primero) y el gigante asiático sigue comiéndosenos vivos, bocado a bocado.

Españolito que vienes al mundo, te guarde dios, una de las dos, tres, cuatro, cinco… Españas, ha de helarte el corazón.

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