El martes el plan de Johnson para el Brexit sufrió un nuevo revés ante los lores. La semana no empezaba bien para el Primer Ministro. La derrota de Trump le deja si su principal aliado internacional, frente la UE. Pocas horas después de que se confirmara que en enero Biden vivirá en la Casa Blanca, los lores enmendaron el proyecto de ley en los puntos que vulneraban la legalidad internacional.

¿Dónde lo habíamos dejado? ¡Ah sí! En septiembre Boris Johnson mostró una vez más la filosofía Brexit respecto a la UE: se cumple lo que me beneficia se incumple lo que me desagrada.

El año pasado el Premier convenció a los británicos de que habían ganado la guerra del Brexit. En realidad sólo había conseguido una prórroga de un año. Si para diciembre no hay un acuerdo, en enero, el Reino Unido será víctima del mal acuerdo que él mismo firmó. Según sus términos, Irlanda del Norte se queda en el mercado común. Ergo, si el Reino Unido no cumple con la normativa comercial y europea de consumo, los norirlandeses no podrían importar productos de Gran Bretaña.

«El martes el plan de Johnson para el Brexit sufrió un nuevo revés … los lores enmendaron el proyecto de ley en los puntos que vulneraban la legalidad internacional»

Así las cosas a Johnson se le ocurrió incumplir el más básico principio del derecho internacional público: pacta sunt servanda, los acuerdos se cumplen. Su propuesta de una ley que le permitiera vulnerar el acuerdo con la UE causó pánico. No en Europa… sino en el Reino Unido. Si un país no cumple lo que promete a los demás ¿cómo le tratará el resto del mundo? Johnson entonces salió con su clásica y torpe excusa: “Tranquilos, voy de farol”. Espero que el hombre no apueste en el póker.

Con este argumento, el martes, ocurrió algo excepcional: la Cámara de los Lores modificó el proyecto de ley. Mediante dos enmiendas eliminó del texto la posibilidad de incumplir el acuerdo con la UE. Ahora el proyecto de ley volverá a la Cámara de los Comunes que puede hacer varias cosas:

  • Aceptar la enmienda. La Reina firma le la ley.
  • Solicitar a la otra cámara una exposición razonada de sus enmiendas o rechazo.
  • Rechazar la enmienda y dentro de un año podría aprobar de nuevo la ley, esta vez sin los Lores.
  • Empezar el parlamentary ping pong: enmendar la enmienda.

La primera opción parece poco probable, salvo que se rompa la mayoría conservadora en los comunes. La segunda implicaría abrir una negociación con la cámara alta lo que le haría perder tiempo, debilitándole todavía más frente a la UE. A las negociaciones internacionales, el gobierno británico habría de añadir otras internas. Desde luego, no puede esperar un año, su fecha límite es el 1 de enero de 2021.

Pues sólo nos queda el ping pong y acompañarlo de presión mediática. A ver si los lores dan su brazo a torcer.

«Si un país no cumple lo que promete a los demás ¿cómo le tratará el resto del mundo? Johnson entonces salió con su clásica y torpe excusa: “Tranquilos, voy de farol”. Espero que el hombre no apueste en el póker»

Bien ¿y quiénes son estos lores? ¿De dónde salen?

En Reino Unido la soberanía no recae en el pueblo, sino en el Parlamento. Este lo conforman tres órganos: la Cámara de los Comunes, de origen popular, la Cámara de los Lores, aristocrática, y la Reina.

Desde 1820, se iniciaron una serie de reformas electorales que fueron ampliando tanto el derecho a voto hasta hacerlo universal, como el poder de los comunes. Con el Acta Parlamentaria de 1911, la cámara democrática se convirtió en el centro del poder político británico.

En 1999 se reformó el Acta Parlamentaria para cambiar la composición de la Cámara de los Lores acotando su número. En 2009 perdió sus poderes judiciales –y a sus miembros jueces- que pasaron al Tribunal Supremo.

A día de hoy, la Cámara se compone de 26 lores espirituales 767 lores temporales. Todos ellos vitalicios salvo renuncia o expulsión. Los lores espirituales son obispos de la Iglesia Anglicana votados entre obispos. Suele tener una elevada reputación humanitaria o ético-teológica. Recordemos que la pluralidad ideológica entre anglicanos es mucho más diversa que entre otras iglesias cristianas.

Entre los lores temporales, 92 son los llamados hereditarios. Esto no significa que el cargo pase de padres a hijos. Cuando uno de estos noventaidós asientos queda vacante la alta nobleza, con derecho a votar y presentarse a estos escaños, vota a un sustituto. Importante: si tienes derecho a votar en estas elecciones a Cámara de los Lores, no puedes votar en las elecciones a la Cámara de los Comunes.

«la Cámara se compone de 26 lores espirituales 767 lores temporales. Todos ellos vitalicios»

El resto de Lores temporales son nombrados por el gobierno a propuesta de una comisión asesora. Principalmente se nombra a políticos de larga y respetada trayectoria y figuras sobresalientes en el campo científico, jurídico, empresarial o cultural… Una vez propuestos, la Reina les otorga un título y pasan a la cámara alta.

¿Cómo ha sobrevivido hasta nuestros días? Técnicamente la Cámara de los Lores tendría que votar su propia disolución, pero en mi opinión esto sería un problema menor, en la práctica. Lo cierto es que los lores gozan de una notable popularidad entre los británicos. Ha sabido convertirse en una especie de consejo de sabios, donde están algunas de las mejores mentes del país. Frente a la efervescencia de los comunes, sus debates son mucho más sosegados y constructivos. Aunque formalmente existen partidos políticos, las opiniones y votos son mucho más libres. ¡Ah! Y los lores no cobran. Tienen derecho a una dieta para compensar las horas de trabajo invertidas pero nadie o casi nadie la pide –ni la necesita.

«los lores gozan de una notable popularidad entre los británicos. Ha sabido convertirse en una especie de consejo de sabios«

La Convención de Salisbury, una vieja costumbre constitucional, hace que los lores no empleen su derecho de enmienda o veto para torpedear la agenda del gobierno. La agenda política del gobierno se aprueba por defecto. Como mucho, se le hacen comentarios o sugerencias de elevado valor técnico. Tanto es así que el Gobierno suele aprovecharlas.

Rara vez, 6 en los últimos 80 años, ha hecho uso los lores de su derecho de veto o enmienda sobre una ley. Recordemos, además, que su veto es suspensivo, no definitivo: en un año los Comunes pueden aprobar de nuevo la ley sin los lores, un mes, en caso de que sea una money bill, estas son las leyes de presupuesto, por defecto, o de elevado gasto económico aprobadas cuando el speaker o Presidente de la Cámara de los Comunes las declara como tales.

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